La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

De San Jerónimos berlineses y otros menesteres

Antes de empezar con la entrada, me gustaría felicitar a mis compañeros de profesión por su día. ¡Voy a por los cotillones!

Vamos al meollo. Algunos compañeros de Twitter y LinkedIN se habrán dado cuenta de que desde hace aproximadamente tres semanas he cambiado de profesión, por así decirlo. Ahora soy parte del equipo de los así llamados player experience agents (PX) para la oficina berlinesa de una empresa estadounidense de videojuegos de dispositivos móviles y navegadores llamada Kabam. Si hubiera que buscar una traducción adecuada para el puesto —algo que me interesa enormemente, ya que no soy muy amigo de usar anglicismos para referirme a profesiones—, esta podría ser «miembro del servicio de atención al usuario». A eso habría que añadirle un «localizador» y un «probador de videojuegos ocasional». Y, para ya rematarlo todo y ser aún más fiel a la realidad, podríamos añadir un subtítulo que rezara «todo ello al mismo tiempo, literalmente».

Mi profesión es un ménage à troi, señores.  Eso quiere decir que mientras estoy atendiendo a Lord _Goblindefuego_ del mundo Bedivere 4 porque se ha dejado las tropas defendiendo cuando él quería ocultarlas, tres de mis jefes me mandan traducir sus promociones para «cuanto antes» —hoy fue especialmente intenso a este respecto; claro, sabían que era mi día y quisieron celebrarlo conmigo— y un cuarto se acerca a mi mesa con un Samsung Galaxy SIV (o cualquier otro dispositivo) para que pruebe cierto juego siguiendo el centenar de indicaciones de un archivo en Excel. Como mis queridos lectores habrán podido averiguar, el equipo de PX no tiene mucho tiempo para aburrirse. Y a todo esto, ya llevo un mes en Berlín. ¿Cómo? ¿No lo sabían? Claro, es que el silencio de estos meses se ha debido a un cúmulo de factores:

a)      Falta de inspiración y hastío generalizado. Ya se sabe: «si no tienes nada bueno que decir, no digas nada». Estado de ánimo derivado, principalmente, de la versión laboral del «promete, promete hasta que la mete». Lo que nos lleva a al apartado siguiente.

b)      Prioridades: mejor centrarse en enviar currículos para tener algo concreto —y, si el señor Jerónimo está de mi parte, cobrar la factura—que en actualizar el blog o pasar tanto tiempo en las redes, aunque sea por motivos de trabajo. Sé que cada uno opinará lo que quiera; yo opinaba esto ante la falta de resultados del blog y las redes (muy paradójico, lo sé).

c)       Procesos de selección que requerían la máxima concentración por mi parte a fin de salir por fin del apartado a).

d)      Buscar piso en Berlín una vez conseguido los objetivos del apartado anterior.

—Buf, Sergio, qué coñazo de entrada. ¿No vas a hablar de traducción? ¡Es un blog de traducción!
Sergio hace un mohín y entorna los ojos. Acto seguido, recupera la compostura y hace una profunda y teatral reverencia.
—Por supuesto.

 Cuando el equipo del que formo parte traduce, ha de atender a que el estilo de los textos sea evocador y cumpla con el skopos del texto: a ese respecto gozamos de bastante libertad. Por otro lado, la precisión terminológica y semántica es harto importante, ya que hablamos de promociones en las que, a menudo, hay implicado un gasto de dinero por parte del usuario. Por muy perogrullada que esto pueda parecer en un principio, a veces resulta más fácil decirlo que hacerlo, pues hay ocasiones en que los glosarios no son de mucha ayuda y hay que perder un tiempo precioso preguntando la terminología pertinente a los señores que llevan cada uno de los juegos. Y ya cuando te responden «invéntatelo», pues oye, lo cierto es que entra gustirrinín de agárrate y no te menées. Otro aspecto muy importante de traducir este tipo de textos es la diferencia horaria con respecto al país que hace las veces de fuente principal de textos meta, en este caso, los EE. UU. Teniendo en cuenta que las ofertas tienen un período de vigencia muy definido, es importante no equivocarse con las fechas. Bendito seas, conversor horario.

Por supuesto, esto de inventarse nombres de promociones no es tan sencillo como parece. Por ejemplo, el otro día fue especialmente frustrante, ya que ofertábamos las mejores promociones de regalos del mes. Hasta ahí bien, ¿no? Cuál fue mi sorpresa cuando reparé en que ni una sola de la decena de promociones se había traducido anteriormente al español. Lamentablemente, debido a la restricción de espacio no podíamos añadir notas que explicaran el contenido de las ofertas, con lo que no tuvimos más remedio que dejarlas en inglés. Lo cierto es que me lo tomé como un pequeño fracaso, porque me gusta que el destinatario entienda a qué nos referimos. Eso, sumado al factor tiempo, a la creciente cola de usuarios que debía atender y a las cinco horas de charlas por parte de los superiores de la oficina de San Francisco destruyó por completo mi capacidad creativa para encontrar soluciones. Ahora que lo pienso, lo que podríamos haber hecho habría sido emplear paráfrasis que aludieran a los contenidos de dichas ofertas, pero el número de objetos que se incluye en las promociones es tal, que tampoco creo que hubiera sido viable. Otra opción que se me ocurrió durante el finde («a buenas horas, mangas verdes») fue incluir un enlace a un mensaje del foro en el que se diera más detalles sobre los contenidos de los paquetes promocionales, aunque sería necesario coordinar el asunto con la gestora de contenidos de la versión española del portal. No cabe duda de que la próxima vez lo consultaré: a fin de cuentas, ¡nos interesa que la gente sepa qué premios puede llevarse sin tener que buscar por su cuenta!

En fin, hasta aquí esta pequeña entrada. Podría hablar del cambio personal que representa para mí este giro de 180 grados, o lo que me entristece haber tenido que hacer las maletas para salir adelante, como muchos otros. No obstante, prefiero no detenerme mucho en eso (a fin de cuentas, no creo que interese demasiado) y quedarme con lo bueno: estoy descubriendo un país y cultura nuevos y, oye, tengo trabajo en la industria de los videojuegos ni más ni menos. El plan es superar el período de prueba de seis meses (faltan cinco) y poder seguir comiendo caliente durante unos añitos más, aunque signifique trabajar de nueve a diez horas diarias en la oficina o llevarme trabajo a casa: una vez has sido autónomo, este tipo de situaciones pierde mucho (o todo) dramatismo. Y eso de comer caliente resulta aún más prioritario cuando uno se instala en Alemania.

«Vale, ¿cómo puedo traducir esto de "A stick! It´s a stick!"?»

«Vale, ¿cómo puedo traducir esto de “A stick! It´s a stick!”?»

Capitán, estamos traduciendo en picado

Lo siento, no pude aguantarme las ganas.

Lo siento, no pude aguantarme las ganas.

Ejem. Digo «¡arrr!».

—Virad por avante en dirección a ellos —le interrumpió el profeta—. Los quiero muertos.
—Virando por avante, señor —vociferó la contramaestre de los timoneles.
Los generadores gravíticos se lamentaron entretanto se esforzaban por inclinar la nave hacia un lado con brusquedad, y el occulus se reactivó con un estallido de estática que se resolvió en la imagen del buque rojo distante.

La guerra puede ser en el vacío, interestelar, espacial, sideral…

Lo anterior es un ejemplo real sacado de una novela de ciencia ficción en la que hay bastantes combates de naves espaciales. Como podemos ver, la terminología empleada combina léxico real e imaginario. Lo bueno del género es que plantea retos de lo más variados: tan pronto estás traduciendo lenguaje aeronáutico como esotérico. O ambos a la vez. De acuerdo al tema que nos ocupa, la ciencia ficción plantea un reto añadido a la ardua tarea de zozobrar entre oleadas impestuosas de terminología, pues hay que tener en cuenta que en el mar las embarcaciones se mueven, a menos que se trate de submarinos, sobre un plano en dos dimensiones y, por lo tanto, las maniobras normalmente describirán movimientos bastante simples desde un punto de vista espacial (en el sentido tridimensional, no sideral). En el espacio estelar no ocurre lo mismo, pues las naves gozan de una libertad de movimientos casi total, tan solo limitada por sus propias y ficticias especificaciones técnicas. Es decir, muchas veces el traductor deberá combinar terminología naval y aeronáutica. Como veremos, este tipo de pasajes nos moverá a estrujarnos la cabeza con planteamientos inimaginables, como «¿sería correcto usar “capear” aquí? En el espacio no hay viento, aunque claro, en esta dimensión que están cruzando se habla de “vientos disformes” ¿lo entenderá el lector?». ¿Lo veis? De locos.

MANIOBRAS NAVALES Y AERONÁUTICAS

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

To angle (a sail) Bracear Algunas naves espaciales cuentan con velas. Esta maniobra consiste en inclinar el velamen.  
To bank Escorarse (inclinarse sobre el eje longitudinal), inclinarse, ladearse. Si se trata de una aeronave en vuelo atmosférico, lo correcto sería «alabarse».  
To be in upright position Adrizar Cuando el ángulo de escora es nulo.  
To be stranded Estar varado, embarrancado, encallado
To board Abordar
To buckle Ajustar la velocidad
To coast to a drift Ralentizar la marcha/avance
To come abeam Virar por redondo Girar la nave por la popa.
To come about Virar por avante Girar la nave por la proa.
To come alongside Abarloar Colocarse al lado de un buque y amarrarse al costado. Válido cuando se pasa de una nave a otra mediante pasillos umbilicales.
To climb Ascender
To disengage Destrabarse/retirarse de un combate,
To dive Ejecutar un picado, descender a toda velocidad.
To dock Atracar Es cuando una nave «aparca» dentro de un hangar o muelle.
To drift Ir a la deriva, sin rumbo, zozobrar
To engage Enzarzarse en un combate  
To jettison Arrojar por la borda
To jump Saltar o realizar un salto En efecto, «saltar». Es el verbo que se usa para atravesar el hiperespacio en La guerra de las galaxias o la disformidad en Warhammer 40.000  
To keep in hover Cernerse, quedarse suspendido en el aire Un helicóptero, cañonera o Harrier puede quedar suspendido en el aire.
To luff Orzar Maniobrar de tal manera que la proa se acerque a la dirección del viento.
To pick at Hostigar
To roll Rolar, balancearse, bambolearse, escorarse repentinamente o con fuerza. Es más inmediato que escorarse.  
To run abeam (of a ship) Avanzar al través (línea imaginaria que recorre la embarcación de proa a popa) Ponerse al lado de otra nave para poder disparar mejor las baterías de armas, vaya…
To take off Despegar
To turn/veer Efectuar un viraje, virar La nave ejecuta un giro. Si se trata de una aeronave, lo correcto sería «guiñar».
To weather out/ride out Capear Forma de navegar frente al mal tiempo.
To yawn Virar La nave gira; la aeronave guiña.

¿Mal tiempo en el espacio profundo? ¡Pero si en el vacío interestelar no hay aire! A menos que la mejor forma de viajar entre sistemas sea abriendo una brecha en el tejido de la realidad, atravesar el tempestuoso mar de emociones en estado puro del mundo de los espíritus y aparecer (con suerte, de una pieza) en el punto de destino. Y es que, muchas veces, la ciencia ficción plantea situaciones inverosímiles en las que el traductor ha de tomar decisiones. Prosigamos con aquellas partes de una aeronave más proclives a aparecer en este tipo de textos:

PARTES DE UNA AERONAVE

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Cockpit Cabina  
Engine Motor
Fuel readouts Lecturas de combustible
Gang ramp Rampa de desembarco
Hull Fuselaje, blindaje
Landing gear Tren de aterrizaje
Lever Palanca
Port booster Propulsor de babor
Starboard booster Propulsor de estribor
Thruster Propulsor, tobera
Thrust lever Palanca de propulsión/propulsora
Turbine Turbina
Windshield Parabrisas
Wing/pinion Ala (pinion se refiere a las de un pájaro; aquí hablamos de metáforas)

Vamos ahora con las partes o conceptos más relativos a las naves espaciales. A menudo, se las representa como ciudades en el espacio, por lo que la terminología es muy extensa debido a que hay cabida prácticamente para todo tipo de zonas: desde el puente de mando, en el que bulle la actividad en un aparente descontrol, hasta la sala de máquinas, donde los trabajadores o esclavos se afanan (a veces hasta la muerte) por alimentar los motores. Traducir ciencia ficción implica relacionar el papel que emplea un término que ha inventado el autor con lo que sería su equivalente en el mundo real. Por ejemplo, en el universo Warhammer 40.000 existe lo que en inglés se llama enginarium (engine+-arium, sufijo latino que indica que nos referimos a una estancia), que traduje por «maquinarium», pues designa lo que en cualquier otro trasfondo sería una sala de máquinas. Por supuesto, en estos glosarios no he incluído este tipo de terminología; me he limitado a hacer listas con el léxico más proclive a aparecer en varios trasfondos ficticios.

PARTES DE UNA EMBARCACIÓN

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Aft (sust.) castle Castillo de popa
Astern (adv.)/aft(sust.) A la popa/popa
Attack vector Vector/rumbo de ataque
Battery broadside Batería de armas costales  
Battle station Estación de batalla  
Booster vent Respiradero de sobrealimentador
Bridge Puente, puente de mando  
Bulkhead/bulkhead door Mamparo/ compuerta blindada
Cargo bay Muelle de carga
Cargo hold Bodega de carga
Command deck Cubierta de mando Sección de la nave donde se  encuentra el puente de mando.
Deck Cubierta
Decking Suelo de la cubierta, cubierta metálica, suelo/pavimento metálico, suelo de rejilla  
Docking clamp Abrazadera de atraque
Engine core Núcleo del motor
Gunnery deck Cubierta de artillería
Fuel chambers Cámaras de combustible
Helm Timón
Keel Quilla Parte inferior de una embarcación situada en la proa.
Launch bay Muelle de lanzamiento
Maintenance hatch Escotilla de mantenimiento
Port/port side Babor
Prow Proa  
Shield generator Generador de escudo Exclusivo de la ciencia ficción.
Slave hold Bodega de esclavos
Starboard Estribor, de estribor, a estribor
Stem Proa
Stern Popa
Weapon arrays Matrices/arsenal de armas
Weapon turret Torreta de armas

Vamos ahora con lo bueno de verdad: ¡los combates! Que si armas costales, que si torretas de armas, que si soluciones de disparo… la terminología es muy rica y susceptible de ser aún más extensa en virtud de la estética y tecnología que emplee el trasfondo. A continuación, una breve lista con los términos más relevantes:

COMBATE

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Barrage Descarga/lluvia (de fuego)
Bombing run Bombardeo
(Path of) incoming fire (Línea de) fuego entrante
Firing solution Solución de disparo
Maximum weapons range Rango de alcance máximo (de las armas)
Orbital bombardment Bombardeo orbital  
Payload Potencia de fuego, carga explosiva, descarga
Strafin run (Pasada de) ametrallamiento La aeronave se desplaza a poca distancia del suelo mientras dispara contra el objetivo.
Surface assault Asalto/incursión/ataque a la superficie Desde el espacio, se entiende.
Target lock Objetivo/blanco fijado
Volley Andanada

Pero ¿qué son estas gargantuescas máquinas sin personal que trabaje en ellas? De poco sirve que la embarcación disponga de un cañón de plasma capaz de destruir planetas si no hay nadie a bordo para pulsar el botón.

PERSONAL

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Admiral Almirante
Armsmaster Maestre de armas
Boarding team Equipo/partida de abordaje
Boatswain Contramaestre  
Bridge attendant Oficial de puente
Crew member Tripulante
Gunnery Officer Oficial de artillería
Helmsman Timonel
Naval rating Marinero
Landing party Partida de desembarco
Pilot Piloto
Slave Esclavo  
Wing Commander Jefe de escuadrón Solo con cazas.

Toda batalla que se precie cuenta con una serie de colocaciones y frases que añaden veracidad al relato y ayudan a que el lector se sumerja en el conflicto. La verdad sea dicha, considero que es difícil describir batallas navales «interesantes», pero afortunadamente hay algunos autores que saben combinar los elementos necesarios para mantener al lector pegado al asiento, ya sea mediante la descripción de maniobras imposibles y audaces o a través de poner especial hincapié en la inmensa labor de coordinación que supone estar al mando de una astronave de varios kilómetros de largo así como de una tripulación rayana en el medio millón de personas. Por supuesto, algo que contribuye a la intensidad del texto desde el punto de vista del autor es conocer las especificaciones técnicas de cada nave, por ficticias que estas sean, y forzarlas al máximo posible. Pero eso es otra historia.

FRASEOLOGÍA

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Acknowledged Recibido
All hands… Que todo el personal…
All power to the engines/All ahead full Avante toda/ Avante a toda máquina
All stations… Que todas las estaciones (de batalla)…
Aye Afirmativo, a la orden
Brace for impact Prepárense para el impacto
Compliance A la orden, a sus órdenes
Damage report Informe de daños
Open fire Abran fuego
Shields down Los escudos han caído/se han desconectado/hemos perdido los escudos
Report affirmative deployment Confirmen sus despliegues
This is the captain Les habla el capitán/ aquí el capitán
Trasponder code Código transpondedor
Ready the lances Preparen las lanzas Lanzas de energía, vaya.
Stand by to repel boarders Prepárense para repeler a los invasores.

La última parte del glosario se centra en tipos de embarcaciones y aeronaves muy comunes en todo trasfondo de ciencia ficción que se precie.

TIPOS DE EMBARCACIONES

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Attack Cruiser Crucero de ataque/batalla
Battle barge Barcaza de batalla
Destroyer Destructor
Drop-pod Cápsula de desembarco
Escort Escolta
Frigate Fragata
Fighter Caza  
Gunship Cañonera
Escape pod Cápsula de evacuación
Shuttle Lanzadera
Transporter Transporte
Troop carrier Transporte de tropas

Visto todo lo anterior, he aquí dos ejemplos de texto original y traducción:

Precision shield-breaking lance strikes as we dive towards the lead ship, then a one-quarter volley from the broadsides as we cut through their formation.

Efectuaremos ataques de lanza precisos para romper sus escudos mientras hacemos un picado directo contra la nave principal y, luego, descargaremos un cuarto de andanadas de las baterías de armas costales conforme atravesamos su formación.

O también:

We have a six-strong squadron of Iconoclast-class destroyers burning hot to flank us.

Tenemos a un escuadrón de seis destructores clase Iconoclasta que se dirige a nuestro flanco a toda máquina.

 Cabe destacar que, a menudo, lo más difícil de traducir estas escenas no es tanto la terminología, sino que el traductor ha de representar en su mente una suerte de «tablero» tridimensional en el que colocar cada uno de los actores que intervienen en el combate, aparte de ser capaz de interpretar las maniobras que se ejecutan, contra quién, en qué dirección, etc. Lo dicho; de locos.

«Y que tenga que repetirles siempre “no permitáis que nos flanqueen”…»

Algunas fuentes útiles:

http://www.libreriadenautica.com/diccionario_nautico.html

http://www.grc.nasa.gov/WWW/k-12/airplane/roll.html

One Big Lovely Blog Awads: respuestas y nominaciones

Vaya, vaya ¡qué sorpresa! Elena Fernández Luna (@ElenaTrágora) me ha nominado a los premios One Big Lovely Blog. Muchas gracias, no soy digno. ¿Que en qué consisten estos premios? Citemos a Elena:

Para quien no los conozca, estas nominaciones funcionan así: si te nominan en algún blog (digo yo que te avisarán) tienes que contestar a las preguntas que plantea la persona que te nominó (mis respuestas más abajo). Luego tienes que nominar tú a 11 personas y plantear 11 preguntas más que esas personas pueden contestar en su blog (mis nominaciones y preguntas más abajo). ¡Muy divertido!

Dicho lo cual, ¡empecemos!

1. ¿Por qué ese nombre al blog?

Sencillamente, porque supone un juego de palabras en el que intervienen dos elementos que me encantan: la narrativa fantástica y la traducción. Además, la Piedra Filosofal a la que hace referencia tenía la facultad de transformar los metales en oro ¿y qué es la traducción sino transformar un texto en otro? Siempre se toma un texto ajeno como base. Es posible que en vez de oro te salga papel platino, pero oye, que de transmutar va la cosa. Además, tanto la alquimia como la traducción son cuestiones de equilibrio: se manejan varios factores que han de combinarse en su justa proporción (siempre y cuando queramos obtener buenos resultados, si queremos volar el laboratorio y las plantas anexas del castillo, entonces hagamos traduchurros). Tengo planeada una entrada acerca de esto, por cierto. Otras opciones fueron El grimorio del translatomante (nivel de frikismo: Sheldon Cooper), El taller del lexicoturgo (que no «del léxico turco», ahí habría que preguntarle al gran Rafael Carpintero), Choque de trujamanes, Tormenta de textos, Tropecientas mil hojas de traducciones subfrikinas (dicharachero donde los haya), Yo, traductor (creo que este estaba cogido ya) y muchos más. La Piedra Translatofal es conciso, evoca con precisión aquello a lo que quiero referirme y encima me deja la ropa muy suave y esponjosa.

2. ¿Cuál es tu verdadera vocación?

Dibujar. Si bien no queda tan bien como responder «traducir, pues respiro traducción por todos los poros», sí que tiene que ver con una cualidad que me resulta básica en este oficio: la creatividad. Ya sea para formar nuevos términos (algo que me encanta, por si no os habéis dado cuenta) o para darle la vuelta a esa frase que te ha quedado redonda, pero que tienes que acortar cual charcutero lingüístico debido a determinados factores como la restricción de caracteres en un archivo de Excel o en un subtítulo. Como dato curioso, podéis ver el último proyecto en el que me explayé como artista aquí. Ya tiene un par de años, pero bueno. Lo cierto es que ya no dispongo de demasiado tiempo para seguir practicando. La última ilustración que hice fue mi tarjeta de presentación, que además debería actualizar a fin de introducir algo sobre videojuegos y localización (quizá un mando o una consola… ¡o a lo mejor el zombi podría estar jugando a la play!). Sobre el proyecto que comentaba antes, se trata de un juego indie para el que diseñé los dos bandos que se enfrentan en él: humanos y mutantes. En un principio iba a ser una modificación del modo historia del Quake II, pero era demasiado trabajo. Eso sí, todos los nuevos enemigos y personajes que había diseñado están ahí, pululando alegres por la red.

3.  Di tres cosas de tu día a día en el trabajo que te encantan.

En restrospectiva, me encantaba levantarme a las 6.30 de la mañana y empezar a traducir. Era un momento bastante íntimo entre el texto y yo: todo a mi alrededor estaba en silencio y lo único que escuchaba era la voz del autor y de los personajes. Era como editar una película y decidir el ángulo de la cámara, de forma que describiera con la mayor precisión posible la visión del autor original. Y sonará masoquista, pero también me apasiona el trabajo duro, y traducir novelas de narrativa fantástica y ciencia ficción lo es; creo, sinceramente, que me vale para demostrarme a mí mismo que soy capaz de organizarme. Y, por supuesto, cuando sabes en tu interior que has dado en el clavo con una frase o un término, ya sea real o inventado.

4.  Ahora di una que no soportas.

Que no me da mucho tiempo para entrenar, leer, dibujar o jugar a videojuegos.

5. ¿Te ha costado mucho encontrar clientes? ¿Por qué?

De hecho, me cuesta, en presente de indicativo. Algo positivo que me llevo de ser traductor autónomo es que me ha servido para tener más ambición e iniciativa, cualidades que siempre había querido cultivar.

Bueno, sobre el porqué, supongo que es un cúmulo de factores: en la carrera nunca nos enseñaron a conseguir clientes ni fidelizarlos; acabas la licenciatura y la sensación que te asalta es que ¡sorpresa! eres el mensajero persa de 300 y el rey Leónidas está a punto de pegarte un patadón para tirarte al pozo. ¡Si yo quiero ser espartano! En realidad, supongo que ya soy un poco espartano, pues hay que lancear, empalar, desjarretar, cercenar y mutilar largo y tendido para abrirse camino en esto. Hay días en que el ejército persa parece que no acaba nunca; hay otros en que tienes la sensación de haber cosechado una victoria decisiva. Lo peor son los cambios de humor: no puedes evitar pensar que pasas por alto algo básico de lo que te darás cuenta dentro de unos cuantos meses, cuando ahora podrías sacar provecho de la situación. Luego te llegan noticias de otros frentes en los que la guerra va de maravilla y te dices a ti mismo «¡si ellos pueden, yo también!». Dejando de lado la referencia (imagino que cansina a estas alturas) a 300, el principal factor es que he perdido mucho tiempo en enviarles el currículo y la carta de presentación (a veces incluso la ilustración de mi tarjeta de visita, si veía que pegaba con el cliente) a editoriales, ¡no contestan ni a la de tres! Pero claro, ¿qué iba a saber yo? A fin de cuentas, tengo dos novelas publicadas, lo cual ya es algo de experiencia. Por eso he querido hacer los cursos de localización de videojuegos con Trágora, porque creo que en la localización hay más salidas (además, los videjuegos siempre me han gustado y he descubierto que localizar me entusiasma). Por no mencionar que ahora muchos juegos miman mucho la narrativa, así que siempre puedo satisfacer mis anhelos de traducción literaria. Casi todas las (pocas) empresas de localización a las que se lo he enviado me han contestado, aunque sea para decirme que me tienen en su base de datos. Echo mucho en falta una actitud así en las editoriales. Obviamente, lo ideal sería compaginar ambas actividades. Eso me haría inmensamente feliz.

6. ¿Qué consejo darías a un recién licenciado?

Que no pierda el tiempo y diversifique. Que se tome buscar clientes como un trabajo de ocho horas. Que tenga sentido común. Que siga formándose siempre que le sea posible. Que cuando se haga autónomo se dé de alta en el ROI. Que empiece a mandar currículos incluso antes de acabar y que, si no responden, vuelva a enviarlos pasados cinco o seis meses. Que se vaya haciendo visible en internet, aunque sea a través de LinkedIn. Que valore todos los días el amor que le profesan los que están a su alrededor, porque en más de una ocasión será lo que termine por sacarle de las bajonas. Que tenga iniciativa y no se conforme con poco. Que demuestre siempre lo que vale, en donde, como y cuando sea. Incluso que se busque otro trabajo que le permita sobrevivir mientras sigue encontrando clientes potenciales de traducción. En Canarias tenemos un 70% de paro juvenil, así que sé que es más fácil decirlo que hacerlo.

7. ¿Y a un profesional de tu sector?

A los pocos profesionales de la traducción literaria que tengo el gusto de conocer no puedo darles ningún consejo, en todo caso, son ellos los que deberían dármelos a mí. Todos demuestran ser profesionales ejemplares; muy cercanos, dispuestos a ayudar y, sobre todo, humildes. Esta última me parece una de las cualidades más grandes de un traductor y considero que debería hacerse más hincapié en ella en la carrera: del mismo modo que a los estudiantes de medicina les dicen desde el primer día que van a ser la élite (o «elite», como gustes) de la sociedad, a los traductores deberían inculcarnos que, visto lo visto a lo largo de la historia, la traducción va por modas, así que no hay verdades absolutas; «todo cambia, nada permanece» y tal y cual. Por supuesto, estos cambios se dan a lo largo de mucho tiempo, pero en términos prácticos nos puede hacer ver que hay cabida para muchos puntos de vista. Por lo tanto, aprendamos a ser humildes en las inevitables puestas en común y no nos creamos mejor que nadie. Y como me gusta predicar con el ejemplo, no considero estar en posición de dar consejos profesionales. En lo personal no entro, porque cada cual es un mundo y en la variedad está el gusto.

8. ¿Qué dicen tu familia y amigos de tu trabajo?

Saben que es duro, tanto al ejercerlo como al buscarlo. Desde aquí aprovecho para darles las gracias por apoyarme.

9. Cuando no estás trabajando, ¿qué haces? :O

Buscar trabajo, a todas horas. Diría «leer», pero, por mucho que me duela admitirlo, sería faltar a la verdad: tengo La chica mecánica aparcado desde hace meses principalmente por falta de tiempo, pero quiero acabarlo porque la traducción es de Manuel de los Reyes y estoy tomando notas; otra manera de aprender. También diría «dibujar», pero sería otro tanto de lo mismo. Lo que sí que intento hacer por todos los medios es entrenar: es necesario para no acabar con espina bífida al estar tantas horas sentado. Eso sí, me gustaría entrenar CrossFit con mis hermanos más a menudo. Por último, los fines de semana paso tiempo con mi novia, quien tiene la paciencia de una santa y me ayuda a desconectar.

10. ¿Cómo te ves dentro de 10 años?

Buena pregunta. Me gusta pensar que miraré atrás y recordaré estos tiempos con la sonrisa que reporta un mínimo sentimiento de seguridad. Y también que habré disfrutado de la vida de una vez, pues me he privado de muchísimas cosas por pagarme la carrera, el máster y demás obligaciones, entre las que se cuenta perseguir mi sueño de ganarme la vida con la traducción. Espero haber viajado a los sitios que me gustaría visitar, haberme realizado profesionalmente, aportar algo de valor al gremio y, sencillamente, ser feliz.

11. Para quien esté pensando en crear su propio blog, ¿qué le dirías?

Si es traductor y el blog es profesional, que hable de traducción y que al menos intente darle su toque personal. Parece algo de perogrullo, pero no lo es.

Bueno, pues hasta aquí mis respuestas. Ahora es cuando toca nominar. He intentado buscar gente a la que admiro, que me cae estupendamente, que aún no ha sido nominada o que cumpla todos esos requisitos a la vez. Hay otros profesionales, como Juan Pascual Martínez, a los que me gustaría enviarle estas preguntas, pero que supongo que quedan descartados al no tener blog.

http://reyesytruenos.blogspot.com.es/ de Manuel de los Reyes.

http://rafaelcarpinterotraductor.wordpress.com/ de Rafael Carpintero.

http://frikilinguismo.blogspot.com.es/ de Inés Alcolea Llopis.

http://squallido.wordpress.com/ de David Tejera Expósito (¡pío, pío!).

http://donlocalizoteytradupanza.blogspot.com.es/ de Jeffrey Collado.

http://paratraduccion.com/rmendez/ de Ramón Méndez.

http://www.lavadoradetextos.com/author/lavadora-de-textos/ de Ramón Alemán.

http://elfindeladiversion.blogspot.com.es/ de Javier Pérez Alarcón.

http://bernawang.wordpress.com/ de Berna Wang.

http://raulgarciacampos.blogspot.com.es/ de Raúl García Campos.

http://construyendotraducciones.wordpress.com/ de Ana Ayala.

Y mis preguntas:

1. ¿Por qué ese nombre para el blog?

2. ¿Cuál es tu verdadera vocación?

3.  Di tres cosas que te encantan de tu día a día en el trabajo.

4.  Ahora di una que no soportas.

5.  ¿Te ha costado mucho encontrar clientes? ¿Por qué?

6. ¿Qué consejo darías a un recién licenciado?

7. ¿Y a un profesional de tu sector?

8. ¿Qué dicen tu familia y amigos de tu trabajo?

9. Cuando no estás trabajando, ¿qué haces?

10. ¿Visible o invisible?

11. ¿Qué cambiarías del mundo de la traducción?

De nuevo le doy las gracias a Elena por pensar en mí. ¡Si es que te mereces todo lo mejor!

Los cursos de localización de videojuegos de Trágora Formación

Estos últimos meses he estado enfrascado en seguir formándome. Esta vez, como ya adelantaba en una entrada anterior, me he centrado en la localización de videojuegos, pues en el máster toqué la traducción literaria (de la que ya tenía experiencia profesional), el subtitulado y la audiodescripción, pero no tuvimos ningún módulo dedicado a esta otra rama.

Esta entrada va a ser la primera de la categoría «reseñas». Será la empresa Trágora Formación la que tenga el dudoso honor de ser la que inaugure esta nueva sección.


¿Cómo di con ella? Bueno, tras licenciarme quise hacer un máster y seguir formándome. Sin embargo, la primera vez que intenté entrar en el máster de la ULPGC tuve problemas porque al final el posgrado acabó por cancelarse debido a una serie de asuntos con el ministerio pertinente. Así que puede decirse que di con Trágora «de rebote», como quien dice. Me informé un poco más y descubrí que conocía a uno de los profesores, Isaac Gómez. Nunca tuve demasiado trato con él (nos conocimos cuando él ya estaba acabando la carrera), pero el poco que tuve me causó muy buena impresión. Así pues, me puse en contacto con él y me informó más sobre la oferta de la empresa. Sin embargo, no sería hasta finales del año pasado, una vez acabado (¡por fin!) el máster, que comenzó mi relación formativa con ellos.

El primero que cursé fue el de Guía de Fiscalidad, Contabilidad y Gestión Comercial para Traductores Autónomos, que recomiendo encarecidamente si estáis dando vuestros primeros pasos en esto de ser autónomo. De hecho, a ellos les debo la creación de la presente bitácora, la cuenta de Twitter, la página profesional de Facebook y el perfil de LinkedIn. Me sorprendió muy gratamente la dedicación de los profesores, pues en Canarias tenemos otro régimen fiscal y no dudaron en informarse al respecto solo por mí. No obstante, quiero aligerar un poco la entrada y entrar de lleno en el meollo: los cursos de localización de videojuegos.

Una seña de identidad de Trágora Formación es la profesionalidad con la que gestiona su contenido sin descuidar el trato con el alumnado. Desde el diseño del sitio web hasta el material didáctico, se nota que hay toda una labor detrás, y lo mismo puede aplicarse a este curso. Además, el equipo siempre está dispuesto a contestar tus dudas con un tono cordial y cercano. Y son muy pero que muy pacientes.

Pero hablemos del primer curso en sí. El tutor es Isaac Gómez, cuya preparación queda manifiesta en los comentarios que adjunta a los ejercicios corregidos. Son la mar de útiles para mejorar nuestro rendimiento como profesionales.

Cabe mencionar que la cantidad de tipologías textuales que se maneja en el ámbito de la localización de videojuegos pone a prueba nuestra pericia traductoril: desde textos farragosamente técnicos (si bien necesarios), hasta hechizos y rimas de juegos de rol, el curso plantea nueve actividades para que el alumno sepa dónde están sus puntos fuertes y flacos; dependerá de este sacar en claro aquellos aspectos sobre los que debe hacer mayor hincapié en el futuro. Qué duda cabe de que los ejercicios conforman una práctica de lo más completa que, a menudo, nos pondrá en jaque y nos obligará a echar mano de nuestra sapiencia para resolver los problemas que nos plantean: no se trata solo de utilizar los glosarios correctos o de aplicar nuestro pasado jugón (quién iba a decir que jugar tanto con la consola iba a salir tan rentable) sino de cómo ponemos a prueba nuestra creatividad, algo que me encanta.

Se nota, además, que Isaac domina y adora su trabajo. Responde a las dudas con precisión y sabe guiar al alumno con mucha soltura. ¡Bendita paciencia la suya!

Hay que destacar, también, que en caso de que completéis todas las tareas antes de tiempo, existe la posibilidad de que os manden ejercicios extra. Mi consejo es que aprovechéis esta opción.

Vamos ahora con el nivel avanzado: el nivel II.

Si ya el primer nivel del curso me dejó muy satisfecho, este ha superado mis espectativas con creces. Esta vez cambiamos de tutor, que no es otro que el reputado Ramón Méndez (@Ramon_Mendez), toda una autoridad en el ámbito de la localización.

Preparáos para dar el 100% de vosotros mismos en este curso intensivo (no en vano, esta vez son once las actividades que deberéis entregar, algunas de ellas bastante largas, si bien divertidísimas) en el que aprenderéis a sacarle el máximo provecho a las funciones de Excel en la localización; a manejar las variables con mayor soltura; a hacer malabares lingüísticos debido a la (a veces demencial) restricción de caracteres; a exprimir hasta la última gota de creatividad a la hora de plasmar referencias y chistes; a reproducir textos literarios, género cada vez más presente en el mundo de los videojuegos (tendencia de la que un servidor se alegra sobremanera, por cierto); a manejar variables como si frascos con nitroglicerina se tratara, y, en definitiva, a trabajar como auténticos profesionales. Ramón siempre os aportará comentarios utilísimos a fin de señalar fallos, aspectos que debéis mejorar, propuestas alternativas o, incluso, buenas prácticas profesionales. Preparáos para un profesor la mar de exigente que sacará lo mejor de vosotros mismos. Si acaso, he echado un poco en falta un poco más de refuerzo positivo, pero, por otro lado, si pagáis un curso para que os regalen los oídos (mejor dicho, los ojos), entonces es que no habéis captado la idea. En vuestra andadura profesional rara vez os elogiarán así por las buenas, por lo que podría tomarse como un simulacro la mar de fidedigno de lo que os (nos) espera. Es mejor que os digan sin florituras lo que está bien o lo que está mal, que no que os hagan la pelota y luego os estrelléis.

En cuanto a la dificultad de las tareas, creo que algunas os plantearán auténticos retos: no puede ser de otro modo si queremos dedicarnos a esto. Por mi parte, considero que la auténtica docencia para traductores pasa por aquí, por plantearle al alumnado problemas para los que deba hacer acopio de sus facultades como profesional, como son la creatividad, el buen uso de la lengua materna, el rigor en la toma de decisiones y la adaptabilidad.

En definitiva, Trágora Formación se consolida como un valor inestimable en la formación para traductores. Un complemento perfecto para aquellos alumnos y profesionales que quieren ampliar sus horizontes.

Mi presentación en las V JOL de la ULPGC

La semana pasada tuve el placer de participar en las V Jornadas de Orientación Laboral de la ULPGC. Lo cierto es que me sorprendió sobremanera que contaran conmigo, porque considero que hay ponentes mucho mejor preparados que yo. A decir verdad, abordé la tarea con sentimientos enfrentados, pues, por un lado, es todo un halago y un honor que cuenten con uno para este tipo de certámenes y, por otro, me siento demasiado «poquita cosa» como para plantarme delante de un grupo de alumnos y ponerme a darles consejos como si fuera un Manuel de los Reyes o una Curri Barceló. ¡Si yo acabo de llegar, como quien dice! Además, soy consciente de que el Eneti 2013 aún está muy presente en la memoria de los asistentes, así que esta entrada no es tanto un «¡Oye, oye, que yo también molo!» sino un «Eh, mirad lo que he hecho» muy humilde.

Al final me remití al famoso adagio que reza algo parecido a que las mejores ideas son las más sencillas, por lo que me limité a ser humilde y a contentarme con relatarle al público mi experiencia. Como iba a participar en la mesa redonda dedicada a los posgrados y había sido el equipo de profesores del Máster en Traducción Profesional y Mediación Intercultural de la ULPGC el que me había invitado, consideré más que oportuno incluir mi experiencia en dicho posgrado. Por último, dedicaría una pequeña parte de la ponencia a compartir con los asistentes mi escaso saber sobre esto de ser un vástago de Hermes 2.0 (2.0 el vástago, no la divinidad; por ser pomposo me ha salido un nombre que bien podría ser el de una herramienta CAT).

Como a un servidor le hacía ilusión exponer en el mismo sitio que acogió hace tantos años a Xosé Castro (fue una charla suya la que me terminó por convencer de que lo mío era traducir, inspiración por la que siempre le estaré agradecido), decidí poner toda la carne en el asador y preparar mi presentación no con Power Point, sino con Prezi, pues había visto los resultados y quería imbuirle un poco de estilo a mi intervención. Así pues, comencé a trastear con el programa y, tras una curva de aprendizaje un poco empinada (la culpa la tengo yo, que conste; una vez practicas un par de conceptos básicos es coser y cantar), creé la presentación, que podéis ver más abajo:

Cuando acabé, descubrí que mis amigos y mi chica me habían sacado fotos e improvisado un vídeo con un Samsung Galaxy Mini, por lo que ahí van una serie de advertencias:

  1. No se pongan los cascos. De vez en cuando, el público y la cámara (hablo de la agente, no del objeto) se ríen y producen una onda acústica revientatímpanos. Lo mismo sucede con los breves aplausos del final.
  2. Como he dicho antes, el vídeo es una improvisación: se suponía que los únicos documentos gráficos serían las fotos. No se asusten por el pulso tipo Monstruoso (nunca me gustó que tradujeran Cloverfield así, pero sobre gustos…) de la cámara (sí, la agente) ni por la calidad. Además, el vídeo termina de forma abrupta. Habrá que esperarse al DVD (duvedé) con los extras y las escenas eliminadas.
  3. He subtitulado el vídeo. Por supuesto, me he permitido el lujo de adornar mi discurso para que se entienda mejor y como aliciente para que no se pongan los cascos. Si no aparecen los subtítulos, actívenlos en el botoncito con las dos «c», en la esquina inferior derecha del reproductor.
  4. Sólo tenía alrededor de diez minutos para exponer, por lo tanto, tuve que tocar los conceptos muy por encima.

Sin más dilación, la peli de miedo:

Esto me ha servido para darme cuenta de debilidades que tengo que mejorar en cuanto a mis dotes como orador.

  1. Hago muchas pausas. Con razón había gente en la carrera que me decía que le transmitía tranquilidad, ¡no me extraña! Parece que voy en primera (marcha, no clase).
  2. Por extraño que parezca, paso del «ustedes» al «vosotros» a mitad de presentación. Con razón hay quien me pregunta si soy peninsular o alemán o inglés o francés o «ciudadano europeo» (true story).
  3. Uso muletillas y carezco de fluidez.

Sin embargo, no todo va a ser malo. Creo que estos han sido mis puntos fuertes:

  1. A mitad de vídeo me solté y dejé caer un par de chascarrillos. El público lo agradeció.
  2. No usé el infame on line para referirme a los cursos en línea.
  3. Con el tiempo del que dispuse y la falta de práctica, creo que toqué varios temas útiles para los asistentes.
  4. No es lo mismo presentar en un salón de actos que en una clase. Sin embargo, creo que copé bastante bien con ello; nunca me he puesto nervioso cuando he tenido que exponer.

Lo cierto es que tanto el público como el profesorado me felicitó por la minicharla y parece que hubo gente que «se quedó con mi nombre». Por lo que me contaron, los alumnos salieron inspirados y, en realidad, yo mismo salí con las pilas cargadas. Fue muy terapéutico.

De todos modos, prefiero pecar de ser demasiado crítico conmigo mismo. Seguro que la siguiente sale mejor.

En cuanto me pasen las fotos las colgaré. Mi amigo me ha dicho que tiene que retocarlas.

Espero que me ponga muchos abdominales.

Mi defensa del Trabajo de Fin de Máster (TFM)

Queridos amigos, hace poco tuve mi primer contacto con Scribd y Slideshare como plataformas de publicación en línea. El texto que quería subir al ciberespacio era la presentación en Power Point que empleé para defender mi TFM, titulado La problemática de la traducción de universos de ciencia ficción específicos. Un caso práctico: Warhammer 40.000. A continuación, si el espíritu máquina WordPress me lo permite, os adjunto el enlace incrustado a la presentación de Slideshare (que ha demostrado ser mucho mejor que Scribd para estos menesteres) y luego desglosaré las diapositivas una a una con el guión que me aprendí para la defensa. A fin de completar la información, añadiré notas aclaratorias allí donde lo considere necesario. La defensa duró quince minutos, por eso he tenido que condensar bastante los contenidos (aunque casi mejor, si no, quizá sería muy pesado).

 

Actualización del 04/04/2013: el enlace incrustado a SlideShare ha dejado de funcionar (incluso con el enlace específico para WordPress); he aquí la dirección: http://www.slideshare.net/Sergio_Nunez_Cabrera/la-problemtica-de-la-traduccin-de-universos-de-ciencia-ficcin-especficos-un-caso-prctico-warhammer-40000

Y ahora, el análisis de las diapositivas una por una:

Excelentísimos miembros del jurado, me llamo Sergio Núñez Cabrera y voy a proceder a defender el trabajo de fin de máster titulado [MOSTRAR TÍTULO].

DIAPOSITIVA 1:
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DIAPOSITIVA 2:
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Como hemos dicho, se trata de un caso práctico que tiene como objeto analizar las decisiones que se tomaron en la traducción de dos novelas de ciencia ficción, así como poner de relieve la importancia de la teoría frente a las ideas previas sobre la praxis traslativa.

DIAPOSITIVA 3:
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Como fundamentos teóricos para realizar estos encargos nos basamos en las teorías funcionalistas de Reiss y Vermeer y, para abordar las cuestiones ortotipográficas y estilísticas, en la obra de Xosé Castro Roig y Gómez Torrego. Desde un punto de vista cognitivo, nos servimos del modelo scenes-and-frames de Fillmore, la semántica de prototipos de Eleanor Rosch y en la teoría de la metáfora de Lakoff y Johnson. Estos estudios son de suprema importancia porque nos ayudan a esclarecer cómo funcionan las relaciones de semejanza y parentesco de los conceptos y la transmisión de imágenes mentales. Por último, nos valimos del manual de Kussmaul Training the Translator e hicimos especial hincapié en los postulados de Guilford sobre la creatividad.

DIAPOSITIVA 4:
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Nuestras creencias previas no eran muy distintas a la de cualquier recién licenciado: tuvimos una fuerte base de lengua A (con lo que ello conlleva), nos introdujeron en el funcionalismo y adquirimos rudimentos sobre la semántica de prototipos.

DIAPOSITIVA 5:
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Frente a lo anterior, o, más bien, compaginando lo anterior, nos dimos cuenta de que necesitábamos profundizar más en la teoría de la traducción (sobre todo en lo que toma como base la lingüística cognitiva) para cubrir los objetivos del encargo. Afortunadamente, el máster y el asesoramientos de los profesores nos dieron herramientas suficientes. Es importante poder fundamentar nuestras decisiones frente a los clientes y otros colegas de profesión; eso marca la diferencia, aquí no vale el «porque me suena bien», frase muy recurrente en las aulas de traducción y en las puestas en común.

DIAPOSITIVA 6:
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He aquí un breve esquema de conceptos sobre la siguiente parte del trabajo: consideraba necesario presentar el método de forma más clara.

DIAPOSITIVA 7:
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En este trasfondo, los nombres han de sonar con fuerza y, además, han de domesticarse en la medida de lo posible. Así pues, había que darle el mismo tratamiento a banshee.
Vemos que la scene o escena que se crea mezcla el arma reglamentaria y el referente al que alude, que a su vez presenta problemas culturales si queremos reproducirlo en nuestra cultura, valga la redundancia. En este caso, optamos por crear un nuevo término tomando como base aquellos semas que nos parecían más relevantes y adecuados; «plañidera espectral» los condensa de un modo que consideramos evocador.

DIAPOSITIVA 8:
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He aquí un problema muy difícil de resolver, pues se trata de un chiste. Vemos cómo una parte del marco original hace las veces de «gancho» para originar una respuesta en el lector. De respetarlo tal cual en nuestra lengua, ese gancho se pierde, si bien no deja de tener cierta gracia. Quisimos conservar ese nexo entre ambos y optamos por «desarmar», dado que alude tanto a no poseer un arma como a tener las piezas desmontadas (o «desarmadas», si lo prefieren).

Nota: para que esta diapositiva se entienda mejor, veo necesario reproducir el problema de traducción más abajo. Me he limitado a dos ejemplos; en el TFT doy cuatro más que me llevan hasta la última.

“Get back,” Septimus warned. He had both pistols in his hands, aimed at the escaped slave’s head.
“Another step. That’s right.”
Octavia rolled her eyes. “He’s unarmed.”
[…]
“He’s unarmed,” she repeated, gesturing at Maruc. “He… Sil vasha…uh… Sil vasha nuray.”
Her attendant sniggered. Octavia shot him a look.
“That means, ‘He has no arms’,” Septimus replied.

Propuesta literal:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no tiene brazos» —le contestó Septimus.

Propuesta definitiva:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no le han armado las piezas» —le contestó Septimus.

DIAPOSITIVA 9:
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En este otro caso ocurre un poco lo mismo; no poseemos un marco que englobe la escena original. A partir de ahí, llevamos a cabo un proceso asociativo y nos dimos cuenta de que el imaginario español tiene unos cuantos modismos de los que se podría sacar partido. Tal y como vemos aquí, volvimos a hacer una asociación y dimos con «impertérrito».

DIAPOSITIVA 10:
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El lenguaje metafórico supone un gran porcentaje de la narrativa en general, y este caso no es diferente. Según Lakoff y Johnson (1980), la estructura interna de las metáforas conceptuales se rige según dos dominios: el dominio origen, que es el que presta sus conceptos, y el dominio destino, que es al que se superponen dichos conceptos. Así pues, la metáfora es un proceso mediante el cual proyectamos uno o varios conceptos del dominio origen sobre un dominio destino.

DIAPOSITIVA 11:
PPTFTdiapo11Este problema es interesante porque supone una revisión de un término ya acuñado. Le preguntamos al editor qué le parecía cambiar el término y le propusimos dos opciones: una, «exotizarlo» (y lo entrecomillo porque este término ya existe en español) y otra, readaptar el término ya acuñado «rapax» a «rapaz». Parece ser que «rapaz» puede ser malinterpretado como «rapaciño», pero esto obedece más bien a una variable diatópica y, por tanto, no creímos que estuviera justificado. El editor me comentó que ya otro traductor se había puesto en contacto con él al respecto y acordamos usar «rapaz».
Nota: para más detalles sobre esta diapositiva y la siguiente, podéis ver la entrada Rapax, rapaces, rapónchigo o de la mano del editor en las decisiones del traductor.

DIAPOSITIVA 12:
PPTFTdiapo12En un universo fantástico es normal que existan personajes que usan el lenguaje de un modo peculiar; los rapaces anteriormente mencionados son uno de ellos. A pesar de que el uso del guión a veces separa más que une (según Xosé Castro), también es cierto que este uso concreto es exótico también en la lengua original. Por tanto, consideramos a bien respetarlo, al igual que sucede con la pobreza sintáctica.

DIAPOSITIVA 13:
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De la mayoría de estas cuestiones ya nos habían informado en las asignaturas de lengua A de la licenciatura, pero en la traducción siempre se aprende.

DIAPOSITIVA 14:
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Para este tipo de traducciones, el traductor ha de tener unas bases sólidas tanto del trasfondo que maneja como de la teoría de la traducción.

PPTFTdiapo15a) ¿Se acuñará «rapaz» para el siguiente reglamento? Es probable que el equipo de traducción encargado tenga sus reservas al respecto, lo que originaría un debate entre los aficionados a la franquicia.
Nota: de hecho, en el último códex (o reglamento de ejército) Marines Espaciales del Caos siguen empleando rapax.

b) Hasta donde sé, trabajar sobre una saga empezada es más bien rara en el mundo editorial, pues a los editores les interesa que sea siempre el mismo traductor el que trabaja en las novelas que pertenecen a una serie. Sin embargo, cuando sucede, es probable que se den situaciones que no se recogen en los manuales, por lo que sería interesante abordar un caso así desde un punto de vista parecido al de Kussmaul con los Think-Aloud Protocols.

c) Las emociones que nos asaltan cuando leemos y cómo podemos dejar de lado nuestra propia cultura e identificarnos con otras exóticas (situación que suele darse en este tipo de encargos).

[Omitida DIAPOSITIVA 16 por ser irrelevante]:

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Espero que os haya gustado, os sea útil u os haya parecido mínimamente interesante. Aprovecho para agradecer al equipo docente su labor, en especial a la profesora Ana María García Álvarez, que tanto me ha enseñado en la licenciatura y que siempre ha estado dispuesta a resolver mis dudas. También agradezco a la profesora Amalia Bosch su asesoramiento en la índole literaria; aprendí muchísimo con ella durante el máster.

Adenda del 25 de marzo de 2013:

He subido el TFM al blog. Aquí podéis ver más ejemplos que, por falta de tiempo, no pude incluir en la presentación en Power Point. Espero que lo disfrutéis y que aquellos de vosotros que ya habéis compartido esta entrada le echéis un vistazo. También me gustaría expresar mi buena voluntad hacia aquellos estudiantes de máster que necesitan algo de guía en este tipo de lides.

Sin más dilación, aquí tenéis el trabajo:

http://www.calameo.com/read/002234095e3972d8beaf4

Traducir a la manera gueparda u osada

Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiercol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza y luchar eficientemente.
La especialización es para los insectos.

– Robert A. Heinlein (Tiempo para Amar, 1973)

Mucho se ha hablado ya de si un traductor ha de especializarse o no. Parece ser que el consenso es que un traductor ha de encontrar su nicho de mercado y ceñirse a él. Claro, uno llega al mundillo 2.0 y se topa con que a lo mejor su plan de estudios estaba totalmente equivocado (que oye, lo está, pero creo que no de la forma que nos atañe hoy). Hoy me he despertado con esa idea rondándome la cabeza, así que me lo he tomado como una señal y he decidido reflexionar un poco al respecto. Agarrárense los machos (siempre me ha hecho gracia esta expresión, acabo de buscar la etimología y es bien curiosa .

Este mes he terminado el Curso de Traducción y Localización de Videojuegos de Trágora Formación. En otra entrada redactaré una reseña más detallada, pero baste decir que creo que el curso merece mucho la pena (y no, no cobro comisión). Aparte de eso, sé subtitular (depuré la técnica en el Máster de la ULPGC y en las prácticas con Subbabel) y ahora mismo estoy reciclándome por mi cuenta en el uso de Trados Studio 2011. Tengo dos novelas traducidas y he enviado el currículo y la carta de presentación (personalizados, por supuesto) a varias editoriales, quizá lleguen al centenar. Hasta la fecha, solamente dos me han respondido, he pasado la prueba para ambas y estoy a la espera de que me lleguen encargos por parte de una de ellas. He decidido que no me interesa colaborar con la otra porque la tarifa era fija por libro, aparte de irrisoria; tanto, que al principio no fui capaz de salir de mi incredulidad y, si bien rechacé la propuesta, luego me fui cabreando cada vez más ante tamaño insulto a mi capacidad como profesional. ¿No he pasado la prueba acaso? ¿No has comprobado mi nivel? Ya me extrañaba a mí que la chica que me llamó me diera la buena nueva con tanta renuencia y escrúpulo en la voz: está claro que sabía que lo que me iba a plantear era ruin a más no poder. Pero volvamos a Trágora Formación: el profesor que imparte el curso, Isaac Gómez, es bastante versátil: subtitula y audiodescribe, traduce páginas web, videojuegos, da clase… Todo un profesional, vaya. No obstante, no he comenzado la entrada para hablar de esto (bueno, en realidad sí), sino para compartir con vosotros mis reflexiones acerca de guepardos y osos cual Félix Rodríguez de la Fuente:

El guepardo. Ese noble animal de porte gallardo y gesto adusto que depreda sobre antílopes, gacelas y animales pequeños. No obstante, si bien la presa varía, no así ocurre con el modus operandi: se trata de un cazador sobrespecializado. Ha ido evolucionando de manera que ha descartado otros rasgos de su clado a favor de una complexión más ligera, la imposibilidad de retraer las garras (que funcionan como los tacos de una bota) y una rapidez legendaria. Sin embargo, basta con ver unos cuantos documentales de La 2 para sacar la conclusión de que ser guepardo es una faena. Vale que eres rápido, pero si se te escapa la presa (calamidad que suele ocurrir muy a menudo), tus reservas energéticas habrán menguado de manera significativa y no tendrás posibilidad de reponerlas hasta que tengas más suerte en una caza futura. Además, eres un mamífero, lo que implica que eres endotérmico y cuentas con un metabolismo voraz que requiere cantidades ingentes de energía. Además, la evolución está repleta de casos de presas que se adaptan para evitar a los depredadores en función de la especialidad de estos últimos. Uf, la cosa está peliaguda.

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaado to the bone» (8).

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaad to the bone» (8).

Por otro lado, tenemos al oso, que también es endotérmico, pero tiene en su haber una gran ventaja sobre el guepardo: es omnívoro, lo que se traduce en que no siempre ha de utilizar el mismo método de caza. ¿Que no hay salmones con los que jugar al squash? Da igual, ese arbusto de ahí da unas bayas que son toda una delicia, ya lo decía Mamá Osa. Es más, es bien sabido que los osos hibernan; se adaptan al clima.

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

Otros ejemplos, ya fuera del mundo natural, nos vienen de la mano de la crisis financiera. La palabra «ladrillo» adopta a día de hoy ciertas connotaciones en el imaginario español muy alejadas, por no decir del todo opuestas, de aquellas de hace un lustro. Por no hablar del muy fascinante (y truculento) caso de Detroit, que parece sacado de un decorado de cierta serie de zombis.

Ahora mismo se me ocurre que todo depende de la especialidad. Es probable que un localizador de videojuegos o un subtitulador tenga mayores recursos que un traductor literario para encontrar clientes, y más con la actual situación del sector editorial. Por ello, creo que, si bien especializarse es muy respetable e incluso deseable (el primero que quiere especializarse soy yo, sinceramente), mi humildísima opinión es que hay ramas que lo tienen mejor que otras y que, por tanto, la solución podría venir de la mano de las «nuevas» tecnologías. El libro electrónico ofrece muchas posibilidades que podrían hermanar varias especialidades, pero de eso ya hablaré en otra entrada, que hay que racionarse.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie por hacer el mono.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie sin querer. Puede que diversificar no sea tan bueno, después de todo.

La palabra es el espejo del alma: las neuronas espejo y su posible papel en la traducción literaria

Imagina que vas andando por la calle y, de repente, ves que un chico se dispone a montarse en el monopatín, pero, sin previo aviso, este se le va hacia atrás y el joven se da de bruces contra el asfalto. El tiempo parece fluir a cámara lenta hasta que súbitamente toma carrerilla y todo ocurre tan deprisa que te quedas parado, perplejo ante la violencia de la colisión. Para ti, impotente espectador, el tiempo vuelve a pararse unas décimas de segundo antes de que la boca del chaval impacte contra el duro suelo. Algo parecido a esto:

«Hostia terrible...»

«Hostia terrible…»

Es ahí cuando una parte de ti se solidariza con él. Es como si tú mismo sintieras el golpe en los dientes, la frente y la nariz; ahora mismo recuerdas esa descarga eléctrica que te recorrió la boca la vez que te resbalaste en el baño y te la pegaste contra la bañera. Sin darte cuenta, el semblante se te ha arrugado hasta conformar una máscara de dolor. Sin embargo, no eres tú el que tiene los morros sangrando y acaba de perder un par de dientes. Entonces, ¿qué ha pasado? Pues que eres más parecido a un macaco de lo que pensabas. Para resumir, las neuronas espejo, también llamadas «neuronas de la empatía», son células que se activan cuando realizas una acción, pero también cuando la ves, lo que provoca una respuesta dentro de ti muy similar a la que tiene lugar cuando realizas o padeces dicha acción. Es precisamente lo que tuvo lugar en el ejemplo.

«Tú, tú, tú y mil veces tú.»

«Tú, tú, tú y mil veces tú.»

Vamos con otro supuesto, esta vez más amable. Estás recostado en tu sillón (o cama) favorito mientras te lees una novela que te tiene en vilo. Te has metido tanto en la historia, que te identificas con los personajes y te implicas en las cadenas de sucesos que toman lugar en la trama. Pongamos que te estás leyendo una novela sobre vampiros promiscuos aficionados al cuero. Es probable que te sorprendas a ti mismo pensando algo parecido a lo que sigue:

«¡Huy lo que le acaba de soltar Sanders a Rebecca! No sabe que cuando era pequeña y antes de transformarse en vampiresa, su padre maltratador le dijo lo mismo en unas condiciones muy parecidas. Se va a armar la gorda.»

En cambio, no sucede nada. Te sorprende que la chica no le haya arrancado la cabeza de cuajo al insensato de Sanders.

«Parece que Rebecca se lo ha tomado muy bien. Ah, espera, que sigue.»:

 Sanders sale de la habitación. Rebecca se queda mirando la puerta y entonces sonríe; se trata de un gesto frío y de dientes acerados, una expresión cuya languidez no llega a perturbarle los ojos. La sonrisa de un depredador.
—Y así, empieza la Cosecha. —Dice, con el suspiro trémulo propio de un espectro.

Llegados a este punto tienes las emociones tan a flor de piel que, quizá, tú mismo has bajado el libro y esbozado esa media sonrisa predatoria. O puede que, incluso, hayas repetido la frase en voz baja para ver cómo leches uno suspira temblorosamente. Mientras sonríes, claro.

¿Es posible, entonces, que las neuronas espejo intervengan también en la lectura? El artículo de Naukas (sitio recomendadísimo, por cierto) al que he enlazado da a entender que estas células son un blanco jugoso para las especulaciones, pero me parece obvio que hay un proceso neurológico que provoca este comportamiento del que hablo cuando leemos un libro y «nos metemos» en él. De hecho, ¿sería probable, quizá, que los autores se hayan percatado a nivel inconsciente de esto y que la búsqueda de efectos similares en los lectores, el afán por agasajarlos y hacerlos partícipes de los mundos ficticios producto de su imaginación les haya llevado a adoptar estrategias para lograr reproducir estas reacciones?

Se me ocurre que este tipo de comportamiento es más común en unas partes de la superestructura del texto que en otras. Así, cuando el autor describe el apartamento de Rebecca, creo que nuestros procesos cognitivos estarían más calibrados hacia la «construcción» del escenario en el que transcurre la acción. En cambio, es en los diálogos y en los incisos donde las neuronas espejo podrían contar (más especulación) con un papel más relevante. Digamos que las descripciones allanan el terreno a los demás elementos para crear un clima propicio para que el lector se sumerja en el relato.

Ahora bien, ¿tiene el traductor poder para manipular los procesos neurológicos del lector? Y si es así, ¿funcionaría en otro nivel que el que esgrime el autor? Mi humildísima opinión es que, guiado por el escritor del texto original, el traductor cuenta con recursos para reproducir la misma sensación en su texto meta, pero también, y valiéndose de los vacíos existentes entre las lenguas (y por ende, las culturas), puede dirigir sus estrategias para potenciar estos efectos sin dejar de serle fiel al autor. Aquí podría hablar de la teoría de la compensación, que trata de paliar los problemas derivados de la búsqueda de propuestas precisas y naturales y la pérdida de contenido o matices que sufren nuestras soluciones de traducción. Es decir, si en una parte del texto nos topamos con una dificultad muy grande y no nos queda más remedio (esto es siempre discutible) que aportar una solución que no llega a cubrir todo el significado del original, podremos «compensar» dicha pérdida en otra parte del texto, pues no hay correspondencia perfecta entre dos lenguas. Para más información, puedes echarle un vistazo a la página de Google Docs sobre la obra Introducción a la traductología: curso básico de traducción (Vázquez-Ayora, 1977).

Es posible, además, que la interpretación que hace el traductor de la obra original condicione las estrategias que sigue a lo largo del transcurso del cuerpo textual y se cimente en su propia experiencia como lector, así como en la identificación de los pasajes que activaron en mayor medida esas grandes desconocidas que son las neuronas espejo. Quizá, mientras el traductor se lee el original piense, ya sea de forma consciente o inconsciente, algo parecido a esto: «a esta intervención del personaje tengo que darle fuerza cuando la traduzca» o «a ver cómo traduzco esto para que cuando el lector llegue aquí tenga el impulso de imitar o reproducir la acción, tal y como me ha pasado a mí».

La semántica cognitiva o, sencillamente, la elección de una sintaxis más sugerente pueden ser herramientas que nos ayuden a reproducir con mayor presteza el efecto que buscaba el autor en su obra, de lograr que los lectores vibren con la misma intensidad cuando se impliquen en el texto que les ofrecemos.

Lector a quien le pudo la impresión de un giro argumental inaudito y se quedó de piedra.

Lector a quien le pudo la impresión de un giro argumental inaudito y se quedó de piedra.

Acabo de ver en este artículo de El caparazón (sitio que acabo de descubrir, por cierto), que a lo mejor no iba tan desencaminado. En él se alude a la idea de que las neuronas espejo podrían estar conectadas a la «pedagogía de la imaginación» y adjunta un enlace a otra entrada que habla de eso mismo, aparte de a una charla TED muy interesante.

Bibliografía:
VÁZQUEZ-AYORA, GERARDO. 1977. Introducción a la traductología: curso básico de traducción. Georgia University Press.
[Sitio web] www.naukas.com
[Sitio web] http://www.dreig.eu/caparazon/

La traducción de imágenes: todo son posibilidades

La traducción y localización de imágenes es bastante peliaguda por varias razones, entre ellas, que en muchos casos conviene dominar programas de retoque fotográfico y que a esa dificultad pueden sumarse chistes, juegos de palabras visuales y toda suerte de recursos retóricos; problemas para los cuales intentaremos aunar soluciones en una suerte de aleación translaticia lo más armoniosa posible. Así pues, repasemos las dificultades que ha de resolver el traductor:

  • Nivel técnico: dominio del software (Adobe Photoshop, Painter, entre otros) y del hardware (tabletas gráficas).
  • Nivel hermenéutico: dominio de recursos retóricos, giros, fraseología, creatividad, entre otros.

En esta entrada vamos a tratar este último aspecto y tomaremos como ejemplo una imagen de la página de Tumblr de Inés Alcolea, cuya bitácora (la que va de traducción, porque la chica viene del Renacimiento, por lo menos) podéis leer aquí mismo, si es que no lo habéis hecho aún. Esto es solo un ejemplo de una imagen aislada; los traductores de cómic se enfrentan día a día a este tipo de escollos sumados a la limitación de espacio de los bocadillos o globos. Y no solo eso, sino que además han de tener en cuenta la coherencia de todo el texto. Lo mismo pasa con los traductores literarios de cuentos infantiles. El ejemplo que os ofrezco ahora, en cambio, es mucho más sencillo.

Antes de ensuciarnos las yemas de los dedos, vamos con un poco de teoría: Paul Kusmaul en su obra Training the translator (1995), dedica un capítulo entero a la creatividad en la traducción. Existen cuatro fases: preparación, incubación, iluminación y evaluación. La primera consiste en ser conscientes de los objetivos que nuestra solución ha de cumplir y la búsqueda de las herramientas que, creemos, nos servirán de ayuda; la segunda es la búsqueda de soluciones propiamente dicha y engloba, además, las soluciones preliminares que utilizamos para guiarnos, todo ello regido por procesos conscientes e inconscientes; la tercera supone dar con una solución que en principio creemos adecuada, y la última, el análisis crítico y objetivo de la solución encontrada. Durante estas cuatro fases se puede utilizar lo que Guilford llamaba «pensamiento divergente» (1997), que supone la flexibilidad mental a la hora de traducir o, si se desea, la habilidad para parafrasear y cambiar el punto de vista de un problema, para lo que hay que estar descansado psicológicamente y conocer plenamente las dimensiones del obstáculo que se quiere resolver, así como las de las soluciones que aportamos. El pensamiento divergente atisba y contempla varias opciones que desembocan en respuestas múltiples, de las cuales todas pueden ser correctas según el prisma con el que se mire. Satisface criterios de originalidad, inventiva y flexibilidad. Equivaldría a extraer el significado de la forma lingüística utilizando encadenamientos de categorías y significados.

Pasado el tributo a la traductología y a sus divinidades (engorroso para algunos, necesario para otros), tomemos como muestra la siguiente imagen:

FANTA

Una traducción literal (pero que literal, eh) sería la que sigue: «¿Es esto la vida real, o es solo fantasía?». Lejos de detenernos ahora en las cuestiones estilísticas («¿no suena mejor “no es más que fantasía”?»), reflexionemos un poco sobre esta solución:

En el original, la voz Fantasy aparece representada solo fonéticamente mediante la combinación de Fanta y sea, `mar´. Vamos, que el muñequito histérico se pregunta si está ante un «mar de Fanta». En la traducción propuesta, al lector se le facilita el juego de palabras adulterado, mutilado y masticado. El elemento gracioso, cuyo centro de gravedad radica precisamente en el juego de palabras, se pierde, pues no puede traducirse literalmente (pero que literalmente, eh), pues «Fantamar» no es desglosable en dos palabras con pleno significado tal y como ocurre en el texto original… ¿o sí?

Vale, ya hemos identificado la dificultad principal.

Malas noticias, voy a seguir con la teoría. Tranquilos, seré breve.

Reiss y Vermeer, en su teoría del skopos (1996) señalan, a grandes rasgos, que todo encargo tiene una intencionalidad, unos objetivos que cumplir y un público al que va dirigido.

Buenas noticias, eso significa que las posibilidades son, prácticamente ilimitadas. Repasemos los elementos con los que podemos jugar si queremos reproducir un juego de palabras mínimamente simpático (por subjetivo que esto sea) utilizando los elementos de la imagen y dirigido a un público hispanohablante. Se me ocurre que podemos jugar con los siguientes elementos:

  • Una lata de Fanta («bebida», «refresco», «gas», «naranja», «líquido», «cítrico», «ácido», «dulce», «chorro»).
  • Un mar de Fanta («oleaje», «marea», «corriente», «embravecido», «altamar», «bajamar», «brisa marina»).
  • Un barco («embarcación», «madera», «humo», «pirata», «flotar», «viaje», «transporte», «jerga marinera»).
  • Un marinero alarmado («sorpresa», «desazón», «angustia», «manos a la cabeza», «blanco», «duda», «incertidumbre»).
  • Referencias a la vida real (ya sean directas o indirectas). Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el original es poco menos que una excusa para que el juego de palabras tenga sentido. Por lo tanto, respetar estas referencias no será algo esencial.
  • Juegos de palabras que no tiene por qué seguir el mismo formato que el original (aunque es lo idóneo).

Así que, a continuación, una serie de soluciones que trataré de analizar lo mejor posible. Por supuesto, no voy a emplear todas las ideas de más arriba; no se trata más que de una estrategia para esquematizar los elementos que podemos utilizar. En realidad, muchas de las opciones se me han ocurrido ahora y otras las he recordado como bien he podido, pues Tumblr se ha portado mal y ha borrado los datos que introduje en la página de Inés. En fin, seguiré mi ejemplo e idearé una lista sobre la marcha. Voy a dejarlo en ocho, que si no estoy hasta mañana:

FANTAmar

1)      Se hace un doble chiste con «lata» y «altamar». Lo malo es que el chiste pierde transparencia si dividimos «Fantamar» en dos unidades léxicas independientes. Además, hemos prescindido de toda referencia a la vida real, aunque como hemos indicado más arriba, en el original no es más que una excusa para hacer el juego de palabras, así que prescindir de él con tal de simular un efecto parecido es justificable.

FANTAseando

2)      Esta es más fiel al original, pero se pierde toda referencia al mar. Además, no es desglosable en dos partes, por lo que se pierde parte de la gracia del original.

FANTAmar2

3)      Esta mezcla las dos anteriores, pero de algún modo el efecto es extraño. «Navegar por (Fanta) altamar» asociado a la antítesis existente con el elemento «vida real» puede dar a entender que «Fantamar» es un paisaje imaginario, lo que puede corresponderse con el texto inglés en cuanto a los dos elementos antagónicos real life y Fanta sea.

FANTAutor

4)      Se pierde toda referencia a la vida real y al mar. Podría alegarse que no estamos aprovechando la imagen.

FANTArtico

5)      Aquí hay referencia al mar y se juega con «antártico». Lo malo es que si lo desglosamos, «antártico» priva de autonomía a «Fanta» y el resultado es extraño.

FANTAutista

6)      Aquí ya hemos empezado a separar los elementos, tal y como ocurre en el original. La referencia es un poco rebuscada y no hay referencias ni al mar ni a la vida real, aunque la que se hace al flautista puede resultar graciosa porque el desglose «Fanta»-«autista» hacen pensar que el aludido se quedó autista tras una sobredosis de Fanta. Rebuscado, lo sé.

FANTAtop

7)      Aquí hay una referencia al mar indirecta y la palabra se puede desglosar en dos. Se pierde la referencia con la vida real, pero ya hemos dicho que es secundario.

FANTAdepalos

8)      Esta es mi favorita. Lo único que se pierde es una referencia directa al mar, pero es obvio que el personaje no puede creerse que algo tan Fanta-ástico (lo siento) esté ocurriendo. Además, al ser una frase hecha propia de nuestro idioma, queda muy natural.

Y hasta aquí, este breve repaso que, espero, haya estimulado vuestra imaginación y creatividad. Por supuesto, los elementos de cada una pueden combinarse de forma casi ilimitada. Y seguro que existen muchísimas más opciones; esto no es sino una breve lista que se me ha ocurrido, porque se podrían hacer imágenes con Fantástico, Fantasmagórico, Fanta María llena eres de gracia, ¡lo que sea! Si tenéis alguna, ya sabéis: ¡a comentar!

 Bibliografía:

KUSSMAUL, PAUL. 1995. Training the Translator. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

REISS, KATHARINA; VERMEER, HANS-JOSEPH. 1996. Fundamentos para una teoría funcional de la traducción (traducción de Celia Martín de León y Sandra García Reina). Madrid: Ediciones Akal.

«Soy la “comadilla” de la huerta»

Tal y como hemos visto en una entrada previa acerca de la raya, los signos sintagmáticos suponen todo un quebradero de cabeza para los traductores. Por si no os suena el término, consisten en aquellos que comprenden a los signos de puntuación, archiconocidos por todos (:); los de entonación, encargados de expresar un estado emocional (¡!), y a los llamados sintagmáticos auxiliares, que complementan a los anteriores (—). Y es que ya desde pequeños lo tenemos crudo, porque ni en el colegio ni en el instituto se les suele dar la importancia que merecen, según la experiencia de un servidor, claro está. De hecho, el humilde autor de esta bitácora se pasó puntuando «a ojo» toda su vida hasta que cursó sus estudios de traducción, y tampoco os vayáis a pensar que salió de la facultad con un pleno dominio de los signos sintagmáticos auxiliares, por excelente que fuera la formación en cuanto a la puntuación y demás cuestiones lingüísticas se refiere.

     Una vez sales de la facultad, borran tus datos del sistema, te expulsan del correo, te impiden sacar libros a menos que te hagas con el carnet de externo y, casi sin darte cuenta, te encajan un casco, un petate electrónico y un diccionario para arrojarte dentro de un campo de batalla ortotipográfico. Es una batalla secreta para el público general, con varios frentes y múltiples actores, (tal y como se dice por ahí y por poco sentido que pueda tener —uno se imagina a Hugh Jackman recogiendo el premio al mejor disparo con kalashnikov—). Es como El león, la bruja y el armario, pero sin felinos con voz de doctor House y con muchos palitos, barras y símbolos que quedan muy bonitos en un texto si uno los sabe colocar como es debido. Una vez las primeras semirrayas te pasan zumbando al lado de la oreja y te parapetas para evitar las ráfagas de staccato de los guiones automáticos, un veterano aguerrido y lleno de cicatrices te pasa con manos callosas el manual de estilo de José Martínez de Sousa y, como si de una versión artesanal del programa de aprendizaje de Matrix se tratara, empiezas a devolver los disparos. Es obvio que ya nos hemos decantado por una bandera bajo la que luchar.

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

     Lo anterior viene a colación de que la RAE y varios autores no se ponen de acuerdo sobre el uso de algunos símbolos. Sin embargo, basta con leer en «modo lingüista» unas cuantas novelas para darse cuenta de quién va ganando el conflicto. Así pues, en esta entrada tocaré cuestiones un tanto peliagudas con respecto al empleo de las comillas. Todo sea con tal de que todos los nuevos linguatratantes de cualquier gremio salgan menos perdidos que yo a este respecto cuando terminé de la carrera.

     El término comillas comprende a una trinidad de palitos. Están las angulares o latinas («»), las inglesas (“”) y las simples (‘’). La hegemonía anglosajona ha decretado que en nuestros teclados sea más fácil emplear las segundas en lugar de las primeras, pero al igual que en la entrada de la raya, hay métodos con los que emplearla.

     Las comillas latinas: en el menú de símbolos (Ω) de Word 2007 se llaman, y perdón por las mayúsculas, LEFT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK y RIGHT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK, respectivamente, y se obtienen introduciendo los comandos ALT+0171 y ALT+0187 en el teclado alfanumérico. En la entrada que ya he citado hay algunas chapuzas soluciones para paliar los problemas que nos saldrán al paso en cuanto queramos ser un pelín más correctos en el uso de estos signos, porque estas son las más propias de nuestro idioma en lugar de las inglesas. Las comillas latinas se emplean en la traducción literaria como sustitutas de las rayas de diálogo cuando un personaje está pensando. En los textos ingleses los pensamientos se marcan en cursiva, aunque no siempre. A veces, el narrador recurre también a la cursiva y a un salto de línea para dar énfasis y mayor dramatismo a una palabra determinada, en cuyo caso podremos dejarlo en redonda o hacer uso de otras estrategias para transmitir esa intensidad; incluso hay veces en las que podemos tener dudas entre quién emplea la cursiva, si el narrador o el personaje que acapara la acción en ese momento. A continuación, una serie de  ejemplos:

She has just left me alone, he thought.
Baffling.

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Qué inaudito.

     O bien, si el tono de la obra lo admite y nos inclinamos más a pensar que la frase es un pensamiento del personaje y no una intervención del narrador (lo que también podría discutirse):

«Me acaba de dejar solo», pensó.
«Perplejo me hallo.»

     Sin embargo, si optamos por una traducción menos libre, el efecto persiste:

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Desconcertante.

     La misión más común de las comillas es la de citar:

Como dijo un fraggle una vez: «Vamos a jugar, tus problemas déjalos».

     Cuando deben usarse varias comillas, la jerarquía es la siguiente: primero las latinas, luego las inglesas y, por último, las simples. Es sencillo, mirad este ejemplo:

La vaca superdotada pensó:
«Como dijo Bovinuddah: “La res que no ha pasado por el ‘infierno’ de sus pasiones, es que no las ha superado nunca”.»

     El lector avispado se habrá dado cuenta de una dificultad añadida en el ejemplo anterior. Cuando un enunciado acaba en comillas, ¿dónde se coloca el punto? ¿Antes del signo de cierre? ¿Después? Es este problema el que ha inspirado esta entrada. La RAE y los autores como Martínez de Sousa difieren en lo que ha de hacerse. Por un lado, la primera asegura (tal y como nos enseñaron en la facultad) que las comillas siempre van antes del punto. Por el otro, el autor ya mencionado se escuda en sus reflexiones y en las de otros autores para alegar un «depende», tal y como podemos ver en una cita que figura en Ortografía y ortotipografía del español actual (Martínez de Sousa, 2004: 401):

Si las comillas comienzan párrafo, han de terminarlo y, por lo tanto, el punto ha de ir dentro de ellas; si no lo comienzan tampoco han de terminarlo y las comillas se colocan antes que el punto.

(de la Vega, 1969: 726 ; 1976: 801)

     Ilustrémoslo con ejemplos. Por cierto, y aprovechando el carácter frik(qu)i de este vuestro espacio, recomiendo encarecidamente la lectura de la novela Guerra Mundial Z, de Max Brooks (ed. Almuzara, 2008; con traducción de Pilar Ramírez Tello); es todo un muestrario al respecto. Tras la publicidad, los ejemplos que os prometí:

     a) El capitán exclamó: «¡Tomad la brecha! ¡No dejéis que entren en la fortaleza!».

     b) En la puerta podía leerse el mensaje que reproduzco a continuación:
«Aquel que pretenda conservar su alma una vez atraviese este portal, morirá junto al resto de ingenuos.»

     Por cierto, lo mismo puede aplicarse a otros signos como los paréntesis (aunque en la página 385 de Guerra Mundial Z vemos un uso erróneo, anecdótico, eso sí). Ahora, otros ejemplos más jugosos:

     a) En mi apartamento, recordé las palabras que me había confesado el enajenado profesor Svenson. «Estábamos tan cerca —había dicho con ojos febriles—que casi pudimos bañarnos en su luz pestilente.» Aún me estremezco cuando pienso en ello.

     b) El doctor le preguntó al paciente: «¿Tiene usted, tal y como le gusta decir a mi esposa, “alguna idea ‘concreta’”?».

     En el primer caso, a pesar de que el enunciado sea parte de un párrafo en el que los demás enunciados están integrados, las comillas se colocan por fuera del punto y seguido, ya que abren y cierran el texto. En el segundo, a pesar de que los signos de entonación tengan valor de punto final, el signo de cierre neutraliza esa función (Martínez de Sousa, 2004: 401), por lo que la muestra no queda eximida de un punto final.

     Prosigamos con los otros dos tipos de comillas:

     Las comillas inglesas: solo las emplearemos cuando en el texto ya hayamos introducido las comillas latinas. Hay algunas publicaciones en cuyo libro de estilo prevalecen estas comillas y las simples, eso sí.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

     Las comillas simples: estas, a diferencia de las anteriores, sí pueden tener uso independiente. Pueden usarse para encerrar las voces, sintagmas, frases o textos marcados a modo de ejemplo o, también, si en nuestra composición hay una abundancia desmesurada de cursivas. Hay que tener mucho cuidado de no confundirlas con las tildes graves y agudas (‘’), tal y como ha apuntado Fitoschido en los comentarios. También podemos emplearlas en el metalenguaje cuando utilizamos palabras con su valor conceptual:

     a) El profesor de lengua dijo: «‘Hay’, no es lo mismo que ‘ay’».

     b) Aquí se emplea la voz usado como ‘verbo’, no como ‘adjetivo’.

     Por último, aprovecho para poner de relieve que en muchas publicaciones se emplean comillas con carácter de cita cuando lo mejor sería conservar un estilo indirecto e incluir la cita textual en el cuerpo del artículo. Aquí podemos ver un ejemplo muy infame.

     Hasta aquí, este repaso a las comillas. Como he dicho antes, esta es una batalla de múltiples frentes. Con respecto a la postura de las editoriales, he visto las dos aproximaciones, pero si me preguntaran cuál parece ser la más común, diría que la de José Martínez de Sousa.

    Un saludo y hasta la próxima entrada.

«Demasiada... ortografía...»

«Demasiada… ortografía…»

FUENTES:

MARTÍNEZ DE SOUSA. 2004. Ortografía y ortotipografía del español actual, Asturias: ediciones Trea. SL.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. 2005. Diccionario Panhispánico de Dudas, Madrid: Espasa-Calpe.

—1973: Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa-Calpe.

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