La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

¡A metaforamorfosearse! (I)

La traducción de la metáfora en el mundo narrativo ha sido la fuente de ríos de tinta en el ámbito traductológico. Y no es para menos, dado que es posible que se trate del recurso estilístico más utilizado, junto con la metonimia.

En esta entrada haremos un breve recorrido por algunos problemas de índole metafórica que encontramos en Blood Reaver.  Además, veremos metonimias y onomatopeyas, pues podría alegarse que la onomatopeya no es sino una metáfora fonética que vincula una lexía al sonido al que hace referencia.

La obra Introducción a la lingüística cognitiva (Cuenca y Hilferty: 119) dedica su cuarto capítulo al análisis de la metáfora y la metonimia y hace referencia a las expresiones idiomáticas de la siguiente forma:

En el fondo, la idiomaticidad se basa en la posibilidad de sacar provecho de facetas asociativas de nuestro conocimiento del mundo con el fin de proyectar la situación que éstas representan sobre otra de índole análoga. En muchas ocasiones, estas asociaciones derivan de nuestros modelos cognitivos cuya naturaleza idealizada nos permite sacar el sentido pertinente de la expresión en cuestión.

Un ejemplo lo tenemos en la solución tomada para la siguiente muestra (véase V.O. de Blood Reaver: 230):

 “You have quite an imagination, brother.”

TM:

—Qué imaginación te gastas, hermano.

La estructura interna de la frase hecha podría analizarse si tomamos como punto focal el núcleo verbal gastar. Desde un punto de vista cognitivo, asociamos la idea de gastar con derrochar («hay que reducir gastos», «gastó todo lo que le quedaba», «el gasto público no se ha gestionado bien»), hecho que hemos potenciado con el uso de una locución exclamativa que, al igual que ocurre con el original, se encarga de magnificar el núcleo sintagmático imagination. En el TO, quite cumple esa misma función.

Según Cuenca y Hilferty (1999), la metáfora es un mecanismo cognitivo que nos permite entender y formular situaciones complejas mediante el empleo de conceptos más básicos y conocidos (c.f. Johnson 1987 y Lakoff 1987a) y, de hecho, resulta más frecuente en el lenguaje común de lo que podría pensarse en un principio. Sin embargo, también es conveniente distinguir entre las expresiones metafóricas y las metáforas conceptuales. Cuenca y Hilferty (ibid.) definen a las primeras como casos individuales de metáforas conceptuales que son, señalan, esquemas abstractos con los que agrupamos expresiones metafóricas. Dicho de otro modo, podemos expresar una metáfora conceptual base mediante varias expresiones metafóricas. Según Lakoff y Johnson (1980), la estructura interna de las metáforas conceptuales se rige según dos dominios: el dominio origen, que es el que presta sus conceptos, y el dominio destino, que es al que se superponen dichos conceptos. Así pues, la metáfora es un proceso mediante el cual proyectamos uno o varios conceptos del dominio origen sobre un dominio destino. Por ejemplo:

Dominio origen: el fútbol

Dominio destino: la lucha

a) Expresión metafórica:

El equipo visitante ha luchado con uñas y dientes para ganar.

b) Expresión metafórica:

El equipo X se ha vengado del equipo Y en el partido de vuelta.

Metáfora conceptual:

EL FÚTBOL ES UNA LUCHA.

Según Lakoff y Kövecses (1987; también en Lakoff 1987a) dichas proyecciones pueden pertenecer a dos tipos, de los cuales el primero lo forman las proyecciones ontológicas, en las que se establece una analogía entre las subestructuras del dominio origen y el dominio destino, tal y como ocurre en la siguiente metáfora conceptual, TRADUCIR ES NAVEGAR:

a.     la traducción corresponde a navegar.

b.     la persona que traduce un texto corresponde a aquella que navega con un barco.

c.     traducir un texto corresponde a navegar con el barco y

d.     navegar hasta llegar a puerto corresponde a traducir un texto de manera aceptable.

El segundo tipo comprende las correspondencias epistémicas, que no conectan las subestructuras entre los dos dominios, sino que «representan el conocimiento que se importa del dominio origen al dominio destino» (Cuenca y Hilferty, 1999:102). Así que, si volvemos a la metáfora conceptual TRADUCIR ES NAVEGAR, en relación con actividades que en primera instancia no tienen nada en común, y nos detenemos en el rasgo que comparten ambas acciones, podremos deducir que el factor común de ambas radica en trasladar algo de un sitio a otro:

Dominio origen: mediante la traducción trasladamos un texto de una lengua original a otra.

Dominio destino: mediante la navegación trasladamos un barco de un sitio a otro.

Aparte de la metáfora conceptual, Lakoff (1987b) habla de la metáfora de imagen, que consiste en la proyección esquemática de una imagen sobre otra (véase V.O. de Blood Reaver: 214):

Tower-top weapon batteries hurled their payloads into the sky, massive mouths thundering.

TM:

Las baterías de cañones en lo alto de las torres lanzaban sus cargas explosivas al cielo con el tronar de sus inmensas fauces.

El dominio origen es el extremo de los cañones por los que salen los proyectiles (la boca del arma), mientras que el dominio destino es fauces. Así pues, la voz boca, tal y como se usa en la terminología balística, se cimenta sobre la proyección de la forma esquemática de la boca de un ser vivo sobre la imagen del extremo abierto de un arma que escupe proyectiles.

Ahora sí, ¿no?

Y hasta aquí la primera parte. En la siguiente, añadiremos las onomatopeyas a la mezcla. Espero vuestros comentarios.

Fuentes:

CUENCA, MARÍA JOSEP; HILFERTY, JOSEPH. 1999. Introducción a la lingüística cognitiva. Barcelona: Ariel.

DEMBSKI-BOWDEN, AARON. 2011. Blood Reaver. Nottinghham: Black Library Publishing. [Traducción española de Sergio Núñez Cabrera. 2012. Cosechador de sangre. Barcelona: Timun Mas].

JOHN FILLMORE, CHARLES. 1977. «Scenes-and-Frames Semantics». Linguistic Structures Processing. Amsterdam: A. Zampolli,pp. 55-82.

LAKOFF, GEORGE; JOHNSON, MARK. 1980. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid: Cátedra.

LAKOFF, GEORGE; ZOLTÁN KÖVECSES. 1987. «The cognitive model of anger inherent in American English». En D. Holland y N. Quinn (eds.), Cultural models in language and thought, pp. 195-221.

LAKOFF, GEORGE. 1987a. Women, Fire and Dangerous Things. What Categories Reveal about the Mind. Chicago: University of Chicago Press.

—1987b. «Image Metaphors». Metaphor and Symbolic Activity, pp. 219-222.

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