La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

Retrospectálisis 2012 Champion Edition

Es una reflexión penosa para un hombre considerar lo que ha hecho, comparado con lo que debió hacer.

Samuel Butler

Bueno, bueno, tampoco hay que ser tan duro, «Samu». A veces, hacer balance nos vale para poner nuestras ideas en orden y saber por dónde podemos tirar. Puede, incluso, que nos sirva para proponernos seguir en la misma línea o en otra mucho más adecuada a nuestros fines.

Qué new age estoy hoy.

Ejem. Bueno, como ya habréis podido adivinar (sólo falta poner un cartel luminoso para dar más pistas), en esta entrada voy a tomar un enfoque más personal. Ya se sabe, mucho trabajo y poca diversión hacen de Sergio un tipo tristón.

Está claro que este ha sido un año clave para mí. Lo empecé cursando el Máster de Traducción de la ULPGC a la vez que lo compaginé con mi primer encargo profesional, nada más y nada menos que una novela. Os garantizo, queridos lectores, que ha sido toda una montaña rusa. A ello se suma la redacción del TFM; las prácticas de empresa en Subbabel, donde fueron muy cordiales; sacar tiempo de debajo de las piedras para traducir la novela y dedicarme a las tareas académicas; tratar de desconectar del ordenador para entrenar, o, incluso, probar técnicas de meditación para despejarme (sin éxito, he de admitir). Al menos hice Yoga con mi compañera de piso unas cuantas veces. Es increíble lo que la vida sedentaria puede hacerle al cuerpo humano.

Imagen de archivo de vuestro humilde servidor.

Imagen de archivo de vuestro humilde servidor a principios de año.

En cuanto acabaron las clases a finales de abril, empezó la fase de recuperación. Ya había acabado la novela, los trabajos de rigor y asistido a las prácticas, por lo que este período se vio caracterizado por una puesta a punto a nivel personal. Comencé a retomar poco a poco el deporte, a quedar más con los amigos y a bajar un poco el ritmo. Aunque tampoco me pude relajar mucho, porque el TFM requería mi atención como si de un tamagotchi se tratase. Tras unos cuantos meses de preparación y visitas reiteradas a Ana Mª García Álvarez, mi tutora, llegó el día de la exposición. Debido a una serie de catastróficas desdichas, mi turno se retrasó tres horas, pero conservé la calma: por alguna desconocida y extraña razón que desconozco y me extraña, siempre me ha gustado hablar en público; supongo que desde que aprendí por fin a pronunciar la con doce años ya no me quise callar más y, desde entonces, esa presencia aviesa que mora en mi interior quiere que todo el mundo pague con intereses.

El jurado de la exposición me animó lo que no está escrito. Baste decir que el esfuerzo mereció mucho la pena. Cuando regresé a casa, vi que me había llegado un correo en el que me pasaban otro encargo que me iba a tener ocupado todo el verano. Por favor, Dios, Buddha, Brahmā, Khorne, Cthulhu o Presencia Todopoderosa que estás (o no) en los Cielos, quiero más días como ese. Gracias.

Así que comenzó otro período de dos meses en los que tuve que disciplinarme. Este verano no iba a tener vacaciones. Me propuse traducir un mínimo de diez páginas al día y no descuidarme con el ejercicio, por lo que me obligué a despertarme a las 6.30 todos los días (los findes transigía un poco y me despertaba a las 8.00) y a parar una hora por las tardes para entrenar tres veces por semana. En agosto me llegó un anuncio de Trágora en el que publicitaban un curso de fiscalidad para traductores autónomos, lo que me vino que ni pintado, porque precisamente hacía poco que me había dado de alta. Así que tocó volver a compaginar formación y trabajo. De hecho, de ese curso nació este blog, mi página de Facebook y mis cuentas de Twitter y LinkedIn.

«Señor, exijo una satisfacción» —Homer Simpson.

«Señor, exijo una satisfacción» —Homer Simpson.

Lo cierto es que hacerse todos esos perfiles resultó agotador. Sin embargo, gracias a ellos he empezado a conocer colegas de profesión que no dejan de estimularme las neuronas. Sin embargo, no les presté mucha atención a las redes sociales hasta que entregué la novela. Llegados a ese punto el parón fue monumental, tanto, que entré en una pequeña crisis, porque se hace duro no tener nada que echarse a la boca cuando uno está acostumbrado a no parar. A raíz de ello comencé a tomarme más en serio esto de ser traductor 2.0, pero algo que ansío de verdad es poder compartir en vivo y en directo charlas con colegas de profesión. Así pues, aparte de conseguir más clientes, la siguiente meta es ir a un sarao de traducción, porque cada vez que veo crónicas de los asistentes a estos certámenes en sus blogs se me ponen los dientes largos cual morsa. Además, ya que me he hecho las tarjetas, habrá que repartirlas, ¿no? He aquí el reverso (tenebroso) de mi tarjeta:

Todos hemos sido ese niño.

Todos hemos sido ese niño.

Otro hito en mi «yo» profesional fue que este año he tratado vía ciberespacio con Xosé Castro y otros profesionales de renombre (el mero hecho de que Manuel de los Reyes le diera a «me gusta» en mi página de FB ya me mató). De verdad, no quiero quedar como un pelota: ya sé que en los tiempos que corren no es que sea una hazaña, pero para alguien que se ha visto obligado a vivir de tareas alejadas de la traducción (el socorrismo acuático y la cocina, por ejemplo) y que ha estado del todo desconectado de la traductosfera, es todo un triunfo. Da la sensación de que por fin estoy encaminando mi vida en la dirección que quiero. Sé que estoy más que capacitado para ello. Tan sólo me hacen falta oportunidades.

En resumen, a pesar de los altibajos anímicos (derivados tanto del exceso de actividad como de la falta de ella), ha sido uno de mis mejores años. Pienso poner toda la carne en el asador para que el que viene siga en la misma línea o incluso mejor.

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2 pensamientos en “Retrospectálisis 2012 Champion Edition

  1. Mucho ánimo 🙂 ha sido una entrada entrañable y ya te dije que eres un artistazo. Siempre he pensado que es una gran verdad eso de quie todo lo que sube, baja y todo lo que baja, sube así que es normal que te diese el bajón de feana pero estoy segura de que dentro de poco te volverá a subir la cosa 🙂
    Ains.. y yo estoy ahorrando para ir a Granada y que no me vuelvan a hacer los dientes largos 😀
    Un besazo

  2. Muchas gracias, mi fiel Inés :D.

    Pues sí, amiga mía, a ver si puedo ir este año al encuentro en Málaga. Una «inyección de capital líquido» no vendría mal, la verdad.

    Lo bueno es que cuento con gente como tú con la que compartir mis ilusiones, mis frustraciones y mis paridas.

    Otro para ti :),

    Sergio

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