La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

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Los cursos de localización de videojuegos de Trágora Formación

Estos últimos meses he estado enfrascado en seguir formándome. Esta vez, como ya adelantaba en una entrada anterior, me he centrado en la localización de videojuegos, pues en el máster toqué la traducción literaria (de la que ya tenía experiencia profesional), el subtitulado y la audiodescripción, pero no tuvimos ningún módulo dedicado a esta otra rama.

Esta entrada va a ser la primera de la categoría «reseñas». Será la empresa Trágora Formación la que tenga el dudoso honor de ser la que inaugure esta nueva sección.


¿Cómo di con ella? Bueno, tras licenciarme quise hacer un máster y seguir formándome. Sin embargo, la primera vez que intenté entrar en el máster de la ULPGC tuve problemas porque al final el posgrado acabó por cancelarse debido a una serie de asuntos con el ministerio pertinente. Así que puede decirse que di con Trágora «de rebote», como quien dice. Me informé un poco más y descubrí que conocía a uno de los profesores, Isaac Gómez. Nunca tuve demasiado trato con él (nos conocimos cuando él ya estaba acabando la carrera), pero el poco que tuve me causó muy buena impresión. Así pues, me puse en contacto con él y me informó más sobre la oferta de la empresa. Sin embargo, no sería hasta finales del año pasado, una vez acabado (¡por fin!) el máster, que comenzó mi relación formativa con ellos.

El primero que cursé fue el de Guía de Fiscalidad, Contabilidad y Gestión Comercial para Traductores Autónomos, que recomiendo encarecidamente si estáis dando vuestros primeros pasos en esto de ser autónomo. De hecho, a ellos les debo la creación de la presente bitácora, la cuenta de Twitter, la página profesional de Facebook y el perfil de LinkedIn. Me sorprendió muy gratamente la dedicación de los profesores, pues en Canarias tenemos otro régimen fiscal y no dudaron en informarse al respecto solo por mí. No obstante, quiero aligerar un poco la entrada y entrar de lleno en el meollo: los cursos de localización de videojuegos.

Una seña de identidad de Trágora Formación es la profesionalidad con la que gestiona su contenido sin descuidar el trato con el alumnado. Desde el diseño del sitio web hasta el material didáctico, se nota que hay toda una labor detrás, y lo mismo puede aplicarse a este curso. Además, el equipo siempre está dispuesto a contestar tus dudas con un tono cordial y cercano. Y son muy pero que muy pacientes.

Pero hablemos del primer curso en sí. El tutor es Isaac Gómez, cuya preparación queda manifiesta en los comentarios que adjunta a los ejercicios corregidos. Son la mar de útiles para mejorar nuestro rendimiento como profesionales.

Cabe mencionar que la cantidad de tipologías textuales que se maneja en el ámbito de la localización de videojuegos pone a prueba nuestra pericia traductoril: desde textos farragosamente técnicos (si bien necesarios), hasta hechizos y rimas de juegos de rol, el curso plantea nueve actividades para que el alumno sepa dónde están sus puntos fuertes y flacos; dependerá de este sacar en claro aquellos aspectos sobre los que debe hacer mayor hincapié en el futuro. Qué duda cabe de que los ejercicios conforman una práctica de lo más completa que, a menudo, nos pondrá en jaque y nos obligará a echar mano de nuestra sapiencia para resolver los problemas que nos plantean: no se trata solo de utilizar los glosarios correctos o de aplicar nuestro pasado jugón (quién iba a decir que jugar tanto con la consola iba a salir tan rentable) sino de cómo ponemos a prueba nuestra creatividad, algo que me encanta.

Se nota, además, que Isaac domina y adora su trabajo. Responde a las dudas con precisión y sabe guiar al alumno con mucha soltura. ¡Bendita paciencia la suya!

Hay que destacar, también, que en caso de que completéis todas las tareas antes de tiempo, existe la posibilidad de que os manden ejercicios extra. Mi consejo es que aprovechéis esta opción.

Vamos ahora con el nivel avanzado: el nivel II.

Si ya el primer nivel del curso me dejó muy satisfecho, este ha superado mis espectativas con creces. Esta vez cambiamos de tutor, que no es otro que el reputado Ramón Méndez (@Ramon_Mendez), toda una autoridad en el ámbito de la localización.

Preparáos para dar el 100% de vosotros mismos en este curso intensivo (no en vano, esta vez son once las actividades que deberéis entregar, algunas de ellas bastante largas, si bien divertidísimas) en el que aprenderéis a sacarle el máximo provecho a las funciones de Excel en la localización; a manejar las variables con mayor soltura; a hacer malabares lingüísticos debido a la (a veces demencial) restricción de caracteres; a exprimir hasta la última gota de creatividad a la hora de plasmar referencias y chistes; a reproducir textos literarios, género cada vez más presente en el mundo de los videojuegos (tendencia de la que un servidor se alegra sobremanera, por cierto); a manejar variables como si frascos con nitroglicerina se tratara, y, en definitiva, a trabajar como auténticos profesionales. Ramón siempre os aportará comentarios utilísimos a fin de señalar fallos, aspectos que debéis mejorar, propuestas alternativas o, incluso, buenas prácticas profesionales. Preparáos para un profesor la mar de exigente que sacará lo mejor de vosotros mismos. Si acaso, he echado un poco en falta un poco más de refuerzo positivo, pero, por otro lado, si pagáis un curso para que os regalen los oídos (mejor dicho, los ojos), entonces es que no habéis captado la idea. En vuestra andadura profesional rara vez os elogiarán así por las buenas, por lo que podría tomarse como un simulacro la mar de fidedigno de lo que os (nos) espera. Es mejor que os digan sin florituras lo que está bien o lo que está mal, que no que os hagan la pelota y luego os estrelléis.

En cuanto a la dificultad de las tareas, creo que algunas os plantearán auténticos retos: no puede ser de otro modo si queremos dedicarnos a esto. Por mi parte, considero que la auténtica docencia para traductores pasa por aquí, por plantearle al alumnado problemas para los que deba hacer acopio de sus facultades como profesional, como son la creatividad, el buen uso de la lengua materna, el rigor en la toma de decisiones y la adaptabilidad.

En definitiva, Trágora Formación se consolida como un valor inestimable en la formación para traductores. Un complemento perfecto para aquellos alumnos y profesionales que quieren ampliar sus horizontes.

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Traducir a la manera gueparda u osada

Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiercol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza y luchar eficientemente.
La especialización es para los insectos.

– Robert A. Heinlein (Tiempo para Amar, 1973)

Mucho se ha hablado ya de si un traductor ha de especializarse o no. Parece ser que el consenso es que un traductor ha de encontrar su nicho de mercado y ceñirse a él. Claro, uno llega al mundillo 2.0 y se topa con que a lo mejor su plan de estudios estaba totalmente equivocado (que oye, lo está, pero creo que no de la forma que nos atañe hoy). Hoy me he despertado con esa idea rondándome la cabeza, así que me lo he tomado como una señal y he decidido reflexionar un poco al respecto. Agarrárense los machos (siempre me ha hecho gracia esta expresión, acabo de buscar la etimología y es bien curiosa .

Este mes he terminado el Curso de Traducción y Localización de Videojuegos de Trágora Formación. En otra entrada redactaré una reseña más detallada, pero baste decir que creo que el curso merece mucho la pena (y no, no cobro comisión). Aparte de eso, sé subtitular (depuré la técnica en el Máster de la ULPGC y en las prácticas con Subbabel) y ahora mismo estoy reciclándome por mi cuenta en el uso de Trados Studio 2011. Tengo dos novelas traducidas y he enviado el currículo y la carta de presentación (personalizados, por supuesto) a varias editoriales, quizá lleguen al centenar. Hasta la fecha, solamente dos me han respondido, he pasado la prueba para ambas y estoy a la espera de que me lleguen encargos por parte de una de ellas. He decidido que no me interesa colaborar con la otra porque la tarifa era fija por libro, aparte de irrisoria; tanto, que al principio no fui capaz de salir de mi incredulidad y, si bien rechacé la propuesta, luego me fui cabreando cada vez más ante tamaño insulto a mi capacidad como profesional. ¿No he pasado la prueba acaso? ¿No has comprobado mi nivel? Ya me extrañaba a mí que la chica que me llamó me diera la buena nueva con tanta renuencia y escrúpulo en la voz: está claro que sabía que lo que me iba a plantear era ruin a más no poder. Pero volvamos a Trágora Formación: el profesor que imparte el curso, Isaac Gómez, es bastante versátil: subtitula y audiodescribe, traduce páginas web, videojuegos, da clase… Todo un profesional, vaya. No obstante, no he comenzado la entrada para hablar de esto (bueno, en realidad sí), sino para compartir con vosotros mis reflexiones acerca de guepardos y osos cual Félix Rodríguez de la Fuente:

El guepardo. Ese noble animal de porte gallardo y gesto adusto que depreda sobre antílopes, gacelas y animales pequeños. No obstante, si bien la presa varía, no así ocurre con el modus operandi: se trata de un cazador sobrespecializado. Ha ido evolucionando de manera que ha descartado otros rasgos de su clado a favor de una complexión más ligera, la imposibilidad de retraer las garras (que funcionan como los tacos de una bota) y una rapidez legendaria. Sin embargo, basta con ver unos cuantos documentales de La 2 para sacar la conclusión de que ser guepardo es una faena. Vale que eres rápido, pero si se te escapa la presa (calamidad que suele ocurrir muy a menudo), tus reservas energéticas habrán menguado de manera significativa y no tendrás posibilidad de reponerlas hasta que tengas más suerte en una caza futura. Además, eres un mamífero, lo que implica que eres endotérmico y cuentas con un metabolismo voraz que requiere cantidades ingentes de energía. Además, la evolución está repleta de casos de presas que se adaptan para evitar a los depredadores en función de la especialidad de estos últimos. Uf, la cosa está peliaguda.

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaado to the bone» (8).

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaad to the bone» (8).

Por otro lado, tenemos al oso, que también es endotérmico, pero tiene en su haber una gran ventaja sobre el guepardo: es omnívoro, lo que se traduce en que no siempre ha de utilizar el mismo método de caza. ¿Que no hay salmones con los que jugar al squash? Da igual, ese arbusto de ahí da unas bayas que son toda una delicia, ya lo decía Mamá Osa. Es más, es bien sabido que los osos hibernan; se adaptan al clima.

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

Otros ejemplos, ya fuera del mundo natural, nos vienen de la mano de la crisis financiera. La palabra «ladrillo» adopta a día de hoy ciertas connotaciones en el imaginario español muy alejadas, por no decir del todo opuestas, de aquellas de hace un lustro. Por no hablar del muy fascinante (y truculento) caso de Detroit, que parece sacado de un decorado de cierta serie de zombis.

Ahora mismo se me ocurre que todo depende de la especialidad. Es probable que un localizador de videojuegos o un subtitulador tenga mayores recursos que un traductor literario para encontrar clientes, y más con la actual situación del sector editorial. Por ello, creo que, si bien especializarse es muy respetable e incluso deseable (el primero que quiere especializarse soy yo, sinceramente), mi humildísima opinión es que hay ramas que lo tienen mejor que otras y que, por tanto, la solución podría venir de la mano de las «nuevas» tecnologías. El libro electrónico ofrece muchas posibilidades que podrían hermanar varias especialidades, pero de eso ya hablaré en otra entrada, que hay que racionarse.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie por hacer el mono.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie sin querer. Puede que diversificar no sea tan bueno, después de todo.

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