La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

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Los cursos de localización de videojuegos de Trágora Formación

Estos últimos meses he estado enfrascado en seguir formándome. Esta vez, como ya adelantaba en una entrada anterior, me he centrado en la localización de videojuegos, pues en el máster toqué la traducción literaria (de la que ya tenía experiencia profesional), el subtitulado y la audiodescripción, pero no tuvimos ningún módulo dedicado a esta otra rama.

Esta entrada va a ser la primera de la categoría «reseñas». Será la empresa Trágora Formación la que tenga el dudoso honor de ser la que inaugure esta nueva sección.


¿Cómo di con ella? Bueno, tras licenciarme quise hacer un máster y seguir formándome. Sin embargo, la primera vez que intenté entrar en el máster de la ULPGC tuve problemas porque al final el posgrado acabó por cancelarse debido a una serie de asuntos con el ministerio pertinente. Así que puede decirse que di con Trágora «de rebote», como quien dice. Me informé un poco más y descubrí que conocía a uno de los profesores, Isaac Gómez. Nunca tuve demasiado trato con él (nos conocimos cuando él ya estaba acabando la carrera), pero el poco que tuve me causó muy buena impresión. Así pues, me puse en contacto con él y me informó más sobre la oferta de la empresa. Sin embargo, no sería hasta finales del año pasado, una vez acabado (¡por fin!) el máster, que comenzó mi relación formativa con ellos.

El primero que cursé fue el de Guía de Fiscalidad, Contabilidad y Gestión Comercial para Traductores Autónomos, que recomiendo encarecidamente si estáis dando vuestros primeros pasos en esto de ser autónomo. De hecho, a ellos les debo la creación de la presente bitácora, la cuenta de Twitter, la página profesional de Facebook y el perfil de LinkedIn. Me sorprendió muy gratamente la dedicación de los profesores, pues en Canarias tenemos otro régimen fiscal y no dudaron en informarse al respecto solo por mí. No obstante, quiero aligerar un poco la entrada y entrar de lleno en el meollo: los cursos de localización de videojuegos.

Una seña de identidad de Trágora Formación es la profesionalidad con la que gestiona su contenido sin descuidar el trato con el alumnado. Desde el diseño del sitio web hasta el material didáctico, se nota que hay toda una labor detrás, y lo mismo puede aplicarse a este curso. Además, el equipo siempre está dispuesto a contestar tus dudas con un tono cordial y cercano. Y son muy pero que muy pacientes.

Pero hablemos del primer curso en sí. El tutor es Isaac Gómez, cuya preparación queda manifiesta en los comentarios que adjunta a los ejercicios corregidos. Son la mar de útiles para mejorar nuestro rendimiento como profesionales.

Cabe mencionar que la cantidad de tipologías textuales que se maneja en el ámbito de la localización de videojuegos pone a prueba nuestra pericia traductoril: desde textos farragosamente técnicos (si bien necesarios), hasta hechizos y rimas de juegos de rol, el curso plantea nueve actividades para que el alumno sepa dónde están sus puntos fuertes y flacos; dependerá de este sacar en claro aquellos aspectos sobre los que debe hacer mayor hincapié en el futuro. Qué duda cabe de que los ejercicios conforman una práctica de lo más completa que, a menudo, nos pondrá en jaque y nos obligará a echar mano de nuestra sapiencia para resolver los problemas que nos plantean: no se trata solo de utilizar los glosarios correctos o de aplicar nuestro pasado jugón (quién iba a decir que jugar tanto con la consola iba a salir tan rentable) sino de cómo ponemos a prueba nuestra creatividad, algo que me encanta.

Se nota, además, que Isaac domina y adora su trabajo. Responde a las dudas con precisión y sabe guiar al alumno con mucha soltura. ¡Bendita paciencia la suya!

Hay que destacar, también, que en caso de que completéis todas las tareas antes de tiempo, existe la posibilidad de que os manden ejercicios extra. Mi consejo es que aprovechéis esta opción.

Vamos ahora con el nivel avanzado: el nivel II.

Si ya el primer nivel del curso me dejó muy satisfecho, este ha superado mis espectativas con creces. Esta vez cambiamos de tutor, que no es otro que el reputado Ramón Méndez (@Ramon_Mendez), toda una autoridad en el ámbito de la localización.

Preparáos para dar el 100% de vosotros mismos en este curso intensivo (no en vano, esta vez son once las actividades que deberéis entregar, algunas de ellas bastante largas, si bien divertidísimas) en el que aprenderéis a sacarle el máximo provecho a las funciones de Excel en la localización; a manejar las variables con mayor soltura; a hacer malabares lingüísticos debido a la (a veces demencial) restricción de caracteres; a exprimir hasta la última gota de creatividad a la hora de plasmar referencias y chistes; a reproducir textos literarios, género cada vez más presente en el mundo de los videojuegos (tendencia de la que un servidor se alegra sobremanera, por cierto); a manejar variables como si frascos con nitroglicerina se tratara, y, en definitiva, a trabajar como auténticos profesionales. Ramón siempre os aportará comentarios utilísimos a fin de señalar fallos, aspectos que debéis mejorar, propuestas alternativas o, incluso, buenas prácticas profesionales. Preparáos para un profesor la mar de exigente que sacará lo mejor de vosotros mismos. Si acaso, he echado un poco en falta un poco más de refuerzo positivo, pero, por otro lado, si pagáis un curso para que os regalen los oídos (mejor dicho, los ojos), entonces es que no habéis captado la idea. En vuestra andadura profesional rara vez os elogiarán así por las buenas, por lo que podría tomarse como un simulacro la mar de fidedigno de lo que os (nos) espera. Es mejor que os digan sin florituras lo que está bien o lo que está mal, que no que os hagan la pelota y luego os estrelléis.

En cuanto a la dificultad de las tareas, creo que algunas os plantearán auténticos retos: no puede ser de otro modo si queremos dedicarnos a esto. Por mi parte, considero que la auténtica docencia para traductores pasa por aquí, por plantearle al alumnado problemas para los que deba hacer acopio de sus facultades como profesional, como son la creatividad, el buen uso de la lengua materna, el rigor en la toma de decisiones y la adaptabilidad.

En definitiva, Trágora Formación se consolida como un valor inestimable en la formación para traductores. Un complemento perfecto para aquellos alumnos y profesionales que quieren ampliar sus horizontes.

Mi presentación en las V JOL de la ULPGC

La semana pasada tuve el placer de participar en las V Jornadas de Orientación Laboral de la ULPGC. Lo cierto es que me sorprendió sobremanera que contaran conmigo, porque considero que hay ponentes mucho mejor preparados que yo. A decir verdad, abordé la tarea con sentimientos enfrentados, pues, por un lado, es todo un halago y un honor que cuenten con uno para este tipo de certámenes y, por otro, me siento demasiado «poquita cosa» como para plantarme delante de un grupo de alumnos y ponerme a darles consejos como si fuera un Manuel de los Reyes o una Curri Barceló. ¡Si yo acabo de llegar, como quien dice! Además, soy consciente de que el Eneti 2013 aún está muy presente en la memoria de los asistentes, así que esta entrada no es tanto un «¡Oye, oye, que yo también molo!» sino un «Eh, mirad lo que he hecho» muy humilde.

Al final me remití al famoso adagio que reza algo parecido a que las mejores ideas son las más sencillas, por lo que me limité a ser humilde y a contentarme con relatarle al público mi experiencia. Como iba a participar en la mesa redonda dedicada a los posgrados y había sido el equipo de profesores del Máster en Traducción Profesional y Mediación Intercultural de la ULPGC el que me había invitado, consideré más que oportuno incluir mi experiencia en dicho posgrado. Por último, dedicaría una pequeña parte de la ponencia a compartir con los asistentes mi escaso saber sobre esto de ser un vástago de Hermes 2.0 (2.0 el vástago, no la divinidad; por ser pomposo me ha salido un nombre que bien podría ser el de una herramienta CAT).

Como a un servidor le hacía ilusión exponer en el mismo sitio que acogió hace tantos años a Xosé Castro (fue una charla suya la que me terminó por convencer de que lo mío era traducir, inspiración por la que siempre le estaré agradecido), decidí poner toda la carne en el asador y preparar mi presentación no con Power Point, sino con Prezi, pues había visto los resultados y quería imbuirle un poco de estilo a mi intervención. Así pues, comencé a trastear con el programa y, tras una curva de aprendizaje un poco empinada (la culpa la tengo yo, que conste; una vez practicas un par de conceptos básicos es coser y cantar), creé la presentación, que podéis ver más abajo:

Cuando acabé, descubrí que mis amigos y mi chica me habían sacado fotos e improvisado un vídeo con un Samsung Galaxy Mini, por lo que ahí van una serie de advertencias:

  1. No se pongan los cascos. De vez en cuando, el público y la cámara (hablo de la agente, no del objeto) se ríen y producen una onda acústica revientatímpanos. Lo mismo sucede con los breves aplausos del final.
  2. Como he dicho antes, el vídeo es una improvisación: se suponía que los únicos documentos gráficos serían las fotos. No se asusten por el pulso tipo Monstruoso (nunca me gustó que tradujeran Cloverfield así, pero sobre gustos…) de la cámara (sí, la agente) ni por la calidad. Además, el vídeo termina de forma abrupta. Habrá que esperarse al DVD (duvedé) con los extras y las escenas eliminadas.
  3. He subtitulado el vídeo. Por supuesto, me he permitido el lujo de adornar mi discurso para que se entienda mejor y como aliciente para que no se pongan los cascos. Si no aparecen los subtítulos, actívenlos en el botoncito con las dos «c», en la esquina inferior derecha del reproductor.
  4. Sólo tenía alrededor de diez minutos para exponer, por lo tanto, tuve que tocar los conceptos muy por encima.

Sin más dilación, la peli de miedo:

Esto me ha servido para darme cuenta de debilidades que tengo que mejorar en cuanto a mis dotes como orador.

  1. Hago muchas pausas. Con razón había gente en la carrera que me decía que le transmitía tranquilidad, ¡no me extraña! Parece que voy en primera (marcha, no clase).
  2. Por extraño que parezca, paso del «ustedes» al «vosotros» a mitad de presentación. Con razón hay quien me pregunta si soy peninsular o alemán o inglés o francés o «ciudadano europeo» (true story).
  3. Uso muletillas y carezco de fluidez.

Sin embargo, no todo va a ser malo. Creo que estos han sido mis puntos fuertes:

  1. A mitad de vídeo me solté y dejé caer un par de chascarrillos. El público lo agradeció.
  2. No usé el infame on line para referirme a los cursos en línea.
  3. Con el tiempo del que dispuse y la falta de práctica, creo que toqué varios temas útiles para los asistentes.
  4. No es lo mismo presentar en un salón de actos que en una clase. Sin embargo, creo que copé bastante bien con ello; nunca me he puesto nervioso cuando he tenido que exponer.

Lo cierto es que tanto el público como el profesorado me felicitó por la minicharla y parece que hubo gente que «se quedó con mi nombre». Por lo que me contaron, los alumnos salieron inspirados y, en realidad, yo mismo salí con las pilas cargadas. Fue muy terapéutico.

De todos modos, prefiero pecar de ser demasiado crítico conmigo mismo. Seguro que la siguiente sale mejor.

En cuanto me pasen las fotos las colgaré. Mi amigo me ha dicho que tiene que retocarlas.

Espero que me ponga muchos abdominales.

Mi defensa del Trabajo de Fin de Máster (TFM)

Queridos amigos, hace poco tuve mi primer contacto con Scribd y Slideshare como plataformas de publicación en línea. El texto que quería subir al ciberespacio era la presentación en Power Point que empleé para defender mi TFM, titulado La problemática de la traducción de universos de ciencia ficción específicos. Un caso práctico: Warhammer 40.000. A continuación, si el espíritu máquina WordPress me lo permite, os adjunto el enlace incrustado a la presentación de Slideshare (que ha demostrado ser mucho mejor que Scribd para estos menesteres) y luego desglosaré las diapositivas una a una con el guión que me aprendí para la defensa. A fin de completar la información, añadiré notas aclaratorias allí donde lo considere necesario. La defensa duró quince minutos, por eso he tenido que condensar bastante los contenidos (aunque casi mejor, si no, quizá sería muy pesado).

 

Actualización del 04/04/2013: el enlace incrustado a SlideShare ha dejado de funcionar (incluso con el enlace específico para WordPress); he aquí la dirección: http://www.slideshare.net/Sergio_Nunez_Cabrera/la-problemtica-de-la-traduccin-de-universos-de-ciencia-ficcin-especficos-un-caso-prctico-warhammer-40000

Y ahora, el análisis de las diapositivas una por una:

Excelentísimos miembros del jurado, me llamo Sergio Núñez Cabrera y voy a proceder a defender el trabajo de fin de máster titulado [MOSTRAR TÍTULO].

DIAPOSITIVA 1:
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DIAPOSITIVA 2:
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Como hemos dicho, se trata de un caso práctico que tiene como objeto analizar las decisiones que se tomaron en la traducción de dos novelas de ciencia ficción, así como poner de relieve la importancia de la teoría frente a las ideas previas sobre la praxis traslativa.

DIAPOSITIVA 3:
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Como fundamentos teóricos para realizar estos encargos nos basamos en las teorías funcionalistas de Reiss y Vermeer y, para abordar las cuestiones ortotipográficas y estilísticas, en la obra de Xosé Castro Roig y Gómez Torrego. Desde un punto de vista cognitivo, nos servimos del modelo scenes-and-frames de Fillmore, la semántica de prototipos de Eleanor Rosch y en la teoría de la metáfora de Lakoff y Johnson. Estos estudios son de suprema importancia porque nos ayudan a esclarecer cómo funcionan las relaciones de semejanza y parentesco de los conceptos y la transmisión de imágenes mentales. Por último, nos valimos del manual de Kussmaul Training the Translator e hicimos especial hincapié en los postulados de Guilford sobre la creatividad.

DIAPOSITIVA 4:
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Nuestras creencias previas no eran muy distintas a la de cualquier recién licenciado: tuvimos una fuerte base de lengua A (con lo que ello conlleva), nos introdujeron en el funcionalismo y adquirimos rudimentos sobre la semántica de prototipos.

DIAPOSITIVA 5:
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Frente a lo anterior, o, más bien, compaginando lo anterior, nos dimos cuenta de que necesitábamos profundizar más en la teoría de la traducción (sobre todo en lo que toma como base la lingüística cognitiva) para cubrir los objetivos del encargo. Afortunadamente, el máster y el asesoramientos de los profesores nos dieron herramientas suficientes. Es importante poder fundamentar nuestras decisiones frente a los clientes y otros colegas de profesión; eso marca la diferencia, aquí no vale el «porque me suena bien», frase muy recurrente en las aulas de traducción y en las puestas en común.

DIAPOSITIVA 6:
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He aquí un breve esquema de conceptos sobre la siguiente parte del trabajo: consideraba necesario presentar el método de forma más clara.

DIAPOSITIVA 7:
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En este trasfondo, los nombres han de sonar con fuerza y, además, han de domesticarse en la medida de lo posible. Así pues, había que darle el mismo tratamiento a banshee.
Vemos que la scene o escena que se crea mezcla el arma reglamentaria y el referente al que alude, que a su vez presenta problemas culturales si queremos reproducirlo en nuestra cultura, valga la redundancia. En este caso, optamos por crear un nuevo término tomando como base aquellos semas que nos parecían más relevantes y adecuados; «plañidera espectral» los condensa de un modo que consideramos evocador.

DIAPOSITIVA 8:
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He aquí un problema muy difícil de resolver, pues se trata de un chiste. Vemos cómo una parte del marco original hace las veces de «gancho» para originar una respuesta en el lector. De respetarlo tal cual en nuestra lengua, ese gancho se pierde, si bien no deja de tener cierta gracia. Quisimos conservar ese nexo entre ambos y optamos por «desarmar», dado que alude tanto a no poseer un arma como a tener las piezas desmontadas (o «desarmadas», si lo prefieren).

Nota: para que esta diapositiva se entienda mejor, veo necesario reproducir el problema de traducción más abajo. Me he limitado a dos ejemplos; en el TFT doy cuatro más que me llevan hasta la última.

“Get back,” Septimus warned. He had both pistols in his hands, aimed at the escaped slave’s head.
“Another step. That’s right.”
Octavia rolled her eyes. “He’s unarmed.”
[…]
“He’s unarmed,” she repeated, gesturing at Maruc. “He… Sil vasha…uh… Sil vasha nuray.”
Her attendant sniggered. Octavia shot him a look.
“That means, ‘He has no arms’,” Septimus replied.

Propuesta literal:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no tiene brazos» —le contestó Septimus.

Propuesta definitiva:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no le han armado las piezas» —le contestó Septimus.

DIAPOSITIVA 9:
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En este otro caso ocurre un poco lo mismo; no poseemos un marco que englobe la escena original. A partir de ahí, llevamos a cabo un proceso asociativo y nos dimos cuenta de que el imaginario español tiene unos cuantos modismos de los que se podría sacar partido. Tal y como vemos aquí, volvimos a hacer una asociación y dimos con «impertérrito».

DIAPOSITIVA 10:
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El lenguaje metafórico supone un gran porcentaje de la narrativa en general, y este caso no es diferente. Según Lakoff y Johnson (1980), la estructura interna de las metáforas conceptuales se rige según dos dominios: el dominio origen, que es el que presta sus conceptos, y el dominio destino, que es al que se superponen dichos conceptos. Así pues, la metáfora es un proceso mediante el cual proyectamos uno o varios conceptos del dominio origen sobre un dominio destino.

DIAPOSITIVA 11:
PPTFTdiapo11Este problema es interesante porque supone una revisión de un término ya acuñado. Le preguntamos al editor qué le parecía cambiar el término y le propusimos dos opciones: una, «exotizarlo» (y lo entrecomillo porque este término ya existe en español) y otra, readaptar el término ya acuñado «rapax» a «rapaz». Parece ser que «rapaz» puede ser malinterpretado como «rapaciño», pero esto obedece más bien a una variable diatópica y, por tanto, no creímos que estuviera justificado. El editor me comentó que ya otro traductor se había puesto en contacto con él al respecto y acordamos usar «rapaz».
Nota: para más detalles sobre esta diapositiva y la siguiente, podéis ver la entrada Rapax, rapaces, rapónchigo o de la mano del editor en las decisiones del traductor.

DIAPOSITIVA 12:
PPTFTdiapo12En un universo fantástico es normal que existan personajes que usan el lenguaje de un modo peculiar; los rapaces anteriormente mencionados son uno de ellos. A pesar de que el uso del guión a veces separa más que une (según Xosé Castro), también es cierto que este uso concreto es exótico también en la lengua original. Por tanto, consideramos a bien respetarlo, al igual que sucede con la pobreza sintáctica.

DIAPOSITIVA 13:
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De la mayoría de estas cuestiones ya nos habían informado en las asignaturas de lengua A de la licenciatura, pero en la traducción siempre se aprende.

DIAPOSITIVA 14:
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Para este tipo de traducciones, el traductor ha de tener unas bases sólidas tanto del trasfondo que maneja como de la teoría de la traducción.

PPTFTdiapo15a) ¿Se acuñará «rapaz» para el siguiente reglamento? Es probable que el equipo de traducción encargado tenga sus reservas al respecto, lo que originaría un debate entre los aficionados a la franquicia.
Nota: de hecho, en el último códex (o reglamento de ejército) Marines Espaciales del Caos siguen empleando rapax.

b) Hasta donde sé, trabajar sobre una saga empezada es más bien rara en el mundo editorial, pues a los editores les interesa que sea siempre el mismo traductor el que trabaja en las novelas que pertenecen a una serie. Sin embargo, cuando sucede, es probable que se den situaciones que no se recogen en los manuales, por lo que sería interesante abordar un caso así desde un punto de vista parecido al de Kussmaul con los Think-Aloud Protocols.

c) Las emociones que nos asaltan cuando leemos y cómo podemos dejar de lado nuestra propia cultura e identificarnos con otras exóticas (situación que suele darse en este tipo de encargos).

[Omitida DIAPOSITIVA 16 por ser irrelevante]:

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Espero que os haya gustado, os sea útil u os haya parecido mínimamente interesante. Aprovecho para agradecer al equipo docente su labor, en especial a la profesora Ana María García Álvarez, que tanto me ha enseñado en la licenciatura y que siempre ha estado dispuesta a resolver mis dudas. También agradezco a la profesora Amalia Bosch su asesoramiento en la índole literaria; aprendí muchísimo con ella durante el máster.

Adenda del 25 de marzo de 2013:

He subido el TFM al blog. Aquí podéis ver más ejemplos que, por falta de tiempo, no pude incluir en la presentación en Power Point. Espero que lo disfrutéis y que aquellos de vosotros que ya habéis compartido esta entrada le echéis un vistazo. También me gustaría expresar mi buena voluntad hacia aquellos estudiantes de máster que necesitan algo de guía en este tipo de lides.

Sin más dilación, aquí tenéis el trabajo:

http://www.calameo.com/read/002234095e3972d8beaf4

«Soy la “comadilla” de la huerta»

Tal y como hemos visto en una entrada previa acerca de la raya, los signos sintagmáticos suponen todo un quebradero de cabeza para los traductores. Por si no os suena el término, consisten en aquellos que comprenden a los signos de puntuación, archiconocidos por todos (:); los de entonación, encargados de expresar un estado emocional (¡!), y a los llamados sintagmáticos auxiliares, que complementan a los anteriores (—). Y es que ya desde pequeños lo tenemos crudo, porque ni en el colegio ni en el instituto se les suele dar la importancia que merecen, según la experiencia de un servidor, claro está. De hecho, el humilde autor de esta bitácora se pasó puntuando «a ojo» toda su vida hasta que cursó sus estudios de traducción, y tampoco os vayáis a pensar que salió de la facultad con un pleno dominio de los signos sintagmáticos auxiliares, por excelente que fuera la formación en cuanto a la puntuación y demás cuestiones lingüísticas se refiere.

     Una vez sales de la facultad, borran tus datos del sistema, te expulsan del correo, te impiden sacar libros a menos que te hagas con el carnet de externo y, casi sin darte cuenta, te encajan un casco, un petate electrónico y un diccionario para arrojarte dentro de un campo de batalla ortotipográfico. Es una batalla secreta para el público general, con varios frentes y múltiples actores, (tal y como se dice por ahí y por poco sentido que pueda tener —uno se imagina a Hugh Jackman recogiendo el premio al mejor disparo con kalashnikov—). Es como El león, la bruja y el armario, pero sin felinos con voz de doctor House y con muchos palitos, barras y símbolos que quedan muy bonitos en un texto si uno los sabe colocar como es debido. Una vez las primeras semirrayas te pasan zumbando al lado de la oreja y te parapetas para evitar las ráfagas de staccato de los guiones automáticos, un veterano aguerrido y lleno de cicatrices te pasa con manos callosas el manual de estilo de José Martínez de Sousa y, como si de una versión artesanal del programa de aprendizaje de Matrix se tratara, empiezas a devolver los disparos. Es obvio que ya nos hemos decantado por una bandera bajo la que luchar.

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

     Lo anterior viene a colación de que la RAE y varios autores no se ponen de acuerdo sobre el uso de algunos símbolos. Sin embargo, basta con leer en «modo lingüista» unas cuantas novelas para darse cuenta de quién va ganando el conflicto. Así pues, en esta entrada tocaré cuestiones un tanto peliagudas con respecto al empleo de las comillas. Todo sea con tal de que todos los nuevos linguatratantes de cualquier gremio salgan menos perdidos que yo a este respecto cuando terminé de la carrera.

     El término comillas comprende a una trinidad de palitos. Están las angulares o latinas («»), las inglesas (“”) y las simples (‘’). La hegemonía anglosajona ha decretado que en nuestros teclados sea más fácil emplear las segundas en lugar de las primeras, pero al igual que en la entrada de la raya, hay métodos con los que emplearla.

     Las comillas latinas: en el menú de símbolos (Ω) de Word 2007 se llaman, y perdón por las mayúsculas, LEFT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK y RIGHT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK, respectivamente, y se obtienen introduciendo los comandos ALT+0171 y ALT+0187 en el teclado alfanumérico. En la entrada que ya he citado hay algunas chapuzas soluciones para paliar los problemas que nos saldrán al paso en cuanto queramos ser un pelín más correctos en el uso de estos signos, porque estas son las más propias de nuestro idioma en lugar de las inglesas. Las comillas latinas se emplean en la traducción literaria como sustitutas de las rayas de diálogo cuando un personaje está pensando. En los textos ingleses los pensamientos se marcan en cursiva, aunque no siempre. A veces, el narrador recurre también a la cursiva y a un salto de línea para dar énfasis y mayor dramatismo a una palabra determinada, en cuyo caso podremos dejarlo en redonda o hacer uso de otras estrategias para transmitir esa intensidad; incluso hay veces en las que podemos tener dudas entre quién emplea la cursiva, si el narrador o el personaje que acapara la acción en ese momento. A continuación, una serie de  ejemplos:

She has just left me alone, he thought.
Baffling.

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Qué inaudito.

     O bien, si el tono de la obra lo admite y nos inclinamos más a pensar que la frase es un pensamiento del personaje y no una intervención del narrador (lo que también podría discutirse):

«Me acaba de dejar solo», pensó.
«Perplejo me hallo.»

     Sin embargo, si optamos por una traducción menos libre, el efecto persiste:

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Desconcertante.

     La misión más común de las comillas es la de citar:

Como dijo un fraggle una vez: «Vamos a jugar, tus problemas déjalos».

     Cuando deben usarse varias comillas, la jerarquía es la siguiente: primero las latinas, luego las inglesas y, por último, las simples. Es sencillo, mirad este ejemplo:

La vaca superdotada pensó:
«Como dijo Bovinuddah: “La res que no ha pasado por el ‘infierno’ de sus pasiones, es que no las ha superado nunca”.»

     El lector avispado se habrá dado cuenta de una dificultad añadida en el ejemplo anterior. Cuando un enunciado acaba en comillas, ¿dónde se coloca el punto? ¿Antes del signo de cierre? ¿Después? Es este problema el que ha inspirado esta entrada. La RAE y los autores como Martínez de Sousa difieren en lo que ha de hacerse. Por un lado, la primera asegura (tal y como nos enseñaron en la facultad) que las comillas siempre van antes del punto. Por el otro, el autor ya mencionado se escuda en sus reflexiones y en las de otros autores para alegar un «depende», tal y como podemos ver en una cita que figura en Ortografía y ortotipografía del español actual (Martínez de Sousa, 2004: 401):

Si las comillas comienzan párrafo, han de terminarlo y, por lo tanto, el punto ha de ir dentro de ellas; si no lo comienzan tampoco han de terminarlo y las comillas se colocan antes que el punto.

(de la Vega, 1969: 726 ; 1976: 801)

     Ilustrémoslo con ejemplos. Por cierto, y aprovechando el carácter frik(qu)i de este vuestro espacio, recomiendo encarecidamente la lectura de la novela Guerra Mundial Z, de Max Brooks (ed. Almuzara, 2008; con traducción de Pilar Ramírez Tello); es todo un muestrario al respecto. Tras la publicidad, los ejemplos que os prometí:

     a) El capitán exclamó: «¡Tomad la brecha! ¡No dejéis que entren en la fortaleza!».

     b) En la puerta podía leerse el mensaje que reproduzco a continuación:
«Aquel que pretenda conservar su alma una vez atraviese este portal, morirá junto al resto de ingenuos.»

     Por cierto, lo mismo puede aplicarse a otros signos como los paréntesis (aunque en la página 385 de Guerra Mundial Z vemos un uso erróneo, anecdótico, eso sí). Ahora, otros ejemplos más jugosos:

     a) En mi apartamento, recordé las palabras que me había confesado el enajenado profesor Svenson. «Estábamos tan cerca —había dicho con ojos febriles—que casi pudimos bañarnos en su luz pestilente.» Aún me estremezco cuando pienso en ello.

     b) El doctor le preguntó al paciente: «¿Tiene usted, tal y como le gusta decir a mi esposa, “alguna idea ‘concreta’”?».

     En el primer caso, a pesar de que el enunciado sea parte de un párrafo en el que los demás enunciados están integrados, las comillas se colocan por fuera del punto y seguido, ya que abren y cierran el texto. En el segundo, a pesar de que los signos de entonación tengan valor de punto final, el signo de cierre neutraliza esa función (Martínez de Sousa, 2004: 401), por lo que la muestra no queda eximida de un punto final.

     Prosigamos con los otros dos tipos de comillas:

     Las comillas inglesas: solo las emplearemos cuando en el texto ya hayamos introducido las comillas latinas. Hay algunas publicaciones en cuyo libro de estilo prevalecen estas comillas y las simples, eso sí.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

     Las comillas simples: estas, a diferencia de las anteriores, sí pueden tener uso independiente. Pueden usarse para encerrar las voces, sintagmas, frases o textos marcados a modo de ejemplo o, también, si en nuestra composición hay una abundancia desmesurada de cursivas. Hay que tener mucho cuidado de no confundirlas con las tildes graves y agudas (‘’), tal y como ha apuntado Fitoschido en los comentarios. También podemos emplearlas en el metalenguaje cuando utilizamos palabras con su valor conceptual:

     a) El profesor de lengua dijo: «‘Hay’, no es lo mismo que ‘ay’».

     b) Aquí se emplea la voz usado como ‘verbo’, no como ‘adjetivo’.

     Por último, aprovecho para poner de relieve que en muchas publicaciones se emplean comillas con carácter de cita cuando lo mejor sería conservar un estilo indirecto e incluir la cita textual en el cuerpo del artículo. Aquí podemos ver un ejemplo muy infame.

     Hasta aquí, este repaso a las comillas. Como he dicho antes, esta es una batalla de múltiples frentes. Con respecto a la postura de las editoriales, he visto las dos aproximaciones, pero si me preguntaran cuál parece ser la más común, diría que la de José Martínez de Sousa.

    Un saludo y hasta la próxima entrada.

«Demasiada... ortografía...»

«Demasiada… ortografía…»

FUENTES:

MARTÍNEZ DE SOUSA. 2004. Ortografía y ortotipografía del español actual, Asturias: ediciones Trea. SL.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. 2005. Diccionario Panhispánico de Dudas, Madrid: Espasa-Calpe.

—1973: Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa-Calpe.

¡A metaforamorfosearse! (I)

La traducción de la metáfora en el mundo narrativo ha sido la fuente de ríos de tinta en el ámbito traductológico. Y no es para menos, dado que es posible que se trate del recurso estilístico más utilizado, junto con la metonimia.

En esta entrada haremos un breve recorrido por algunos problemas de índole metafórica que encontramos en Blood Reaver.  Además, veremos metonimias y onomatopeyas, pues podría alegarse que la onomatopeya no es sino una metáfora fonética que vincula una lexía al sonido al que hace referencia.

La obra Introducción a la lingüística cognitiva (Cuenca y Hilferty: 119) dedica su cuarto capítulo al análisis de la metáfora y la metonimia y hace referencia a las expresiones idiomáticas de la siguiente forma:

En el fondo, la idiomaticidad se basa en la posibilidad de sacar provecho de facetas asociativas de nuestro conocimiento del mundo con el fin de proyectar la situación que éstas representan sobre otra de índole análoga. En muchas ocasiones, estas asociaciones derivan de nuestros modelos cognitivos cuya naturaleza idealizada nos permite sacar el sentido pertinente de la expresión en cuestión.

Un ejemplo lo tenemos en la solución tomada para la siguiente muestra (véase V.O. de Blood Reaver: 230):

 “You have quite an imagination, brother.”

TM:

—Qué imaginación te gastas, hermano.

La estructura interna de la frase hecha podría analizarse si tomamos como punto focal el núcleo verbal gastar. Desde un punto de vista cognitivo, asociamos la idea de gastar con derrochar («hay que reducir gastos», «gastó todo lo que le quedaba», «el gasto público no se ha gestionado bien»), hecho que hemos potenciado con el uso de una locución exclamativa que, al igual que ocurre con el original, se encarga de magnificar el núcleo sintagmático imagination. En el TO, quite cumple esa misma función.

Según Cuenca y Hilferty (1999), la metáfora es un mecanismo cognitivo que nos permite entender y formular situaciones complejas mediante el empleo de conceptos más básicos y conocidos (c.f. Johnson 1987 y Lakoff 1987a) y, de hecho, resulta más frecuente en el lenguaje común de lo que podría pensarse en un principio. Sin embargo, también es conveniente distinguir entre las expresiones metafóricas y las metáforas conceptuales. Cuenca y Hilferty (ibid.) definen a las primeras como casos individuales de metáforas conceptuales que son, señalan, esquemas abstractos con los que agrupamos expresiones metafóricas. Dicho de otro modo, podemos expresar una metáfora conceptual base mediante varias expresiones metafóricas. Según Lakoff y Johnson (1980), la estructura interna de las metáforas conceptuales se rige según dos dominios: el dominio origen, que es el que presta sus conceptos, y el dominio destino, que es al que se superponen dichos conceptos. Así pues, la metáfora es un proceso mediante el cual proyectamos uno o varios conceptos del dominio origen sobre un dominio destino. Por ejemplo:

Dominio origen: el fútbol

Dominio destino: la lucha

a) Expresión metafórica:

El equipo visitante ha luchado con uñas y dientes para ganar.

b) Expresión metafórica:

El equipo X se ha vengado del equipo Y en el partido de vuelta.

Metáfora conceptual:

EL FÚTBOL ES UNA LUCHA.

Según Lakoff y Kövecses (1987; también en Lakoff 1987a) dichas proyecciones pueden pertenecer a dos tipos, de los cuales el primero lo forman las proyecciones ontológicas, en las que se establece una analogía entre las subestructuras del dominio origen y el dominio destino, tal y como ocurre en la siguiente metáfora conceptual, TRADUCIR ES NAVEGAR:

a.     la traducción corresponde a navegar.

b.     la persona que traduce un texto corresponde a aquella que navega con un barco.

c.     traducir un texto corresponde a navegar con el barco y

d.     navegar hasta llegar a puerto corresponde a traducir un texto de manera aceptable.

El segundo tipo comprende las correspondencias epistémicas, que no conectan las subestructuras entre los dos dominios, sino que «representan el conocimiento que se importa del dominio origen al dominio destino» (Cuenca y Hilferty, 1999:102). Así que, si volvemos a la metáfora conceptual TRADUCIR ES NAVEGAR, en relación con actividades que en primera instancia no tienen nada en común, y nos detenemos en el rasgo que comparten ambas acciones, podremos deducir que el factor común de ambas radica en trasladar algo de un sitio a otro:

Dominio origen: mediante la traducción trasladamos un texto de una lengua original a otra.

Dominio destino: mediante la navegación trasladamos un barco de un sitio a otro.

Aparte de la metáfora conceptual, Lakoff (1987b) habla de la metáfora de imagen, que consiste en la proyección esquemática de una imagen sobre otra (véase V.O. de Blood Reaver: 214):

Tower-top weapon batteries hurled their payloads into the sky, massive mouths thundering.

TM:

Las baterías de cañones en lo alto de las torres lanzaban sus cargas explosivas al cielo con el tronar de sus inmensas fauces.

El dominio origen es el extremo de los cañones por los que salen los proyectiles (la boca del arma), mientras que el dominio destino es fauces. Así pues, la voz boca, tal y como se usa en la terminología balística, se cimenta sobre la proyección de la forma esquemática de la boca de un ser vivo sobre la imagen del extremo abierto de un arma que escupe proyectiles.

Ahora sí, ¿no?

Y hasta aquí la primera parte. En la siguiente, añadiremos las onomatopeyas a la mezcla. Espero vuestros comentarios.

Fuentes:

CUENCA, MARÍA JOSEP; HILFERTY, JOSEPH. 1999. Introducción a la lingüística cognitiva. Barcelona: Ariel.

DEMBSKI-BOWDEN, AARON. 2011. Blood Reaver. Nottinghham: Black Library Publishing. [Traducción española de Sergio Núñez Cabrera. 2012. Cosechador de sangre. Barcelona: Timun Mas].

JOHN FILLMORE, CHARLES. 1977. «Scenes-and-Frames Semantics». Linguistic Structures Processing. Amsterdam: A. Zampolli,pp. 55-82.

LAKOFF, GEORGE; JOHNSON, MARK. 1980. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid: Cátedra.

LAKOFF, GEORGE; ZOLTÁN KÖVECSES. 1987. «The cognitive model of anger inherent in American English». En D. Holland y N. Quinn (eds.), Cultural models in language and thought, pp. 195-221.

LAKOFF, GEORGE. 1987a. Women, Fire and Dangerous Things. What Categories Reveal about the Mind. Chicago: University of Chicago Press.

—1987b. «Image Metaphors». Metaphor and Symbolic Activity, pp. 219-222.

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