La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

Archivar en la categoría “Traducción literaria”

Capitán, estamos traduciendo en picado

Lo siento, no pude aguantarme las ganas.

Lo siento, no pude aguantarme las ganas.

Ejem. Digo «¡arrr!».

—Virad por avante en dirección a ellos —le interrumpió el profeta—. Los quiero muertos.
—Virando por avante, señor —vociferó la contramaestre de los timoneles.
Los generadores gravíticos se lamentaron entretanto se esforzaban por inclinar la nave hacia un lado con brusquedad, y el occulus se reactivó con un estallido de estática que se resolvió en la imagen del buque rojo distante.

La guerra puede ser en el vacío, interestelar, espacial, sideral…

Lo anterior es un ejemplo real sacado de una novela de ciencia ficción en la que hay bastantes combates de naves espaciales. Como podemos ver, la terminología empleada combina léxico real e imaginario. Lo bueno del género es que plantea retos de lo más variados: tan pronto estás traduciendo lenguaje aeronáutico como esotérico. O ambos a la vez. De acuerdo al tema que nos ocupa, la ciencia ficción plantea un reto añadido a la ardua tarea de zozobrar entre oleadas impestuosas de terminología, pues hay que tener en cuenta que en el mar las embarcaciones se mueven, a menos que se trate de submarinos, sobre un plano en dos dimensiones y, por lo tanto, las maniobras normalmente describirán movimientos bastante simples desde un punto de vista espacial (en el sentido tridimensional, no sideral). En el espacio estelar no ocurre lo mismo, pues las naves gozan de una libertad de movimientos casi total, tan solo limitada por sus propias y ficticias especificaciones técnicas. Es decir, muchas veces el traductor deberá combinar terminología naval y aeronáutica. Como veremos, este tipo de pasajes nos moverá a estrujarnos la cabeza con planteamientos inimaginables, como «¿sería correcto usar “capear” aquí? En el espacio no hay viento, aunque claro, en esta dimensión que están cruzando se habla de “vientos disformes” ¿lo entenderá el lector?». ¿Lo veis? De locos.

MANIOBRAS NAVALES Y AERONÁUTICAS

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

To angle (a sail) Bracear Algunas naves espaciales cuentan con velas. Esta maniobra consiste en inclinar el velamen.  
To bank Escorarse (inclinarse sobre el eje longitudinal), inclinarse, ladearse. Si se trata de una aeronave en vuelo atmosférico, lo correcto sería «alabarse».  
To be in upright position Adrizar Cuando el ángulo de escora es nulo.  
To be stranded Estar varado, embarrancado, encallado
To board Abordar
To buckle Ajustar la velocidad
To coast to a drift Ralentizar la marcha/avance
To come abeam Virar por redondo Girar la nave por la popa.
To come about Virar por avante Girar la nave por la proa.
To come alongside Abarloar Colocarse al lado de un buque y amarrarse al costado. Válido cuando se pasa de una nave a otra mediante pasillos umbilicales.
To climb Ascender
To disengage Destrabarse/retirarse de un combate,
To dive Ejecutar un picado, descender a toda velocidad.
To dock Atracar Es cuando una nave «aparca» dentro de un hangar o muelle.
To drift Ir a la deriva, sin rumbo, zozobrar
To engage Enzarzarse en un combate  
To jettison Arrojar por la borda
To jump Saltar o realizar un salto En efecto, «saltar». Es el verbo que se usa para atravesar el hiperespacio en La guerra de las galaxias o la disformidad en Warhammer 40.000  
To keep in hover Cernerse, quedarse suspendido en el aire Un helicóptero, cañonera o Harrier puede quedar suspendido en el aire.
To luff Orzar Maniobrar de tal manera que la proa se acerque a la dirección del viento.
To pick at Hostigar
To roll Rolar, balancearse, bambolearse, escorarse repentinamente o con fuerza. Es más inmediato que escorarse.  
To run abeam (of a ship) Avanzar al través (línea imaginaria que recorre la embarcación de proa a popa) Ponerse al lado de otra nave para poder disparar mejor las baterías de armas, vaya…
To take off Despegar
To turn/veer Efectuar un viraje, virar La nave ejecuta un giro. Si se trata de una aeronave, lo correcto sería «guiñar».
To weather out/ride out Capear Forma de navegar frente al mal tiempo.
To yawn Virar La nave gira; la aeronave guiña.

¿Mal tiempo en el espacio profundo? ¡Pero si en el vacío interestelar no hay aire! A menos que la mejor forma de viajar entre sistemas sea abriendo una brecha en el tejido de la realidad, atravesar el tempestuoso mar de emociones en estado puro del mundo de los espíritus y aparecer (con suerte, de una pieza) en el punto de destino. Y es que, muchas veces, la ciencia ficción plantea situaciones inverosímiles en las que el traductor ha de tomar decisiones. Prosigamos con aquellas partes de una aeronave más proclives a aparecer en este tipo de textos:

PARTES DE UNA AERONAVE

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Cockpit Cabina  
Engine Motor
Fuel readouts Lecturas de combustible
Gang ramp Rampa de desembarco
Hull Fuselaje, blindaje
Landing gear Tren de aterrizaje
Lever Palanca
Port booster Propulsor de babor
Starboard booster Propulsor de estribor
Thruster Propulsor, tobera
Thrust lever Palanca de propulsión/propulsora
Turbine Turbina
Windshield Parabrisas
Wing/pinion Ala (pinion se refiere a las de un pájaro; aquí hablamos de metáforas)

Vamos ahora con las partes o conceptos más relativos a las naves espaciales. A menudo, se las representa como ciudades en el espacio, por lo que la terminología es muy extensa debido a que hay cabida prácticamente para todo tipo de zonas: desde el puente de mando, en el que bulle la actividad en un aparente descontrol, hasta la sala de máquinas, donde los trabajadores o esclavos se afanan (a veces hasta la muerte) por alimentar los motores. Traducir ciencia ficción implica relacionar el papel que emplea un término que ha inventado el autor con lo que sería su equivalente en el mundo real. Por ejemplo, en el universo Warhammer 40.000 existe lo que en inglés se llama enginarium (engine+-arium, sufijo latino que indica que nos referimos a una estancia), que traduje por «maquinarium», pues designa lo que en cualquier otro trasfondo sería una sala de máquinas. Por supuesto, en estos glosarios no he incluído este tipo de terminología; me he limitado a hacer listas con el léxico más proclive a aparecer en varios trasfondos ficticios.

PARTES DE UNA EMBARCACIÓN

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Aft (sust.) castle Castillo de popa
Astern (adv.)/aft(sust.) A la popa/popa
Attack vector Vector/rumbo de ataque
Battery broadside Batería de armas costales  
Battle station Estación de batalla  
Booster vent Respiradero de sobrealimentador
Bridge Puente, puente de mando  
Bulkhead/bulkhead door Mamparo/ compuerta blindada
Cargo bay Muelle de carga
Cargo hold Bodega de carga
Command deck Cubierta de mando Sección de la nave donde se  encuentra el puente de mando.
Deck Cubierta
Decking Suelo de la cubierta, cubierta metálica, suelo/pavimento metálico, suelo de rejilla  
Docking clamp Abrazadera de atraque
Engine core Núcleo del motor
Gunnery deck Cubierta de artillería
Fuel chambers Cámaras de combustible
Helm Timón
Keel Quilla Parte inferior de una embarcación situada en la proa.
Launch bay Muelle de lanzamiento
Maintenance hatch Escotilla de mantenimiento
Port/port side Babor
Prow Proa  
Shield generator Generador de escudo Exclusivo de la ciencia ficción.
Slave hold Bodega de esclavos
Starboard Estribor, de estribor, a estribor
Stem Proa
Stern Popa
Weapon arrays Matrices/arsenal de armas
Weapon turret Torreta de armas

Vamos ahora con lo bueno de verdad: ¡los combates! Que si armas costales, que si torretas de armas, que si soluciones de disparo… la terminología es muy rica y susceptible de ser aún más extensa en virtud de la estética y tecnología que emplee el trasfondo. A continuación, una breve lista con los términos más relevantes:

COMBATE

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Barrage Descarga/lluvia (de fuego)
Bombing run Bombardeo
(Path of) incoming fire (Línea de) fuego entrante
Firing solution Solución de disparo
Maximum weapons range Rango de alcance máximo (de las armas)
Orbital bombardment Bombardeo orbital  
Payload Potencia de fuego, carga explosiva, descarga
Strafin run (Pasada de) ametrallamiento La aeronave se desplaza a poca distancia del suelo mientras dispara contra el objetivo.
Surface assault Asalto/incursión/ataque a la superficie Desde el espacio, se entiende.
Target lock Objetivo/blanco fijado
Volley Andanada

Pero ¿qué son estas gargantuescas máquinas sin personal que trabaje en ellas? De poco sirve que la embarcación disponga de un cañón de plasma capaz de destruir planetas si no hay nadie a bordo para pulsar el botón.

PERSONAL

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Admiral Almirante
Armsmaster Maestre de armas
Boarding team Equipo/partida de abordaje
Boatswain Contramaestre  
Bridge attendant Oficial de puente
Crew member Tripulante
Gunnery Officer Oficial de artillería
Helmsman Timonel
Naval rating Marinero
Landing party Partida de desembarco
Pilot Piloto
Slave Esclavo  
Wing Commander Jefe de escuadrón Solo con cazas.

Toda batalla que se precie cuenta con una serie de colocaciones y frases que añaden veracidad al relato y ayudan a que el lector se sumerja en el conflicto. La verdad sea dicha, considero que es difícil describir batallas navales «interesantes», pero afortunadamente hay algunos autores que saben combinar los elementos necesarios para mantener al lector pegado al asiento, ya sea mediante la descripción de maniobras imposibles y audaces o a través de poner especial hincapié en la inmensa labor de coordinación que supone estar al mando de una astronave de varios kilómetros de largo así como de una tripulación rayana en el medio millón de personas. Por supuesto, algo que contribuye a la intensidad del texto desde el punto de vista del autor es conocer las especificaciones técnicas de cada nave, por ficticias que estas sean, y forzarlas al máximo posible. Pero eso es otra historia.

FRASEOLOGÍA

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Acknowledged Recibido
All hands… Que todo el personal…
All power to the engines/All ahead full Avante toda/ Avante a toda máquina
All stations… Que todas las estaciones (de batalla)…
Aye Afirmativo, a la orden
Brace for impact Prepárense para el impacto
Compliance A la orden, a sus órdenes
Damage report Informe de daños
Open fire Abran fuego
Shields down Los escudos han caído/se han desconectado/hemos perdido los escudos
Report affirmative deployment Confirmen sus despliegues
This is the captain Les habla el capitán/ aquí el capitán
Trasponder code Código transpondedor
Ready the lances Preparen las lanzas Lanzas de energía, vaya.
Stand by to repel boarders Prepárense para repeler a los invasores.

La última parte del glosario se centra en tipos de embarcaciones y aeronaves muy comunes en todo trasfondo de ciencia ficción que se precie.

TIPOS DE EMBARCACIONES

Término inglés

Traducción

Comentario

Ilustración

Attack Cruiser Crucero de ataque/batalla
Battle barge Barcaza de batalla
Destroyer Destructor
Drop-pod Cápsula de desembarco
Escort Escolta
Frigate Fragata
Fighter Caza  
Gunship Cañonera
Escape pod Cápsula de evacuación
Shuttle Lanzadera
Transporter Transporte
Troop carrier Transporte de tropas

Visto todo lo anterior, he aquí dos ejemplos de texto original y traducción:

Precision shield-breaking lance strikes as we dive towards the lead ship, then a one-quarter volley from the broadsides as we cut through their formation.

Efectuaremos ataques de lanza precisos para romper sus escudos mientras hacemos un picado directo contra la nave principal y, luego, descargaremos un cuarto de andanadas de las baterías de armas costales conforme atravesamos su formación.

O también:

We have a six-strong squadron of Iconoclast-class destroyers burning hot to flank us.

Tenemos a un escuadrón de seis destructores clase Iconoclasta que se dirige a nuestro flanco a toda máquina.

 Cabe destacar que, a menudo, lo más difícil de traducir estas escenas no es tanto la terminología, sino que el traductor ha de representar en su mente una suerte de «tablero» tridimensional en el que colocar cada uno de los actores que intervienen en el combate, aparte de ser capaz de interpretar las maniobras que se ejecutan, contra quién, en qué dirección, etc. Lo dicho; de locos.

«Y que tenga que repetirles siempre “no permitáis que nos flanqueen”…»

Algunas fuentes útiles:

http://www.libreriadenautica.com/diccionario_nautico.html

http://www.grc.nasa.gov/WWW/k-12/airplane/roll.html

Anuncios

Mi defensa del Trabajo de Fin de Máster (TFM)

Queridos amigos, hace poco tuve mi primer contacto con Scribd y Slideshare como plataformas de publicación en línea. El texto que quería subir al ciberespacio era la presentación en Power Point que empleé para defender mi TFM, titulado La problemática de la traducción de universos de ciencia ficción específicos. Un caso práctico: Warhammer 40.000. A continuación, si el espíritu máquina WordPress me lo permite, os adjunto el enlace incrustado a la presentación de Slideshare (que ha demostrado ser mucho mejor que Scribd para estos menesteres) y luego desglosaré las diapositivas una a una con el guión que me aprendí para la defensa. A fin de completar la información, añadiré notas aclaratorias allí donde lo considere necesario. La defensa duró quince minutos, por eso he tenido que condensar bastante los contenidos (aunque casi mejor, si no, quizá sería muy pesado).

 

Actualización del 04/04/2013: el enlace incrustado a SlideShare ha dejado de funcionar (incluso con el enlace específico para WordPress); he aquí la dirección: http://www.slideshare.net/Sergio_Nunez_Cabrera/la-problemtica-de-la-traduccin-de-universos-de-ciencia-ficcin-especficos-un-caso-prctico-warhammer-40000

Y ahora, el análisis de las diapositivas una por una:

Excelentísimos miembros del jurado, me llamo Sergio Núñez Cabrera y voy a proceder a defender el trabajo de fin de máster titulado [MOSTRAR TÍTULO].

DIAPOSITIVA 1:
PPTFTdiapo1

DIAPOSITIVA 2:
PPTFTdiapo2

Como hemos dicho, se trata de un caso práctico que tiene como objeto analizar las decisiones que se tomaron en la traducción de dos novelas de ciencia ficción, así como poner de relieve la importancia de la teoría frente a las ideas previas sobre la praxis traslativa.

DIAPOSITIVA 3:
PPTFTdiapo3

Como fundamentos teóricos para realizar estos encargos nos basamos en las teorías funcionalistas de Reiss y Vermeer y, para abordar las cuestiones ortotipográficas y estilísticas, en la obra de Xosé Castro Roig y Gómez Torrego. Desde un punto de vista cognitivo, nos servimos del modelo scenes-and-frames de Fillmore, la semántica de prototipos de Eleanor Rosch y en la teoría de la metáfora de Lakoff y Johnson. Estos estudios son de suprema importancia porque nos ayudan a esclarecer cómo funcionan las relaciones de semejanza y parentesco de los conceptos y la transmisión de imágenes mentales. Por último, nos valimos del manual de Kussmaul Training the Translator e hicimos especial hincapié en los postulados de Guilford sobre la creatividad.

DIAPOSITIVA 4:
PPTFTdiapo4

Nuestras creencias previas no eran muy distintas a la de cualquier recién licenciado: tuvimos una fuerte base de lengua A (con lo que ello conlleva), nos introdujeron en el funcionalismo y adquirimos rudimentos sobre la semántica de prototipos.

DIAPOSITIVA 5:
PPTFTdiapo5
Frente a lo anterior, o, más bien, compaginando lo anterior, nos dimos cuenta de que necesitábamos profundizar más en la teoría de la traducción (sobre todo en lo que toma como base la lingüística cognitiva) para cubrir los objetivos del encargo. Afortunadamente, el máster y el asesoramientos de los profesores nos dieron herramientas suficientes. Es importante poder fundamentar nuestras decisiones frente a los clientes y otros colegas de profesión; eso marca la diferencia, aquí no vale el «porque me suena bien», frase muy recurrente en las aulas de traducción y en las puestas en común.

DIAPOSITIVA 6:
PPTFTdiapo6

He aquí un breve esquema de conceptos sobre la siguiente parte del trabajo: consideraba necesario presentar el método de forma más clara.

DIAPOSITIVA 7:
PPTFTdiapo7

En este trasfondo, los nombres han de sonar con fuerza y, además, han de domesticarse en la medida de lo posible. Así pues, había que darle el mismo tratamiento a banshee.
Vemos que la scene o escena que se crea mezcla el arma reglamentaria y el referente al que alude, que a su vez presenta problemas culturales si queremos reproducirlo en nuestra cultura, valga la redundancia. En este caso, optamos por crear un nuevo término tomando como base aquellos semas que nos parecían más relevantes y adecuados; «plañidera espectral» los condensa de un modo que consideramos evocador.

DIAPOSITIVA 8:
PPTFTdiapo8
He aquí un problema muy difícil de resolver, pues se trata de un chiste. Vemos cómo una parte del marco original hace las veces de «gancho» para originar una respuesta en el lector. De respetarlo tal cual en nuestra lengua, ese gancho se pierde, si bien no deja de tener cierta gracia. Quisimos conservar ese nexo entre ambos y optamos por «desarmar», dado que alude tanto a no poseer un arma como a tener las piezas desmontadas (o «desarmadas», si lo prefieren).

Nota: para que esta diapositiva se entienda mejor, veo necesario reproducir el problema de traducción más abajo. Me he limitado a dos ejemplos; en el TFT doy cuatro más que me llevan hasta la última.

“Get back,” Septimus warned. He had both pistols in his hands, aimed at the escaped slave’s head.
“Another step. That’s right.”
Octavia rolled her eyes. “He’s unarmed.”
[…]
“He’s unarmed,” she repeated, gesturing at Maruc. “He… Sil vasha…uh… Sil vasha nuray.”
Her attendant sniggered. Octavia shot him a look.
“That means, ‘He has no arms’,” Septimus replied.

Propuesta literal:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no tiene brazos» —le contestó Septimus.

Propuesta definitiva:

—Está desarmado —les repitió ella, haciéndole un gesto a Maruc—. Él… Sil vasha… eh… Sil vasha nuray.
Su ayudante se rió con disimulo. Octavia le dedicó una torva mirada.
—Eso significa «no le han armado las piezas» —le contestó Septimus.

DIAPOSITIVA 9:
PPTFTdiapo9
En este otro caso ocurre un poco lo mismo; no poseemos un marco que englobe la escena original. A partir de ahí, llevamos a cabo un proceso asociativo y nos dimos cuenta de que el imaginario español tiene unos cuantos modismos de los que se podría sacar partido. Tal y como vemos aquí, volvimos a hacer una asociación y dimos con «impertérrito».

DIAPOSITIVA 10:
PPTFTdiapo10

El lenguaje metafórico supone un gran porcentaje de la narrativa en general, y este caso no es diferente. Según Lakoff y Johnson (1980), la estructura interna de las metáforas conceptuales se rige según dos dominios: el dominio origen, que es el que presta sus conceptos, y el dominio destino, que es al que se superponen dichos conceptos. Así pues, la metáfora es un proceso mediante el cual proyectamos uno o varios conceptos del dominio origen sobre un dominio destino.

DIAPOSITIVA 11:
PPTFTdiapo11Este problema es interesante porque supone una revisión de un término ya acuñado. Le preguntamos al editor qué le parecía cambiar el término y le propusimos dos opciones: una, «exotizarlo» (y lo entrecomillo porque este término ya existe en español) y otra, readaptar el término ya acuñado «rapax» a «rapaz». Parece ser que «rapaz» puede ser malinterpretado como «rapaciño», pero esto obedece más bien a una variable diatópica y, por tanto, no creímos que estuviera justificado. El editor me comentó que ya otro traductor se había puesto en contacto con él al respecto y acordamos usar «rapaz».
Nota: para más detalles sobre esta diapositiva y la siguiente, podéis ver la entrada Rapax, rapaces, rapónchigo o de la mano del editor en las decisiones del traductor.

DIAPOSITIVA 12:
PPTFTdiapo12En un universo fantástico es normal que existan personajes que usan el lenguaje de un modo peculiar; los rapaces anteriormente mencionados son uno de ellos. A pesar de que el uso del guión a veces separa más que une (según Xosé Castro), también es cierto que este uso concreto es exótico también en la lengua original. Por tanto, consideramos a bien respetarlo, al igual que sucede con la pobreza sintáctica.

DIAPOSITIVA 13:
PPTFTdiapo13

De la mayoría de estas cuestiones ya nos habían informado en las asignaturas de lengua A de la licenciatura, pero en la traducción siempre se aprende.

DIAPOSITIVA 14:
PPTFTdiapo14
Para este tipo de traducciones, el traductor ha de tener unas bases sólidas tanto del trasfondo que maneja como de la teoría de la traducción.

PPTFTdiapo15a) ¿Se acuñará «rapaz» para el siguiente reglamento? Es probable que el equipo de traducción encargado tenga sus reservas al respecto, lo que originaría un debate entre los aficionados a la franquicia.
Nota: de hecho, en el último códex (o reglamento de ejército) Marines Espaciales del Caos siguen empleando rapax.

b) Hasta donde sé, trabajar sobre una saga empezada es más bien rara en el mundo editorial, pues a los editores les interesa que sea siempre el mismo traductor el que trabaja en las novelas que pertenecen a una serie. Sin embargo, cuando sucede, es probable que se den situaciones que no se recogen en los manuales, por lo que sería interesante abordar un caso así desde un punto de vista parecido al de Kussmaul con los Think-Aloud Protocols.

c) Las emociones que nos asaltan cuando leemos y cómo podemos dejar de lado nuestra propia cultura e identificarnos con otras exóticas (situación que suele darse en este tipo de encargos).

[Omitida DIAPOSITIVA 16 por ser irrelevante]:

PPTFTdiapo17
Espero que os haya gustado, os sea útil u os haya parecido mínimamente interesante. Aprovecho para agradecer al equipo docente su labor, en especial a la profesora Ana María García Álvarez, que tanto me ha enseñado en la licenciatura y que siempre ha estado dispuesta a resolver mis dudas. También agradezco a la profesora Amalia Bosch su asesoramiento en la índole literaria; aprendí muchísimo con ella durante el máster.

Adenda del 25 de marzo de 2013:

He subido el TFM al blog. Aquí podéis ver más ejemplos que, por falta de tiempo, no pude incluir en la presentación en Power Point. Espero que lo disfrutéis y que aquellos de vosotros que ya habéis compartido esta entrada le echéis un vistazo. También me gustaría expresar mi buena voluntad hacia aquellos estudiantes de máster que necesitan algo de guía en este tipo de lides.

Sin más dilación, aquí tenéis el trabajo:

http://www.calameo.com/read/002234095e3972d8beaf4

Traducir a la manera gueparda u osada

Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiercol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza y luchar eficientemente.
La especialización es para los insectos.

– Robert A. Heinlein (Tiempo para Amar, 1973)

Mucho se ha hablado ya de si un traductor ha de especializarse o no. Parece ser que el consenso es que un traductor ha de encontrar su nicho de mercado y ceñirse a él. Claro, uno llega al mundillo 2.0 y se topa con que a lo mejor su plan de estudios estaba totalmente equivocado (que oye, lo está, pero creo que no de la forma que nos atañe hoy). Hoy me he despertado con esa idea rondándome la cabeza, así que me lo he tomado como una señal y he decidido reflexionar un poco al respecto. Agarrárense los machos (siempre me ha hecho gracia esta expresión, acabo de buscar la etimología y es bien curiosa .

Este mes he terminado el Curso de Traducción y Localización de Videojuegos de Trágora Formación. En otra entrada redactaré una reseña más detallada, pero baste decir que creo que el curso merece mucho la pena (y no, no cobro comisión). Aparte de eso, sé subtitular (depuré la técnica en el Máster de la ULPGC y en las prácticas con Subbabel) y ahora mismo estoy reciclándome por mi cuenta en el uso de Trados Studio 2011. Tengo dos novelas traducidas y he enviado el currículo y la carta de presentación (personalizados, por supuesto) a varias editoriales, quizá lleguen al centenar. Hasta la fecha, solamente dos me han respondido, he pasado la prueba para ambas y estoy a la espera de que me lleguen encargos por parte de una de ellas. He decidido que no me interesa colaborar con la otra porque la tarifa era fija por libro, aparte de irrisoria; tanto, que al principio no fui capaz de salir de mi incredulidad y, si bien rechacé la propuesta, luego me fui cabreando cada vez más ante tamaño insulto a mi capacidad como profesional. ¿No he pasado la prueba acaso? ¿No has comprobado mi nivel? Ya me extrañaba a mí que la chica que me llamó me diera la buena nueva con tanta renuencia y escrúpulo en la voz: está claro que sabía que lo que me iba a plantear era ruin a más no poder. Pero volvamos a Trágora Formación: el profesor que imparte el curso, Isaac Gómez, es bastante versátil: subtitula y audiodescribe, traduce páginas web, videojuegos, da clase… Todo un profesional, vaya. No obstante, no he comenzado la entrada para hablar de esto (bueno, en realidad sí), sino para compartir con vosotros mis reflexiones acerca de guepardos y osos cual Félix Rodríguez de la Fuente:

El guepardo. Ese noble animal de porte gallardo y gesto adusto que depreda sobre antílopes, gacelas y animales pequeños. No obstante, si bien la presa varía, no así ocurre con el modus operandi: se trata de un cazador sobrespecializado. Ha ido evolucionando de manera que ha descartado otros rasgos de su clado a favor de una complexión más ligera, la imposibilidad de retraer las garras (que funcionan como los tacos de una bota) y una rapidez legendaria. Sin embargo, basta con ver unos cuantos documentales de La 2 para sacar la conclusión de que ser guepardo es una faena. Vale que eres rápido, pero si se te escapa la presa (calamidad que suele ocurrir muy a menudo), tus reservas energéticas habrán menguado de manera significativa y no tendrás posibilidad de reponerlas hasta que tengas más suerte en una caza futura. Además, eres un mamífero, lo que implica que eres endotérmico y cuentas con un metabolismo voraz que requiere cantidades ingentes de energía. Además, la evolución está repleta de casos de presas que se adaptan para evitar a los depredadores en función de la especialidad de estos últimos. Uf, la cosa está peliaguda.

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaado to the bone» (8).

«Baaaad to the bone, tanararará, baaaaaad to the bone» (8).

Por otro lado, tenemos al oso, que también es endotérmico, pero tiene en su haber una gran ventaja sobre el guepardo: es omnívoro, lo que se traduce en que no siempre ha de utilizar el mismo método de caza. ¿Que no hay salmones con los que jugar al squash? Da igual, ese arbusto de ahí da unas bayas que son toda una delicia, ya lo decía Mamá Osa. Es más, es bien sabido que los osos hibernan; se adaptan al clima.

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

«Ups, ahí va otra gacela que se le ha escapado a don Guepardieu. Qué penita, leñe.»

Otros ejemplos, ya fuera del mundo natural, nos vienen de la mano de la crisis financiera. La palabra «ladrillo» adopta a día de hoy ciertas connotaciones en el imaginario español muy alejadas, por no decir del todo opuestas, de aquellas de hace un lustro. Por no hablar del muy fascinante (y truculento) caso de Detroit, que parece sacado de un decorado de cierta serie de zombis.

Ahora mismo se me ocurre que todo depende de la especialidad. Es probable que un localizador de videojuegos o un subtitulador tenga mayores recursos que un traductor literario para encontrar clientes, y más con la actual situación del sector editorial. Por ello, creo que, si bien especializarse es muy respetable e incluso deseable (el primero que quiere especializarse soy yo, sinceramente), mi humildísima opinión es que hay ramas que lo tienen mejor que otras y que, por tanto, la solución podría venir de la mano de las «nuevas» tecnologías. El libro electrónico ofrece muchas posibilidades que podrían hermanar varias especialidades, pero de eso ya hablaré en otra entrada, que hay que racionarse.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie por hacer el mono.

James Franco: tan pronto tira calabazas explosivas desde su aerodeslizador como provoca el cisma de su especie sin querer. Puede que diversificar no sea tan bueno, después de todo.

La palabra es el espejo del alma: las neuronas espejo y su posible papel en la traducción literaria

Imagina que vas andando por la calle y, de repente, ves que un chico se dispone a montarse en el monopatín, pero, sin previo aviso, este se le va hacia atrás y el joven se da de bruces contra el asfalto. El tiempo parece fluir a cámara lenta hasta que súbitamente toma carrerilla y todo ocurre tan deprisa que te quedas parado, perplejo ante la violencia de la colisión. Para ti, impotente espectador, el tiempo vuelve a pararse unas décimas de segundo antes de que la boca del chaval impacte contra el duro suelo. Algo parecido a esto:

«Hostia terrible...»

«Hostia terrible…»

Es ahí cuando una parte de ti se solidariza con él. Es como si tú mismo sintieras el golpe en los dientes, la frente y la nariz; ahora mismo recuerdas esa descarga eléctrica que te recorrió la boca la vez que te resbalaste en el baño y te la pegaste contra la bañera. Sin darte cuenta, el semblante se te ha arrugado hasta conformar una máscara de dolor. Sin embargo, no eres tú el que tiene los morros sangrando y acaba de perder un par de dientes. Entonces, ¿qué ha pasado? Pues que eres más parecido a un macaco de lo que pensabas. Para resumir, las neuronas espejo, también llamadas «neuronas de la empatía», son células que se activan cuando realizas una acción, pero también cuando la ves, lo que provoca una respuesta dentro de ti muy similar a la que tiene lugar cuando realizas o padeces dicha acción. Es precisamente lo que tuvo lugar en el ejemplo.

«Tú, tú, tú y mil veces tú.»

«Tú, tú, tú y mil veces tú.»

Vamos con otro supuesto, esta vez más amable. Estás recostado en tu sillón (o cama) favorito mientras te lees una novela que te tiene en vilo. Te has metido tanto en la historia, que te identificas con los personajes y te implicas en las cadenas de sucesos que toman lugar en la trama. Pongamos que te estás leyendo una novela sobre vampiros promiscuos aficionados al cuero. Es probable que te sorprendas a ti mismo pensando algo parecido a lo que sigue:

«¡Huy lo que le acaba de soltar Sanders a Rebecca! No sabe que cuando era pequeña y antes de transformarse en vampiresa, su padre maltratador le dijo lo mismo en unas condiciones muy parecidas. Se va a armar la gorda.»

En cambio, no sucede nada. Te sorprende que la chica no le haya arrancado la cabeza de cuajo al insensato de Sanders.

«Parece que Rebecca se lo ha tomado muy bien. Ah, espera, que sigue.»:

 Sanders sale de la habitación. Rebecca se queda mirando la puerta y entonces sonríe; se trata de un gesto frío y de dientes acerados, una expresión cuya languidez no llega a perturbarle los ojos. La sonrisa de un depredador.
—Y así, empieza la Cosecha. —Dice, con el suspiro trémulo propio de un espectro.

Llegados a este punto tienes las emociones tan a flor de piel que, quizá, tú mismo has bajado el libro y esbozado esa media sonrisa predatoria. O puede que, incluso, hayas repetido la frase en voz baja para ver cómo leches uno suspira temblorosamente. Mientras sonríes, claro.

¿Es posible, entonces, que las neuronas espejo intervengan también en la lectura? El artículo de Naukas (sitio recomendadísimo, por cierto) al que he enlazado da a entender que estas células son un blanco jugoso para las especulaciones, pero me parece obvio que hay un proceso neurológico que provoca este comportamiento del que hablo cuando leemos un libro y «nos metemos» en él. De hecho, ¿sería probable, quizá, que los autores se hayan percatado a nivel inconsciente de esto y que la búsqueda de efectos similares en los lectores, el afán por agasajarlos y hacerlos partícipes de los mundos ficticios producto de su imaginación les haya llevado a adoptar estrategias para lograr reproducir estas reacciones?

Se me ocurre que este tipo de comportamiento es más común en unas partes de la superestructura del texto que en otras. Así, cuando el autor describe el apartamento de Rebecca, creo que nuestros procesos cognitivos estarían más calibrados hacia la «construcción» del escenario en el que transcurre la acción. En cambio, es en los diálogos y en los incisos donde las neuronas espejo podrían contar (más especulación) con un papel más relevante. Digamos que las descripciones allanan el terreno a los demás elementos para crear un clima propicio para que el lector se sumerja en el relato.

Ahora bien, ¿tiene el traductor poder para manipular los procesos neurológicos del lector? Y si es así, ¿funcionaría en otro nivel que el que esgrime el autor? Mi humildísima opinión es que, guiado por el escritor del texto original, el traductor cuenta con recursos para reproducir la misma sensación en su texto meta, pero también, y valiéndose de los vacíos existentes entre las lenguas (y por ende, las culturas), puede dirigir sus estrategias para potenciar estos efectos sin dejar de serle fiel al autor. Aquí podría hablar de la teoría de la compensación, que trata de paliar los problemas derivados de la búsqueda de propuestas precisas y naturales y la pérdida de contenido o matices que sufren nuestras soluciones de traducción. Es decir, si en una parte del texto nos topamos con una dificultad muy grande y no nos queda más remedio (esto es siempre discutible) que aportar una solución que no llega a cubrir todo el significado del original, podremos «compensar» dicha pérdida en otra parte del texto, pues no hay correspondencia perfecta entre dos lenguas. Para más información, puedes echarle un vistazo a la página de Google Docs sobre la obra Introducción a la traductología: curso básico de traducción (Vázquez-Ayora, 1977).

Es posible, además, que la interpretación que hace el traductor de la obra original condicione las estrategias que sigue a lo largo del transcurso del cuerpo textual y se cimente en su propia experiencia como lector, así como en la identificación de los pasajes que activaron en mayor medida esas grandes desconocidas que son las neuronas espejo. Quizá, mientras el traductor se lee el original piense, ya sea de forma consciente o inconsciente, algo parecido a esto: «a esta intervención del personaje tengo que darle fuerza cuando la traduzca» o «a ver cómo traduzco esto para que cuando el lector llegue aquí tenga el impulso de imitar o reproducir la acción, tal y como me ha pasado a mí».

La semántica cognitiva o, sencillamente, la elección de una sintaxis más sugerente pueden ser herramientas que nos ayuden a reproducir con mayor presteza el efecto que buscaba el autor en su obra, de lograr que los lectores vibren con la misma intensidad cuando se impliquen en el texto que les ofrecemos.

Lector a quien le pudo la impresión de un giro argumental inaudito y se quedó de piedra.

Lector a quien le pudo la impresión de un giro argumental inaudito y se quedó de piedra.

Acabo de ver en este artículo de El caparazón (sitio que acabo de descubrir, por cierto), que a lo mejor no iba tan desencaminado. En él se alude a la idea de que las neuronas espejo podrían estar conectadas a la «pedagogía de la imaginación» y adjunta un enlace a otra entrada que habla de eso mismo, aparte de a una charla TED muy interesante.

Bibliografía:
VÁZQUEZ-AYORA, GERARDO. 1977. Introducción a la traductología: curso básico de traducción. Georgia University Press.
[Sitio web] www.naukas.com
[Sitio web] http://www.dreig.eu/caparazon/

«Soy la “comadilla” de la huerta»

Tal y como hemos visto en una entrada previa acerca de la raya, los signos sintagmáticos suponen todo un quebradero de cabeza para los traductores. Por si no os suena el término, consisten en aquellos que comprenden a los signos de puntuación, archiconocidos por todos (:); los de entonación, encargados de expresar un estado emocional (¡!), y a los llamados sintagmáticos auxiliares, que complementan a los anteriores (—). Y es que ya desde pequeños lo tenemos crudo, porque ni en el colegio ni en el instituto se les suele dar la importancia que merecen, según la experiencia de un servidor, claro está. De hecho, el humilde autor de esta bitácora se pasó puntuando «a ojo» toda su vida hasta que cursó sus estudios de traducción, y tampoco os vayáis a pensar que salió de la facultad con un pleno dominio de los signos sintagmáticos auxiliares, por excelente que fuera la formación en cuanto a la puntuación y demás cuestiones lingüísticas se refiere.

     Una vez sales de la facultad, borran tus datos del sistema, te expulsan del correo, te impiden sacar libros a menos que te hagas con el carnet de externo y, casi sin darte cuenta, te encajan un casco, un petate electrónico y un diccionario para arrojarte dentro de un campo de batalla ortotipográfico. Es una batalla secreta para el público general, con varios frentes y múltiples actores, (tal y como se dice por ahí y por poco sentido que pueda tener —uno se imagina a Hugh Jackman recogiendo el premio al mejor disparo con kalashnikov—). Es como El león, la bruja y el armario, pero sin felinos con voz de doctor House y con muchos palitos, barras y símbolos que quedan muy bonitos en un texto si uno los sabe colocar como es debido. Una vez las primeras semirrayas te pasan zumbando al lado de la oreja y te parapetas para evitar las ráfagas de staccato de los guiones automáticos, un veterano aguerrido y lleno de cicatrices te pasa con manos callosas el manual de estilo de José Martínez de Sousa y, como si de una versión artesanal del programa de aprendizaje de Matrix se tratara, empiezas a devolver los disparos. Es obvio que ya nos hemos decantado por una bandera bajo la que luchar.

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

«Pero entonces, ¿las comillas van dentro o fuera del punto?»

     Lo anterior viene a colación de que la RAE y varios autores no se ponen de acuerdo sobre el uso de algunos símbolos. Sin embargo, basta con leer en «modo lingüista» unas cuantas novelas para darse cuenta de quién va ganando el conflicto. Así pues, en esta entrada tocaré cuestiones un tanto peliagudas con respecto al empleo de las comillas. Todo sea con tal de que todos los nuevos linguatratantes de cualquier gremio salgan menos perdidos que yo a este respecto cuando terminé de la carrera.

     El término comillas comprende a una trinidad de palitos. Están las angulares o latinas («»), las inglesas (“”) y las simples (‘’). La hegemonía anglosajona ha decretado que en nuestros teclados sea más fácil emplear las segundas en lugar de las primeras, pero al igual que en la entrada de la raya, hay métodos con los que emplearla.

     Las comillas latinas: en el menú de símbolos (Ω) de Word 2007 se llaman, y perdón por las mayúsculas, LEFT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK y RIGHT-POINTING DOUBLE ANGLE QUOTATION MARK, respectivamente, y se obtienen introduciendo los comandos ALT+0171 y ALT+0187 en el teclado alfanumérico. En la entrada que ya he citado hay algunas chapuzas soluciones para paliar los problemas que nos saldrán al paso en cuanto queramos ser un pelín más correctos en el uso de estos signos, porque estas son las más propias de nuestro idioma en lugar de las inglesas. Las comillas latinas se emplean en la traducción literaria como sustitutas de las rayas de diálogo cuando un personaje está pensando. En los textos ingleses los pensamientos se marcan en cursiva, aunque no siempre. A veces, el narrador recurre también a la cursiva y a un salto de línea para dar énfasis y mayor dramatismo a una palabra determinada, en cuyo caso podremos dejarlo en redonda o hacer uso de otras estrategias para transmitir esa intensidad; incluso hay veces en las que podemos tener dudas entre quién emplea la cursiva, si el narrador o el personaje que acapara la acción en ese momento. A continuación, una serie de  ejemplos:

She has just left me alone, he thought.
Baffling.

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Qué inaudito.

     O bien, si el tono de la obra lo admite y nos inclinamos más a pensar que la frase es un pensamiento del personaje y no una intervención del narrador (lo que también podría discutirse):

«Me acaba de dejar solo», pensó.
«Perplejo me hallo.»

     Sin embargo, si optamos por una traducción menos libre, el efecto persiste:

«Me acaba de dejar solo», pensó.
Desconcertante.

     La misión más común de las comillas es la de citar:

Como dijo un fraggle una vez: «Vamos a jugar, tus problemas déjalos».

     Cuando deben usarse varias comillas, la jerarquía es la siguiente: primero las latinas, luego las inglesas y, por último, las simples. Es sencillo, mirad este ejemplo:

La vaca superdotada pensó:
«Como dijo Bovinuddah: “La res que no ha pasado por el ‘infierno’ de sus pasiones, es que no las ha superado nunca”.»

     El lector avispado se habrá dado cuenta de una dificultad añadida en el ejemplo anterior. Cuando un enunciado acaba en comillas, ¿dónde se coloca el punto? ¿Antes del signo de cierre? ¿Después? Es este problema el que ha inspirado esta entrada. La RAE y los autores como Martínez de Sousa difieren en lo que ha de hacerse. Por un lado, la primera asegura (tal y como nos enseñaron en la facultad) que las comillas siempre van antes del punto. Por el otro, el autor ya mencionado se escuda en sus reflexiones y en las de otros autores para alegar un «depende», tal y como podemos ver en una cita que figura en Ortografía y ortotipografía del español actual (Martínez de Sousa, 2004: 401):

Si las comillas comienzan párrafo, han de terminarlo y, por lo tanto, el punto ha de ir dentro de ellas; si no lo comienzan tampoco han de terminarlo y las comillas se colocan antes que el punto.

(de la Vega, 1969: 726 ; 1976: 801)

     Ilustrémoslo con ejemplos. Por cierto, y aprovechando el carácter frik(qu)i de este vuestro espacio, recomiendo encarecidamente la lectura de la novela Guerra Mundial Z, de Max Brooks (ed. Almuzara, 2008; con traducción de Pilar Ramírez Tello); es todo un muestrario al respecto. Tras la publicidad, los ejemplos que os prometí:

     a) El capitán exclamó: «¡Tomad la brecha! ¡No dejéis que entren en la fortaleza!».

     b) En la puerta podía leerse el mensaje que reproduzco a continuación:
«Aquel que pretenda conservar su alma una vez atraviese este portal, morirá junto al resto de ingenuos.»

     Por cierto, lo mismo puede aplicarse a otros signos como los paréntesis (aunque en la página 385 de Guerra Mundial Z vemos un uso erróneo, anecdótico, eso sí). Ahora, otros ejemplos más jugosos:

     a) En mi apartamento, recordé las palabras que me había confesado el enajenado profesor Svenson. «Estábamos tan cerca —había dicho con ojos febriles—que casi pudimos bañarnos en su luz pestilente.» Aún me estremezco cuando pienso en ello.

     b) El doctor le preguntó al paciente: «¿Tiene usted, tal y como le gusta decir a mi esposa, “alguna idea ‘concreta’”?».

     En el primer caso, a pesar de que el enunciado sea parte de un párrafo en el que los demás enunciados están integrados, las comillas se colocan por fuera del punto y seguido, ya que abren y cierran el texto. En el segundo, a pesar de que los signos de entonación tengan valor de punto final, el signo de cierre neutraliza esa función (Martínez de Sousa, 2004: 401), por lo que la muestra no queda eximida de un punto final.

     Prosigamos con los otros dos tipos de comillas:

     Las comillas inglesas: solo las emplearemos cuando en el texto ya hayamos introducido las comillas latinas. Hay algunas publicaciones en cuyo libro de estilo prevalecen estas comillas y las simples, eso sí.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

Tras cada uso erróneo de las comillas, se esconde este sujeto.

     Las comillas simples: estas, a diferencia de las anteriores, sí pueden tener uso independiente. Pueden usarse para encerrar las voces, sintagmas, frases o textos marcados a modo de ejemplo o, también, si en nuestra composición hay una abundancia desmesurada de cursivas. Hay que tener mucho cuidado de no confundirlas con las tildes graves y agudas (‘’), tal y como ha apuntado Fitoschido en los comentarios. También podemos emplearlas en el metalenguaje cuando utilizamos palabras con su valor conceptual:

     a) El profesor de lengua dijo: «‘Hay’, no es lo mismo que ‘ay’».

     b) Aquí se emplea la voz usado como ‘verbo’, no como ‘adjetivo’.

     Por último, aprovecho para poner de relieve que en muchas publicaciones se emplean comillas con carácter de cita cuando lo mejor sería conservar un estilo indirecto e incluir la cita textual en el cuerpo del artículo. Aquí podemos ver un ejemplo muy infame.

     Hasta aquí, este repaso a las comillas. Como he dicho antes, esta es una batalla de múltiples frentes. Con respecto a la postura de las editoriales, he visto las dos aproximaciones, pero si me preguntaran cuál parece ser la más común, diría que la de José Martínez de Sousa.

    Un saludo y hasta la próxima entrada.

«Demasiada... ortografía...»

«Demasiada… ortografía…»

FUENTES:

MARTÍNEZ DE SOUSA. 2004. Ortografía y ortotipografía del español actual, Asturias: ediciones Trea. SL.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. 2005. Diccionario Panhispánico de Dudas, Madrid: Espasa-Calpe.

—1973: Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa-Calpe.

Por sus expresiones los conoceréis: individualizar personajes

Antes de ayer («antié» por mis latitudes) me topé con la presentación del congreso Las voces del suspense y su traducción en el género negro, celebrado en Madrid a finales de octubre y del que podéis leer una reseña en el blog de Alberto Fernández Hernández, cuya lectura recomiendo encarecidamente.

Como decía, en la presentación ya se tocan una serie de asuntos provistos de mucha enjundia, pero hubo uno que me llamó la atención por encima de los demás:

Asimismo, el diálogo ficcional es el modo discursivo para evocar la oralidad, conferir autenticidad y verosimilitud a la trama narrada y dar voz a los personajes ficticios. Una de sus funciones principales es la de caracterizar al personaje, es decir, forjar su manera de ser y actuar a través del habla, conferir credibilidad a los razonamientos y reflexiones que expresa y elaborar la personalidad que le distingue de otros participantes en la acción narrada.

Así pues, voy a proceder a intentar extrapolar lo anterior a mi experiencia en la traducción de textos de ciencia ficción.

Traducir diálogos suele plantear todo un repertorio de dificultades: desde las relativas al dialecto y sociolecto (¿cómo representar de forma adecuada este tipo de rasgos diferenciadores sin evitar caer en tópicos?), hasta pragmáticas (cuando aparecen juegos de palabras o chistes) pasando por aquellas que atañen a la individualidad de cada personaje, pues lo normal (o idóneo) es que el lector sepa diferenciar entre ellos tan sólo por cómo se expresan. Ahora bien, tampoco se le pueden pedir peras al olmo (sobre todo, porque no están de temporada): gran parte de la responsabilidad recaerá en el autor del texto original. Si este no es capaz de individualizar a sus personajes como es debido, obtendremos personajes poco memorables y proclives a que los confundamos con otros. Por lo tanto, esa carencia deberá compensarse con una prosa sugerente u otros mecanismos, es incluso posible que nosotros, como traductores, podamos llenar ese 5% de margen del que disponemos para contribuir a la causa (más adelante aportaré unos pocos ejemplos). No obstante, este espacio no pretende ser un recopilatorio de consejos sobre la creación narrativa.

Por suerte, la saga de los Amos de la Noche da muchas facilidades a este respecto. He aquí un breve muestrario de personajes arquetípicos. Adaptaré terminología del sitio TV Tropes porque me resulta muy graciosa:

El lancero o caballero sangriento (colérico): tipo Lobezno o Vegeta; aguerrido, cínico, beligerante. En la saga que nos ocupa, lo representa el personaje de Xarl. Es muy dado a menospreciar a los demás y el autor menciona su pasado barriobajero. Por lo tanto, hay que saber transmitir esa agresividad y desdén:

TO

TM

 Xarl’s nasty smile never faded. “Stern talk from the rich man’s son. Easy to use pretty words when you’re up at the top of the tower, overseeing a crime syndicate where everyone else does all the dirty work. I used to shoot City’s Edge juves when they came slumming in our sector. I loved everyminute of it, too.”  Eso no le borró a Xarl su desagradable sonrisa de la cara.
—Duras palabras viniendo del hijo de un ricachón. Es muy fácil emplear eufemismos cuando supervisas un sindicato del crimen desde lo alto de una torre y son los demás quienes te hacen el trabajo sucio. Solía disparar a los niñatos de Límite de Ciudad cuando se hacían los barriobajeros en nuestro sector. No me cansaba de cargármelos, en serio.

Vegetabezno: el vinagre definitivo.

El loco del hacha (sanguíneo): psicológicamente inestable, casi autista, a veces hace de secundario cómico. Lo encarna Uzas. A veces sus frases son complicadas de traducir porque en ocasiones entra en trance y, claro, formula frases muy cortas y extremadamente simples. Hay que respetarlo en la medida de lo posible.

TO

TM

“Hnnnh,” said Uzas in the aftermath. He dropped his weapons in disgust, letting them clatter to the floor. “No blood. No skull. No gene-seed to taste. Just a husk of slime melting into the air.” —Mmmm —emitió Uzas tras la resolución del combate. Asqueado, tiró las armas y éstas repiquetearon contra el suelo. —No hay sangre. No hay cráneo. No hay semilla genética que saborear. Sólo un cascarón de cieno que se derrite en el aire.

El guerrero cultureta (melancólico): es muy competente en combate, pero también tiene dotes de erudito, tiende al pesimismo y es educado. Son rasgos que caracterizan a Mercutian. Hay que esforzarse en reflejar el lenguaje culto que emplea el personaje y, cuando hay vacíos léxicos o sintácticos, decantarse por la opción más formal.

TO

TM

 “I was there as well, Xarl. We were the weapon humanity needed us to be. I cherish those memories, when entire worlds would surrender the moment they learned it was the Eighth Legion in orbit. Whether the Emperor demanded it of the primarch, we may never know. But we were that weapon, brother. I take pride in that.”  —Yo también estuve ahí, Xarl. Fuimos el arma que la humanidad necesitaba que fuéramos. Me resulta grato recordar cuando mundos enteros se rendían nada más enterarse de que era la Octava Legión la que tenían en órbita. Fuese o no el Emperador quien se lo exigió a nuestro primarca, nunca lo sabremos. Pero sí que fuimos esa arma, hermano. Me enorgullezco de eso. 

El chistoso (flemático): siempre está soltando chascarrillos y comentarios locuaces; puede tener otras cualidades, pero esas son las que le hacen destacar. Sirve para descargar un poco la acción mientras tira dificultades de traducción a su paso. Su exponente en la saga es Cyrion.

TO

TM

I, also, am coming,” Hound announced. Silence greeted this proclamation. “I am,” he insisted, and turned his blind eyes to Octavia. “Mistress?”
“Fine,” Cyrion chuckled. “Bring the little rat.”
—Yo, también, pienso ir —anunció Fiera. Lo que le dio la bienvenida a dicha declaración fue el silencio de los presentes—. Pienso ir —insistió, para luego mirar con sus ojos invidentes a Octavia—. ¿Ama?
—Venga, vale —concedió Cyrion riendo entre dientes—. Que se venga la pequeña rata.
Masacre es un claro exponente de este tipo de personaje.

Masacre es un claro exponente de este tipo de personaje.

El estoico: frío, eficiente, culto y especialista en lo suyo. En las novelas lo encarna Variel el Desollador, un personaje que recuerda en muchos aspectos a Hannibal Lecter, sobre todo porque es un médico sociópata. Como muchas veces hace diagnósticos a los protagonistas, hay que combinar la documentación médica con lo anteriormente dicho.

TO

TM

 “I know you, [XXX]. Nothing will be lost when you expire.” Here, he paused, but not to smile. Variel was unable to recall the last time he smiled. Not in the last decade, certainly. “Do you wish the Emperor’s Peace?”  —Te conozco, [XXX]. No se perderá nada cuando expires. —Aquí, hizo una pausa, pero no para sonreír; Variel era incapaz de recordar la última vez que había sonreído. Ciertamente, no había sido en la última década—. ¿Deseas la Paz del Emperador?

El sabelotodo: lo sabe todo de todo, aporta datos y tiene escasas dotes sociales. Características que definen muy bien al tecnosacerdote Deltrian. Debido a que se ha modificado a sí mismo para ser cada vez menos humano, quise reflejar frialdad respetando el empleo de oraciones pasivas e impersonales siempre que fuera posible o, incluso, mediante calcos, pues debido a la naturaleza del personaje, el lenguaje deberá ser lo menos natural posible. Las partes en las que interviene son las más difíciles de traducir, no ya por cómo se expresa (disfruté mucho traduciendo sus diálogos), sino por las aquellas en las que el autor resalta su inhumanidad (lo que muchas veces se emplea como recurso cómico): a veces describe imágenes complicadas de trasladar. Otra característica curiosa es que se mezcla la tecnocháchara con el lenguaje religioso. Lo dicho, el personaje da mucho de sí.

TO

TM

 “I offer you this expression of vocalised gratitude,” the tech-adept said. “As an addendum to the exchange of vital linguistics, I apply a further question. Is your arm functioning to an aceptable degree?”  —Os ofrezco la presente expresión de gratitud vocalizada —dijo el tecnoadepto—. A modo de apéndice para el intercambio lingüístico esencial, procederé a aplicar una nueva pregunta: ¿funciona vuestro brazo a niveles aceptables? 

Y a pesar de que estos son personajes más o menos arquetípicos, debido a su naturaleza (la mayoría son miembros del Adeptus Astartes, guerreros modificados genéticamente que han dejado atrás muchos aspectos de su humanidad) el muestrario léxico disponible para el traductor sufre unas cuantas limitaciones. Por ejemplo, todos son ajenos a los estímulos sexuales y tienen un registro medio-elevado, por lo que las voces soeces como «gilipollas» y «cojonudo» están vetadas. Y luego está la convención de suavizar en la medida de lo posible el lenguaje malsonante siempre y cuando sea prescindible. He aquí un ejemplo:

TO

TM

 Cyrion didn’t meet any of their gazes. “The Exalted has ordered him destroyed, no matter what we decide here. If we’re going against that order, we need to have a damn fine reason.” Cyrion no miró a nadie a los ojos.
―El Elevado ha ordenado que le destruyamos, sin importar lo que decidamos aquí. Si vamos a contravenir la orden, tiene que ser por una razón que ni en broma pueda refutarse.

No sé a vosotros, pero a mí lo que me vino a la mente fue «una razón cojonuda» o «que no pueda refutarse ni de coña». También pensé en «una razón de órdago», pero, a la vista de esto ¿habrá órdagos que valgan dentro de treinta y ocho mil años? Por no mencionar que la etimología apunta a una región demasiado concreta del territorio nacional como para que me parezca una solución adecuada.

Por último, en otra entrada ya hablé de los rapaces. Una vez más, la naturaleza del personaje juega un papel muy importante en cómo se expresa; al igual que ocurre con Uzas, los guerreros de este culto emplean frases muy simples, pero se diferencian en que la sintaxis y los términos son incluso más primitivos.

TO

TM

 “Many weeks in dock, yes-yes.”
Lucoryphus exhaled through his vocabulator in reply. Vorasha’s speech always grated against his nerves: the other Raptor barely formed words in full any more, conveying his meanings through a degenerate tongue of clicks and hisses. Statements were often punctuated by an almost infantile assurance. Yes-yes, he’d breathe, time and again. Yes-yes. If Vorasha wasn’t so skilled, Lucoryphus would’ve cut him down long ago.
“Need to soar,” Vorasha stressed. “Yes-yes.”
 —Muchas semanas atracados, sí-sí.
Lucoryphus resolló por el vocabulador a modo de respuesta. El habla de Vorasha siempre le sacaba de quicio: el otro rapaz apenas formaba palabras ya; en su lugar, transmitía sus mensajes mediante un insulso idioma de chasquidos y siseos. Solía puntualizarlos con una convicción casi infantil. «Sí-sí», siseaba él, una y otra vez. «Sí-sí». De no haber sido Vorasha tan diestro, hace tiempo que Lucoryphus le habría rajado en canal.
—Necesito remontar vuelo —insistió Vorasha—. Sí-sí.

De todos modos, como ya he mencionado antes, la mayor parte del peso en lo que a establecer diferencias entre los personajes a través de los diálogos recae en los hombros del autor. Otra forma de ayudar a distinguir los personajes es agruparlos según el grado de cortesía que se profesan cuando tratan unos con otros. Por ejemplo, los humanos se tutean menos en determinadas ocasiones (por ejemplo, cuando se dirigen a alguien de mayor rango o edad), sin embargo, cuando se dirigen a sus señores astartes, emplean el vos de deferencia, salvo cuando el contexto lo requiere. El «usted» lo emplean los astartes con sus esclavos menos cercanos, de forma muy parecida a cómo Darth Vader se dirige a sus tripulantes a bordo de la Estrella de la Muerte; por otro lado, a los esclavos con los que tienen más trato los tutean. Esto también le da pistas al lector. Ahora bien, decidir cuándo se pasa del usted al tuteo es peliagudo en algunos casos, pero de eso hablaré en otra entrada.

Y hasta aquí por hoy. Espero que pasen una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

El traductor, ese animal falible

El hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás.

-Arturo Adasme Vásquez

Dicen que el ser humano se equivoca. Ya hemos visto alguna que otra entrada sobre correctores que no hacen del todo bien su trabajo, o de otros profesionales por los que pasa nuestra traducción y poco menos que violan con impúdico desdén ese fruto que tanto nos ha costado cultivar (menuda imagen, ahora me imagino a un tipo con ojos que no caben en sí de libido hacerle un agujero a un melón). Uno no puede evitar pensar, entre tanto blog: «Tanta perfección y eficiencia me hace sentir “chiquitinúsculo”». No obstante, nosotros también erramos.

En fin, procederé a poner en práctica la cita de más arriba; como me considero mínimamente inteligente y quiero que vosotros seáis incluso más sabios (porque lo sois; cada día aprendo mucho con vosotros, de verdad), esta entrada va a tratar sobre errores y soluciones mejorables que he adoptado en el pasado, de las que he aprendido y en las que no volveré a caer en el futuro. O eso espero, porque ya se sabe que basta que haya una piedra en el camino y que nosotros llevemos sandalias, chancletas o, en Canarias, «cholas» (por mal que suene), para que procedamos a pegarle un puntapié. Con los consabidos e hilarantes resultados una vez nos damos cuenta de que había «más piedra» enterrada.

Bueno, a lo que íbamos. El contexto del primer ejemplo es que una tipa mu mu mala se da a la fuga y tiene agarrada por el pelo una cabeza cercenada que no para de gotear.

TO (véase V.O. de Soul Hunter: 340):

Her fingers curled in the hair of her slain prey, the head of […] clutched hard in her grip.
Drip. Drip. Drip.

El TM que le envié a la editorial a modo de propuesta de traducción:

Sus dedos aferraban el cabello de su víctima; tenía la cabeza del […] bien sujeta.
Goteaba. Goteaba. Goteaba.

El TO que vio la imprenta, versión de Juan Pascual Martínez Fernández (Cazador de Almas: 316):

Sus dedos todavía aferraban el cabello de su víctima. Tenía la cabeza del […] bien sujeta.
Plic. Plic. Plic.

 Bueno, es obvio que Juan Pascual ha conseguido un efecto mucho más parecido al original que el mío. Qué se le va a hacer, la única onomatopeya que se me ocurría era plotch, pero es que es muy inglés y preferí darle un giro. La risa (que no tiene ni pajolera gracia), es que ha sido peor el remedio que la enfermedad. Creo que ahora lo habría traducido por puic, por afrancesado que quede. Aunque de haberme puesto cabezota con mi solución, a lo mejor habría puesto «Gota. Tras gota. Tras gota», ¡yo qué sé! Ains, dejadme en paz. Estoy divagando.

He aquí a la responsable de muchas carreras perdidas en el Super Mario Kart.

Otro error (este sí, fatídico) es que, parece ser que algún suceso cósmico de gran envergadura provocó una cantidad de radiación ultrarrepollina tal, que omití dos renglones. Imperdonable. En mi defensa diré que es la novela que me hizo ponerme gafas por primera vez tras revisarla cuatro veces en la pantalla del ordenador, lo que resultó ser todo un acontecimiento en el hogar de este humilde servidor vuestro, dado que era el único de mi familia que no las llevaba… Al final tuvo razón Jennifer Vela en el curso de localización que impartió en mi facultad, allá por 2008 (qué tiempos acrisísticos, aquellos):

El destino de todo traductor es llevar gafas.

Una frase ominosa que, dos años después, se hizo realidad para mí.

Como decía, parece evidente que la muy ladina (la traducción) se salió con la suya en su afán de hacer de mí un traidor.

—Que no, que es imperdonable, Sergio. Y punto.
—¡Pero es verdad! Tenía los ojos cuajadísimos.

En fin. He aquí el fragmento de marras:

TO (véase Soul Hunter: 168):

`(…). You leech strenght from other sources, because your own legion´s might is almost gone.`
Silence answered this proclamation. Talos broke it again.
`This meeting is a facet of that. You wonder how my power will benefit your failing armies.`
Abaddon might have laughed.

Tanto el primer como el último renglón sí los incluí; los he reproducido para contextualizar un poco. Podemos apreciarlo mejor en el TM que le envié a la editorial:

—(…). Absorbéis fuerzas de otras fuentes porque el poder de vuestra propia legión casi ha desaparecido.
Abaddon podría haberse reído.

El TM que vio la luz (Cazador de almas:159):

»Absorbéis fuerzas de otras fuentes porque el poder de vuestra propia legión casi ha desaparecido.
La respuesta a aquella declaración fue el silencio, un silencio que Talos interrumpió de nuevo.
—Esta reunión no es más que una muestra de todo eso. Te preguntas el modo en el que mi poder podrá ayudar a tus debilitados ejércitos.
Abaddon podría haberse reído.

Como podemos ver, tampoco es que sea información vital; no se dan datos reveladores porque el personaje se limita a parafrasear lo que acaba de decir más arriba. Sin embargo, la ética profesional es la ética profesional. Aunque haya experimentado este varapalo, lo cierto es que he aprendido:

  1. A admitir que debía ponerme gafas.
  2. A cotejar con frecuencia el TM y el TO.
  3. A revisar los documentos en PDF con Times New Roman por fuente (sencillamente, es distinto).
  4. A asegurarme de que no he omitido nada por accidente.

Es mucho lo que uno puede aprender de los errores. Y nadie nace aprendido, el método del ensayo-error alcanza todos los campos del saber. De hecho, os formularé la siguiente pregunta: ¿acaso alguna vez no habéis visto una traducción vuestra de hace tiempo y habéis pensado «anda que no he aprendido desde entonces ni nada»? Y os respondo a otra que seguramente os habréis preguntado al abrir el blog y ver de qué trataba el asunto: «¿es que no le preocupan las repercusiones de esta entrada?». Bueno, sería ilógico asegurar que ningún traductor se equivoca; del mismo modo que también lo sería declarar que no aprendemos de nuestros errores.

Como profesionales que somos, siempre nos esforzamos por ponernos al día en el uso de nuestra lengua y herramientas de trabajo porque queremos hacerlo lo mejor posible. Sin embargo, creo que los traductores somos un gremio humilde que no tiene nada que temer al decir «pues mire, sí; me he equivocado, pero no va a volver a ocurrir». Que por cada veintena de propuestas acertadas haya algún error me parece lo más natural del mundo, por muy libro de autoayuda que suene. Y ahora que lo pienso, acabo de dejar patente que es difícil para mí volver a caer en esos errores.

Somos humanos. Somos falibles. Es más, estoy casi seguro de que, de haberse publicado mi versión, el editor o el corrector se habría puesto en contacto conmigo para hacérmelo saber. Es más, me pasó en Cosechador de sangre: en un pasaje hablan de un niño que va a clase (intrigante cuando uno ve el título de la novela, ¿verdad?) y claro, uno sabe que el término que se usa en este universo para «colegio» es scholam. El caso es que en el texto se usa la palabra tuition, que yo traduje por «tuición», sin percatarme de que tuition es una voz real del sistema angloparlante:

tuition
tu·i·tion

   [too-ish-uhn, tyoo-]

noun
1. the charge or fee for instruction, as at a private school or a college or university: The college will raise its tuition again next year.
2. teaching or instruction, as of pupils: a school offering private tuition in languages.
3. Archaic . guardianship or custody.

 (http://dictionary.reference.com/browse/tuition?s=t)

 Como en esta franquicia son tan dados a crear palabras a raíz de bases latinas, pensé que este sería otro caso y no le di mayor importancia, porque me esperaba que la palabra para «clase» fuera de esta naturaleza, no una palabra normalita. Además, por el contexto se sabía que se referían a ir a clase, o sea que si se hubiera quedado, no habría repercutido en el flujo narrativo. Afortunadamente, en la editorial sonaron las sirenas de alarma al verlo y lo cambiaron; claro ejemplo de una simbiosis perfecta y eficiente entre profesionales.

Y no es que esquive mi deber como traductor de revisar al milímetro los textos (el último encargo, en prensa, lo revisé tres veces, por ejemplo), es que si la metodología que se sigue es que exista la figura del revisor, pues por algo será. De hecho, ¿cómo nos explicamos los fallos de traducción que se ven por ahí, si esos textos han pasado por las manos del traductor, del revisor, del editor y quién sabe qué persona más? Lo dicho. Falibles. Imperfectos. Humanos.

P.D.: ahora añadiría un enlace al vídeo de White Zombie More Human Than Human, pero me abstendré por ciertas leyes sobre propiedades intelectuales.

«… No lo consiguieron».

Un minuto de silencio…

…por los términos que creé y que no llegaron a la versión final ni de Cazador de almas —principalmente, porque la tradujo Juan Pascual Martínez; yo hice una suerte de «fantradu»— ni de Cosechador de sangre.

En efecto, esta entrada bien podría titularse «De la mano del editor o corrector en las decisiones del traductor (II)», pero creo que ya basta por una temporada de artículos a medias. No obstante, no voy a marear más la perdiz, que la pobre ya tiene lo suyo sorteando los balazos de cazadores desaprensivos que no se conforman con las latas de legumbres del súper. Hoy voy a señalar dos problemas de traducción que me exigieron algunas dosis de creatividad, pero que a la hora de la verdad, no llegaron a figurar en papel.

Una de las principales características de la ciencia ficción es que todos sus universos (léase franquicias), adoptan su propia terminología; se regodean en ella, retozan en ella, se enorgullecen de ella. Y claro, los aficionados comparten dicho entusiasmo: al fin y al cabo, se trata de mecanismos que hacen de sus objetos de deseo algo especial, genuino. Sin embargo, hay ocasiones en que traducir dichos términos provoca más de un dolor de cabeza.

El primero es todo un clásico de Warhammer 40k: el término vox.

Ya comenté en una entrada anterior que en este universo no se habla inglés, sino lo que viene a ser el hijo pedante del latín y de la lengua de Shakespeare (un dato curioso y muy friki es que en una novela de la Herejía de Horus se cita a este autor, pero debido al devenir del tiempo, su nombre ha derivado en Shakespear, mezcla de «agitar» y «lanza») y que el lector lo que lee es, a todos los efectos, una traducción. Por tanto, nos encontramos voces como «exterminatus», «enginarium» (traducido como «maquinarium», por «sala de máquinas»), «Imperium», «Administratum» u otros más rimbombantes como el gremio del «Adeptus Astra Telepathica». En fin, el término «vox» engloba a todo «mensaje de voz» que llegue por radio. Un ejemplito que se me acaba de ocurrir:

“This is one warp-pissed example”, said Captain Exaemplicus over the vox.

 Claro, uno podría decir «ah, pero eso se deja así tal cual y ya está». Pues no, porque a veces te encuentras engéndridos como el que viene ahora:

“I´ll grant you a quick death”, growled the Captain with his low vox-voice.

¿«Voxvoz»? ¿«Voxtono»? No me negaréis que se las trae para que sea mínimamente musical por lo redundante que es la palabra en sí misma. Por no mencionar que la «x» es un poco pérfida en lo que al fluir armonioso de las palabras se refiere.

Así pues, la primera vez que me topé con este término me acordé de la 3ª. edición del codex de la Guardia Imperial: cuentan con una tropa que bautizaron con el nombre de «vocoperador», del término vox-operator; un operario de comunicaciones cuyo propósito es transmitir por radio información táctica en el campo de batalla. Por lo tanto, pensé «Pues ya está; formo las palabras compuestas con “voco-”, y asunto arreglado». Y así, lexías como «vox-roar», «vox-voice», «vox-link» o «vox-distortion» se transformaron en «vocorugido», «vocovoz», «vocoenlace» y «vocodistorsión», respectivamente. De esta forma, conseguí emular (gracias al traductor que ideó lo de «vocoperador» en primer lugar, eso sí) la versatilidad inglesa en la formación de palabras y, además, ayudaría a asentar un mecanismo de formación de palabras característico de la franquicia.

«Sí. Sí. ¿Está Abaddon “el Saqueador”? Que se ponga».

Cuánto pesar sentí al verme obligado a cambiarlo debido a varias razones. La primera era que claro, la primera novela no me la dieron y cuando traduje la segunda, habría quedado raro sacarme esa terminología de la manga. La coherencia y la cohesión ante todo, mis drugos. La segunda, fue que en ninguna novela publicada hasta la fecha se ha promovido dicho mecanismo, sino que se traduce por «comunicador», «enlace de voz», etc., por lo que la intertextualidad y, otra vez, la cohesión, resultaron ser barreras infranqueables. Aún hoy me despierto por las noches en medio de sudores fríos y clamando «¡vocoenlace!» a las sombras que abrazan mi habitación.

El segundo problema que comentaré hoy no está falto de chicha. Viene dado por la siguiente muestra (vése V.O. de Blood Reaver:294):

Musing in the calm before the storm, the daemon immersed itself within its own mind, seeking any memory-scent that might lead it to Vandred.

TM:

Aprovechando la calma que precedía a la tormenta para meditar, el demonio se sumergió en su propia mente, en pos de cualquier rastro mnemodorífico que pudiera llevarle hasta Vandred.

 El TM que se publicó (Cosechador de sangre):

Aprovechando la calma que precedía a la tormenta para meditar, el demonio se sumergió en su propia mente, en pos de cualquier rastro de la mente que pudiera llevarle hasta Vandred.

Claro, uno entiende que «mnemodorífico» sea un poco críptico para el lector común y que, a veces, los traductores nos pasamos de frikis de la etimología, pero hay una razón para esta decisión. En el contexto de la novela, uno de los personajes lleva siglos poseído por un demonio, entidad con la que comparte cuerpo y mente. Sin embargo, dicha presencia es ahora la parte dominante y se limita a extraer conocimientos tácticos del «alma huésped» cada vez que es necesario. Este pasaje alude a esa usurpación cognitiva.

Encontramos un referente muy conocido en el ámbito de la literatura fantástica en la saga de la escritora británica J.K. Rowling, Harry Potter, ya que en el primer volumen de la saga, Harry Potter y la Piedra Filosofal (ed. Salamandra, 1999) se tradujo el término original Death Eater como «mortífago».

Al ser el español una lengua romance, al lector de esa cultura no le cuesta demasiado trabajo descifrar las palabras de origen griego o latino, cualidad que hace este tipo de decisiones idóneas, sobre todo si tenemos en cuenta el trasfondo lingüístico pseudoclásico del universo de Warhammer 40.000 que ya comenté antes. Sin olvidar con ello que la formación de palabras compuestas de origen griego y latino constituye una gran parte de la base de la creación de palabras del español, debido, sobre todo, a lo fácil que resulta la fusión cognitiva de elementos léxicos. En otras palabras, si el objetivo de nuestro subskopos consiste en respetar la formación de palabras compuestas mediante dos términos tan cognitivamente alejados (a priori) como «memoria» y «olor», las herramientas disponibles en español para la formación de palabras resultan insuficientes debido a lo forzado que sigue siendo «memoloroso», ejemplo que, además, podría dar lugar a ambigüedades relativamente graciosas al poderse interpretar como una crítica a las facultades intelectuales y olorosas del aludido en cuestión (encima de perro, apaleado). No obstante, el texto hace referencia a ese fenómeno que todos hemos experimentado en el que un olor nos conduce hasta un recuerdo. En este caso, el demonio intenta seguir el olor «mental» del anterior dueño de esa psique, por lo que para desambiguar el término y dar pistas de que se trata de un fenómeno mental, me pareció adecuado usar raíces griegas y latinas, pues le dan cierto carácter «científico» al poder asociarse con facilidad con el término «mnemotécnico». Además, siempre me ha parecido más natural formar palabras compuestas que separarlas con un guión o por sintagmas, aunque depende del contexto y de lo extendido que dicha práctica esté en la franquicia que traducimos (en Warhammer tienen hasta pósters de palabras compuestas inventadas, diría yo).

Sin embargo, como dije antes, entiendo el cambio a la perfección: a veces es mejor no andarse con artificios y tratar de comunicar de la forma más sencilla posible un concepto, y más si es uno tan complicado como este.

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún hijo que os han arrebatado en el postoperatorio?

¡A metaforamorfosearse! (II)

Procedamos a la segunda parte de nuestro breve repaso a las dificultades de índole metafórica en la traducción. La siguiente dificultad supone un exponente clarísimo de lo mucho que apuesta la lengua inglesa por el empleo de onomatopeyas en la formación de palabras (véase V.O. de Blood Reaver: 21):

His screen had crackled, buzzed, popped and hissed before. It had never shrieked.

TM:

La pantalla había crepitado, zumbado, chisporroteado y siseado antes. Jamás había chillado.

En este caso, los verbos que hemos empleado comparten cierto carácter onomatopéyico con sus homónimos ingleses. El único término que resultó ser más lejano y que, en consecuencia, supuso una mayor dificultad fue popped, pero nos servimos de la scene que evocaba el original. Sin embargo, también nos apoyamos en los diccionarios:

popped

[pop]

pop

1    [pop] Show IPA verb, popped, pop·ping, noun, adverb, adjective

verb (used without object)

1.

to make a short, quick, explosive sound: The cork popped.

2.

to burst open with such a sound, as chestnuts or corn in roasting.

(http://dictionary.reference.com/browse/popped?s=t)

Según el DRAE:

chisporrotear.

1. intr. coloq. Dicho del fuego o de un cuerpo encendido: Despedir chispas reiteradamente.

Como vemos, existe cierto desfase entre el marco inglés y el marco español. Sin embargo, la escena que evoca la definición del RAE casa con la del TO, dado que podría aludirse que «chisporrotear» comparte un rasgo muy relevante con to pop, como es la cadencia constante de sonidos abruptos. Además, chisporrotear cuenta con cierto carácter onomatopéyico que, al igual que crepitar, recuerda al sonido de estática de un televisor. Esto concuerda de forma precisa con el TO.

«Hala, ya se ha vuelto a ir la señal del TDT».

Otro ejemplo de un uso similar lo vemos en el siguiente fragmento (véase V.O. de Blood Reaver: 338):

Her fingers began to hit keys, tip-tapping an override code across the small monitor.

TM:

Sus dedos comenzaron a teclear un código de anulación que corrió a lo largo del monitor de pequeño tamaño.

Aquí vemos dos factores interesantes, el primero, es el verbo que el autor ha creado en la V.O. a partir de dos onomatopeyas y que en el TM se ha fundido en un verbo estándar español; el segundo, la metáfora que puede desprenderse del TM (es decir, correr a lo largo de por tip-tapping across) y cuyo cometido es reforzar la escena que el verbo creado para el TO evoca de un modo tan, si no visual, sí auditivo: uno casi puede «palpar» la acción. Pero vayamos por partes.

El primer escollo lo representa el verbo to hit, que en nuestro idioma suele traducirse por «golpear» o «impactar», pero que no resulta demasiado preciso en el contexto que nos ocupa. Ahora bien, to hit denota intensidad, fuerza e incluso rapidez, lo que ayuda a construir la escena que pretende transmitir el autor. «Teclear» no tiene por qué evocar ni rapidez ni fuerza, pero el verbo «correr» ayuda a paliar esa carencia. El segundo lo conforma el verbo to tip-tap, que pone de manifiesto la versatilidad de la lengua inglesa a la hora de crear nuevas palabras. Tanto to hit como to tip-tap se han amalgamado en el TM en el verbo «teclear», que necesita combinarse con más elementos para establecer un marco fiel a la escena original. Como hemos dicho antes, esto se soluciona con el verbo «correr», ya que se establece una relación lógica en los procesos cognitivos del lector: «si el texto “corre” entonces es que está tecleando rápido». Podemos ver la escena que el autor trata de transmitir con este vídeo.

Ahora bien, hay veces en que las dificultades relativas a las onomatopeyas, metáforas y derivados pasa por la creación de nuevas onomatopeyas. Recientemente, en un texto nos encontramos con la onomatopeya freeeem, que intentaba transcribir ni más ni menos que el sonido de un cañón láser acumulando energía. Claro, aquí uno tiene que echarle «bemoles» a la cosa y, a falta de una onomatopeya establecida, crear una propia. En este caso, nos limitamos a adaptarla al español: «friiiiiim». Como veis, la ciencia ficción es campo abonado para la formación de nuevas onomatopeyas, lexías y expresiones.

Y hasta aquí, esta breve muestra a las soluciones a las que puede llegar un traductor cuando se encuentra con este tipo de dificultades. Espeo que la hayáis encontrado mínimamente útil o interesante.

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: