La Piedra Translatofal

El blog de traducción de Sergio Núñez Cabrera

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De San Jerónimos berlineses y otros menesteres

Antes de empezar con la entrada, me gustaría felicitar a mis compañeros de profesión por su día. ¡Voy a por los cotillones!

Vamos al meollo. Algunos compañeros de Twitter y LinkedIN se habrán dado cuenta de que desde hace aproximadamente tres semanas he cambiado de profesión, por así decirlo. Ahora soy parte del equipo de los así llamados player experience agents (PX) para la oficina berlinesa de una empresa estadounidense de videojuegos de dispositivos móviles y navegadores llamada Kabam. Si hubiera que buscar una traducción adecuada para el puesto —algo que me interesa enormemente, ya que no soy muy amigo de usar anglicismos para referirme a profesiones—, esta podría ser «miembro del servicio de atención al usuario». A eso habría que añadirle un «localizador» y un «probador de videojuegos ocasional». Y, para ya rematarlo todo y ser aún más fiel a la realidad, podríamos añadir un subtítulo que rezara «todo ello al mismo tiempo, literalmente».

Mi profesión es un ménage à troi, señores.  Eso quiere decir que mientras estoy atendiendo a Lord _Goblindefuego_ del mundo Bedivere 4 porque se ha dejado las tropas defendiendo cuando él quería ocultarlas, tres de mis jefes me mandan traducir sus promociones para «cuanto antes» —hoy fue especialmente intenso a este respecto; claro, sabían que era mi día y quisieron celebrarlo conmigo— y un cuarto se acerca a mi mesa con un Samsung Galaxy SIV (o cualquier otro dispositivo) para que pruebe cierto juego siguiendo el centenar de indicaciones de un archivo en Excel. Como mis queridos lectores habrán podido averiguar, el equipo de PX no tiene mucho tiempo para aburrirse. Y a todo esto, ya llevo un mes en Berlín. ¿Cómo? ¿No lo sabían? Claro, es que el silencio de estos meses se ha debido a un cúmulo de factores:

a)      Falta de inspiración y hastío generalizado. Ya se sabe: «si no tienes nada bueno que decir, no digas nada». Estado de ánimo derivado, principalmente, de la versión laboral del «promete, promete hasta que la mete». Lo que nos lleva a al apartado siguiente.

b)      Prioridades: mejor centrarse en enviar currículos para tener algo concreto —y, si el señor Jerónimo está de mi parte, cobrar la factura—que en actualizar el blog o pasar tanto tiempo en las redes, aunque sea por motivos de trabajo. Sé que cada uno opinará lo que quiera; yo opinaba esto ante la falta de resultados del blog y las redes (muy paradójico, lo sé).

c)       Procesos de selección que requerían la máxima concentración por mi parte a fin de salir por fin del apartado a).

d)      Buscar piso en Berlín una vez conseguido los objetivos del apartado anterior.

—Buf, Sergio, qué coñazo de entrada. ¿No vas a hablar de traducción? ¡Es un blog de traducción!
Sergio hace un mohín y entorna los ojos. Acto seguido, recupera la compostura y hace una profunda y teatral reverencia.
—Por supuesto.

 Cuando el equipo del que formo parte traduce, ha de atender a que el estilo de los textos sea evocador y cumpla con el skopos del texto: a ese respecto gozamos de bastante libertad. Por otro lado, la precisión terminológica y semántica es harto importante, ya que hablamos de promociones en las que, a menudo, hay implicado un gasto de dinero por parte del usuario. Por muy perogrullada que esto pueda parecer en un principio, a veces resulta más fácil decirlo que hacerlo, pues hay ocasiones en que los glosarios no son de mucha ayuda y hay que perder un tiempo precioso preguntando la terminología pertinente a los señores que llevan cada uno de los juegos. Y ya cuando te responden «invéntatelo», pues oye, lo cierto es que entra gustirrinín de agárrate y no te menées. Otro aspecto muy importante de traducir este tipo de textos es la diferencia horaria con respecto al país que hace las veces de fuente principal de textos meta, en este caso, los EE. UU. Teniendo en cuenta que las ofertas tienen un período de vigencia muy definido, es importante no equivocarse con las fechas. Bendito seas, conversor horario.

Por supuesto, esto de inventarse nombres de promociones no es tan sencillo como parece. Por ejemplo, el otro día fue especialmente frustrante, ya que ofertábamos las mejores promociones de regalos del mes. Hasta ahí bien, ¿no? Cuál fue mi sorpresa cuando reparé en que ni una sola de la decena de promociones se había traducido anteriormente al español. Lamentablemente, debido a la restricción de espacio no podíamos añadir notas que explicaran el contenido de las ofertas, con lo que no tuvimos más remedio que dejarlas en inglés. Lo cierto es que me lo tomé como un pequeño fracaso, porque me gusta que el destinatario entienda a qué nos referimos. Eso, sumado al factor tiempo, a la creciente cola de usuarios que debía atender y a las cinco horas de charlas por parte de los superiores de la oficina de San Francisco destruyó por completo mi capacidad creativa para encontrar soluciones. Ahora que lo pienso, lo que podríamos haber hecho habría sido emplear paráfrasis que aludieran a los contenidos de dichas ofertas, pero el número de objetos que se incluye en las promociones es tal, que tampoco creo que hubiera sido viable. Otra opción que se me ocurrió durante el finde («a buenas horas, mangas verdes») fue incluir un enlace a un mensaje del foro en el que se diera más detalles sobre los contenidos de los paquetes promocionales, aunque sería necesario coordinar el asunto con la gestora de contenidos de la versión española del portal. No cabe duda de que la próxima vez lo consultaré: a fin de cuentas, ¡nos interesa que la gente sepa qué premios puede llevarse sin tener que buscar por su cuenta!

En fin, hasta aquí esta pequeña entrada. Podría hablar del cambio personal que representa para mí este giro de 180 grados, o lo que me entristece haber tenido que hacer las maletas para salir adelante, como muchos otros. No obstante, prefiero no detenerme mucho en eso (a fin de cuentas, no creo que interese demasiado) y quedarme con lo bueno: estoy descubriendo un país y cultura nuevos y, oye, tengo trabajo en la industria de los videojuegos ni más ni menos. El plan es superar el período de prueba de seis meses (faltan cinco) y poder seguir comiendo caliente durante unos añitos más, aunque signifique trabajar de nueve a diez horas diarias en la oficina o llevarme trabajo a casa: una vez has sido autónomo, este tipo de situaciones pierde mucho (o todo) dramatismo. Y eso de comer caliente resulta aún más prioritario cuando uno se instala en Alemania.

«Vale, ¿cómo puedo traducir esto de "A stick! It´s a stick!"?»

«Vale, ¿cómo puedo traducir esto de “A stick! It´s a stick!”?»

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